Enterraron al Carnaval y al centralismo
Autonomía. Porongo mostró civismo al cierre de la fiesta. Una pareja de carnavaleros abraza un muñeco de trapo
Iber Moreno C.
Una de las poblaciones más cercanas a la capital cruceña que
mantiene intactas sus tradiciones, ayer vivió el carnavalito o cierre del
Carnaval 2005 con el conocido entierro del muñeco. Se trata de Porongo, donde se
mezcla la costumbre con la superstición, pues de manera casi obligada cada año
repiten la escena, porque si no lo hacen, se cree que podría morir algún
integrante carnavalero.
Estando de moda la autonomía, en esta ocasión algunos fiesteros dijeron que
estaban enterrando al Carnaval y al centralismo, en alusión a la lucha por las
reivindicaciones regionales encabezada por el Comité pro Santa Cruz; sin
embargo, el verdadero sentido fue para enterrar las penas, a la espera de que en
el próximo Carnaval estén vivos todos los integrantes de las comparsas.
De la misma manera, en los barrios alejados de Santa Cruz también se observó
similares vivencias, donde la vestimenta jocosa y un simulacro de dolor y llanto
dieron realce a la despedida de la fiesta grande con el entierro del muñeco,
mientras que en el centro de la ciudad pasó casi desapercibido el carnavalito,
tradición que de a poco se fue perdiendo por la llegada de la modernidad y las
losetas.
Gilberto Gómez Céspedes / Carnavalero de Porongo
Tradición de carnavaleros
El entierro del muñeco
es un simulacro, tradición legada por los jesuitas. Tengo 65 años, y que me
acuerde, en Porongo siempre se lo festejó de la misma forma, no ha cambiado en
nada.
En la oportunidad dos personas se disfrazan de viejitos, donde la mujer lleva el
muñeco y llora antes de que se lo entierre en una de las esquinas de la plaza.
Se repite esta escena para que al año siguiente volvamos a tener un Carnaval
alegre y sin problemas en el pueblo, porque si no se lo hace, podría haber un
muerto de por medio; entonces obligadamente hay que hacer el entierro.
Esta escenificación mayormente la realizan los más adultos, pero en esta
oportunidad pido a la juventud que siga la tradición para que no se pierda en
Porongo, porque así nos identificamos de los demás.
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