Juraron las autoridades municipales de cultura
Ceremonia. El alcalde Percy Fernández tomó el juramento a Mariel Palma, la nueva directora municipal de Cultura y Patrimonio, ayer en su despacho
Tanya Imaña / Miguel Devia
Ceremonia. Los cuatro encargados del área fueron posesionados. La nueva
directora de Cultura y
Patrimonio es Mariel Palma, y la directora interina de la Casa Municipal de
Cultura, Wilma Claros
Mariel Palma / Directora cultura y patrimonio «Tendremos que aprender »
Wilma Claros / Directora de la Casa Municipal de Cultura «Vamos a realizar
evaluaciones»
En un ambiente familiar fueron posesionadas las nuevas autoridades
municipales de cultura, que dependen de la oficialía mayor de Desarrollo Humano:
Mariel Palma, como directora de Cultura y Patrimonio; Wilma Claros, como
directora de la Casa Municipal de Cultura; Ernesto Zambrana, como director del
Archivo Histórico Departamental, y William Rojas, como director de la Biblioteca
Municipal.
“Queremos recuperar, en toda su capacidad, a la Casa de la Cultura, que será
autónoma y contará con la inserción de los artistas y de todos los entendidos en
arte y cultura. Esta vez no hay política que esté detrás de los cargos”, sostuvo
el alcalde Percy Fernández.
Más adelante aclaró que la autonomía de la Casa Municipal de Cultura, tiene que
ver con el manejo de recursos económicos.
El programa esbozado por Palma busca recuperar la cultura ‘en el más amplio de
los sentidos’.
“Uno de los desafíos que nos vamos a plantear es la construcción de cultura
urbana. Queremos ayudar a trabajar en la recuperación de la ciudad”, indicó.
Palma hizo referencia al movimiento económico que genera la cultura y que bien
puede ser aprovechado con una labor conjunta con la dirección municipal de
Desarrollo Económico.
El trabajo de esta gestión se complementará con otras líneas de acción, como la
investigación, la memoria histórica y las manifestaciones artísticas.
El munícipe destacó la labor de Palma, arquitecta de profesión, e indicó, con su
habitual sentido del humor: “es tan buena que la hemos esperado 30 días”, en
alusión a la demora en su posesión, ya que ella se desempeñaba como directora de
Cultura y Turismo en la Prefectura.
En cuanto a Claros, el alcalde recordó que ella tiene una trayectoria de 25 años
en la ‘Casa’, de la que ha sido administradora. “Éstas son pegas rogadas”,
indicó, al tiempo de asegurar que las nuevas autoridades cumplirán sus funciones
a cabalidad y libradas de intereses ajenos.
Llegado el turno de Zambrana, el munícipe fue claro, no se trata tan sólo de una
posesión, sino de una restitución del cargo que siempre tuvo, “pero que por
razones de la vida fue descendido y archivadito”, indicó entre serio y bromista.
Finalmente, al posesionar a Rojas, le encomendó la tarea de hacer que la
población cruceña lea más.
Una ceremonia peculiar y muy emotiva fue la desarrollada en el despacho de
Fernández, que con su chispa le dio un toque ameno a la situación. En medio de
risas y algo de seriedad, señaló que los cargos no serán politizados, luego de
retractarse de indicar que sólo por personas del MNR. “Estoy jugando. ¿Juegan
los periodistas?”, se disculpó.
Las nuevas autoridades tendrán que reunirse y elaborar un proyecto conjunto, que
Palma prometió tener listo hasta el fin de semana, tomando en cuenta que ya
tiene listo un esbozo.
Mientras tanto, afuera del despacho de Fernández se encontraba Gabriel Molina,
coordinador del Frente Amplio, que se manifestó disconforme con dichos
nombramientos. Expresó que varios de ellos ya ocuparon cargos públicos durante
la anterior gestión.
"Trabajaron con la anterior gestión, entonces no es justo que continúen en el
municipio", dijo.
“La ‘Casa’ no dejó de ser municipal”
Según el burgomaestre, la Casa Municipal de Cultura nació como dependiente
del municipio, y las obras que se realizaron fueron pagadas por la municipalidad
cruceña.
Más adelante, se llamó Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, en homenaje al
poeta cruceño, pero más adelante fue una ‘Casa privada’, la que se sostenía con
aportes de sus socios. Sin embargo, el dinero no fue suficiente y por ello, la
institución debía recurrir al alcalde de turno, comentó Fernández.
“Lo que yo hice fue tratar de poner las cosas en su lugar. Primero, esa casa se
llama ‘Casa Municipal’, pero no es privada. El Gral Banzer había aprobado los
estatutos y estaba decretada su privacidad; pero nosotros, por algunas razones,
como el tema de la Biblioteca, nos dimos cuenta de la ausencia de planes de la
municipalidad y decidimos actuar”, recordó. Fernández insistió en que no hubo
una municipalización.
“Como el dinero de los aportantes no daba, y el gobierno municipal era el que
ponía la plata, para ponerla con gusto se la volvió a hacer el instrumento del
gobierno municipal para desarrollar la cultura, pero debido a que funcionó bien,
se conservó su organización”, finalizó.
|