Uribe y Chávez dieron fin a la crisis bilateral
Mapas. Chávez con Uribe, en el mismo salón donde recibió a Lula el lunes
Agencias. Caracas
Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, Álvaro Uribe,
cerraron la crisis diplomática binacional que generó el secuestro en Caracas del
‘canciller’ de las FARC, Rodrigo Granda, en una reunión de cinco horas en la
sede del gobierno venezolano.
El encuentro terminó ayer con declaraciones de ambos mandatarios en las que
confirmaron el fin del impasse y la reanudación de los intercambios comerciales.
Chávez afirmó que "Venezuela lucha contra el terrorismo cualquiera sea su
rostro" y Uribe admitió que este fenómeno en Colombia "engendra dificultad entre
nuestros vecinos y hermanos".
Los presidentes se reunieron de la mañana a la tarde de ayer en el presidencial
palacio de Miraflores en Caracas, aunque en el inicio de la cita se preveía que
fuera ‘relativamente corta’, según el ministro de Información venezolano, Andrés
Izarra.
La cita, había sido pospuesta desde el 3 de febrero por una laberintitis del
mandatario colombiano, que ayer llegó al aeropuerto internacional de Maiquetía
(25 km al norte de Caracas) en horas de la mañana, allí fue recibido en la
propia escalerilla del avión por Chávez.
"Chávez fue muy amable, lo recibió con todos los honores", comentó la canciller
colombiana Carolina Barco.
"Cuando se aclaran las cosas vienen períodos de afirmación de las relaciones",
dijo a su vez el canciller venezolano, Alí Rodríguez.
La crisis entre los países fronterizos, la peor de los últimos 20 años, se
desató por el secuestro el 13 de diciembre del guerrillero Granda en Caracas
mediante ‘sobornos’ de Bogotá a una decena de funcionarios venezolanos. De su
lado, Colombia insistía en que fue detenido en su ciudad de Cúcuta, aunque
admitió haber pagado por su entrega.
En el peor momento, Chávez retiró a su embajador en Bogotá y suspendió los
pactos comerciales con Bogotá, e intensificó los controles en la frontera común,
lo que provocó escasez de gasolina, electricidad y alimentos.
Bogotá replicó enviando una lista a Chávez con nombres de 10 líderes
guerrilleros que supuestamente están en territorio venezolano.
La crisis salpicó a EEUU. Washington respaldó a Bogotá y fustigó a Chávez, con
quien mantiene tirantes relaciones. Para disipar el conflicto trabajaron
activamente los gobiernos de Perú, Cuba, Brasil, Argentina y España.
Piden a EEUU nueva relación
EEUU debe cambiar su relación con Venezuela porque el enfrentamiento debilitó
la posición de Washington en la región, dijo el vicepresidente de Diálogo
Interamericano, Michael Shifter, en la columna que publicó ayer en la página
editorial del diario The Washington Post.
"El poder del gobierno de EEUU se debilitó en la disputa entre Venezuela y
Colombia por haber tomado partido por el presidente colombiano, Álvaro Uribe,
tan abiertamente", dijo.
"Aunque la preferencia de Washington por Uribe no es un secreto, ese respaldo
logró irritar a Chávez y le permitió mover el centro de atención de Colombia a
EEUU e inhibir a otros países de la región de involucrarse", agregó.
"Washington no se concentra en cómo reconciliar su interés clave en el petróleo
venezolano con preocupaciones sobre la postura antiestadounidense de Chávez y la
erosión de la democracia en Venezuela", dijo.
También consideró que es debido a las malas relaciones deterioradas entre
Caracas y Washington que la OEA no pudo mediar en la disputa entre Venezuela y
Colombia, por la detención en Caracas de un jefe de las FARC.
Por la actitud de EEUU, "sólo Cuba estuvo en posición" de mediar. "Sin la
intervención diplomática de Castro, es incierto si los presidentes se habrían
encontrado en Caracas", opinó.
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