La EBR produce menos diésel y el agro protesta
Escasez. Las colas para abastecerse de diésel pueden volver a repetirse. Copenac casi paralizó la importación de diésel
Hilton Heredia G.
Resolución. La Superintendencia de Hidrocarburos ordenó
bajar la producción del combustible. Soyeros, transportistas, analistas y
surtidores temen por una nueva escasez. Copenac apenas importa
Bolivia acentúa su dependencia de diésel importado y hace
temer una nueva escasez del combustible.
Una resolución de la Superintendencia de Hidrocarburos obligó desde ayer a la
Empresa Boliviana de Refinación (EBR) a bajar la elaboración de diésel en 40.000
litros día; sin embargo, incrementó la producción de jet fuel en 36.000 litros
por día.
La Asociación de Surtidores (Asosur), analistas, economistas y representantes
del sector agropecuario ven como una mala señal de parte de la Superintendencia
de Hidrocarburos la dictación de esta medida, que podría afectar directamente al
sector productivo de Santa Cruz que en 15 días más comienza la cosecha de soya.
El gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo),
Rolando Zabala, exteriorizó su preocupación por la nueva norma emitida, ya que
en 15 días más comienza la cosecha de soya y el Gobierno no garantiza la
importación de diésel argentino.
La gerente general de Asosur, Martha Parada, se mostró sorprendida con la
resolución, mucho más porque cualquier bloqueo en la ruta a Camiri o Yacuiba
puede paralizar toda la importación de diésel argentino, lo que afectaría
directamente a las estaciones de servicio que se quedarían sin el respectivo
combustible.
Actualmente, la comercialización diaria de diésel asciende a un millón de
litros, siendo el 60% producción nacional y el resto importado. En tiempo de
cosecha la demanda supera los 1,8 millones de litros.
El incremento de la producción de jet fuel en 36.000 litros desde ayer y la
respectiva baja en la producción de diésel tampoco gusta al Colegio de
Economistas de Santa Cruz, que considera desacertada la medida, ya que el número
de vuelos nacionales no ha sufrido un incremento para justificar la producción
de jet fuel.
Waldo López, presidente de los economistas, asegura que el enfoque de la
política energética está mal orientado desde todo punto de vista, ya que
cualquier país produciría más en vez de importar un producto caro.
La demanda histórica de diésel, que fue establecida en 253 millones de litros,
es para el período del 14 de febrero al 30 de junio de este año. El volumen toma
en cuenta una caída del 2% del total de la demanda.
Por su parte, el gerente general de la importadora Copenac, Mauricio Nallar,
dijo que en estos momentos está prácticamente paralizada la importación de
500.000 litros de diésel díarios por la restricción autorizada por el gobierno
argentino a la exportación de ese carburante.
Carlos Kinn / Analista energético
Estamos amarrados a Argentina
La seguridad
energética es parte de una política de gobierno de cualquier país del mundo. En
el caso particular de Bolivia, es muy peligroso este tema.
La política energética del país debe asegurar a corto, mediano y largo plazo el
abastecimiento de diésel a los bolivianos a precios accesibles y cantidades
suficientes.
Seguimos jugando a seguir dependiendo del diésel argentino. Además no hay que
olvidar que la economía argentina está creciendo en 8% y el consumo interno es
cada vez mayor.
Indudablemente que estamos en apuros y es un riesgo enorme depender cada vez más
del mercado externo.
Deben asegurarse fuentes alternativas para abastecernos de este carburante. Lo
que ocurre hasta ahora es peligroso, especialmente para la locomotora de la
economía como es el caso de Santa Cruz.
En ese marco, debe aprobarse con la celeridad del caso la Ley de Hidrocarburos,
para que permita realizar el proyecto GTL. Esta es la única manera para que
Bolivia pueda tener independencia para producir diésel y garantizar al país este
carburante. Lo contrario significará seguir amarrados de manos y pies de
Argentina.
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