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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 14, Febrero de 2005

La miseria de la Policía

Enterarme de que el reo Meneses se escapó de la cárcel me causó miedo y desesperación, pero a la vez como madre de familia que soy, tengo tres hijos varones, me duele pensar en el sufrimiento que debió sentir la madre de este muchacho, al ver que su hijo no supo enderezar su vida y que condenó a toda su familia a sufrir por su inmadurez y brutalidad. Espero que las autoridades recapaciten y construyan centros de rehabilitación para estos individuos, porque en Palmasola en vez de mejorar empeoran. Es una pena, pero la justicia es así, dura y sin contemplaciones.
Josefina Méndez C.I. 5587486 SC

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Sobre una opinión de un lector

Hace un par de semanas leí el comentario del ciudadano Carlos Baldivieso, acerca de lo que sucedió con los universitarios baleados. Él indicaba que el Ejército abusó de los derechos constitucionales de esos inocentes jovencitos que sólo se acercaron al joven militar a conversar. ¡Por favor! Señor Baldivieso, deje de emitir comentarios tan irresponsables o ¿acaso usted estaba ahí en el momento que ocurrió ese hecho para que hable tan deliberadamente? Para su información toda institución militar debe ser resguardada y está prohibida la aproximación de extraños ya que de esta forma se evitan atentados que pueden venir de cualquier inadaptado o terrorista. En otros países son más severos. Sobre este mismo tema un seudo periodista de televisión quiso relacionar este hecho como si fuera un amedrentamiento a los cruceños por la autonomía, lo cual no deja de ser otra irresponsabilidad de este personaje, ya que al igual que los noticieros del canal donde trabaja, viven dando la noticia sobre la base de lo que se dice por ahí, teniendo como fuente el chisme o su criterio personal, ¿qué pasa con nuestros comunicadores? ¿Acaso no deben primero comprobar algo antes de decirlo? Pido mayor sensatez a la hora de hablar u opinar de algo públicamente.
Fernando Segovia el_ferx@hotmail.com

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Nuestro pobre Carnaval

Todos los años es lo mismo, medio pueblo se queja por las borracheras, las peleas y demás cosas que suceden en los días del Carnaval, pero no se dan cuenta de que todos de una u otra manera aportamos para que esto ocurra.
¿Quiénes les dan permiso a los jóvenes para salir?, son los padres, ¿quiénes les dan plata para que se diviertan? Igual son ellos. Entonces... ¿De qué nos quejamos?
Amigo ciudadano, seamos consecuentes con nuestros actos. No queremos problemas en la fiesta grande de los cruceños, pues bien, no salga de su casa, encierre a sus muchachos y póngase a mirar televisión o a leer el periódico. No nos llenemos la boca criticando a la Asociación de Comparsas y a las autoridades. Analice bien este problema y se dará cuenta de que somos nosotros los únicos responsables de que nuestros hijos se peleen, se droguen y hagan de las suyas.
El Carnaval es una fiesta, ahora la forma en como uno se divierta, es otra cosa. No satanicemos esta fiesta tradicional. Aprendamos a valorar lo nuestro, porque me dio mucha pena que muchos bailes típicos no llegaron a competir el día del corso. No es culpa de nadie en particular sino de todos nosotros que nos gusta vivir en el desorden y en la borrachera.


Mariela Becerra C.I. 4587625 SC

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