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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 14, Febrero de 2005

../20050214/images/sa6.jpgEnterraron al Carnaval y al centralismo


Autonomía. Porongo mostró civismo al cierre de la fiesta. Una pareja de carnavaleros abraza un muñeco de trapo


Iber Moreno C.

Una de las poblaciones más cercanas a la capital cruceña que mantiene intactas sus tradiciones, ayer vivió el carnavalito o cierre del Carnaval 2005 con el conocido entierro del muñeco. Se trata de Porongo, donde se mezcla la costumbre con la superstición, pues de manera casi obligada cada año repiten la escena, porque si no lo hacen, se cree que podría morir algún integrante carnavalero.
Estando de moda la autonomía, en esta ocasión algunos fiesteros dijeron que estaban enterrando al Carnaval y al centralismo, en alusión a la lucha por las reivindicaciones regionales encabezada por el Comité pro Santa Cruz; sin embargo, el verdadero sentido fue para enterrar las penas, a la espera de que en el próximo Carnaval estén vivos todos los integrantes de las comparsas.
De la misma manera, en los barrios alejados de Santa Cruz también se observó similares vivencias, donde la vestimenta jocosa y un simulacro de dolor y llanto dieron realce a la despedida de la fiesta grande con el entierro del muñeco, mientras que en el centro de la ciudad pasó casi desapercibido el carnavalito, tradición que de a poco se fue perdiendo por la llegada de la modernidad y las losetas.

Gilberto Gómez Céspedes / Carnavalero de Porongo

Tradición de carnavaleros

El entierro del muñeco es un simulacro, tradición legada por los jesuitas. Tengo 65 años, y que me acuerde, en Porongo siempre se lo festejó de la misma forma, no ha cambiado en nada.
En la oportunidad dos personas se disfrazan de viejitos, donde la mujer lleva el muñeco y llora antes de que se lo entierre en una de las esquinas de la plaza.
Se repite esta escena para que al año siguiente volvamos a tener un Carnaval alegre y sin problemas en el pueblo, porque si no se lo hace, podría haber un muerto de por medio; entonces obligadamente hay que hacer el entierro.
Esta escenificación mayormente la realizan los más adultos, pero en esta oportunidad pido a la juventud que siga la tradición para que no se pierda en Porongo, porque así nos identificamos de los demás.

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