“Mehr Demokratie wagen”
Willi Noack
El título elegido es un lema central que utilizó el ex jefe del Gobierno
Federal alemán Willi Brandt. Significa: osar más democracia. Me parece que
nuestro presidente Mesa y su entorno deberían tener esta audacia.
De los 311 municipios autónomos en 1994, muchos no tenían experiencia alguna en
autogobernarse, pero en tiempo récord lo aprendieron. Suponiendo que en los años
que siguieron se hubiese respetado la carrera de funcionario público (Ley N°
2027 del 27.10.1999), es decir que los cambios a nivel de gobierno municipal se
hubiesen producido sin la masacre blanca que quita en gran medida eficiencia, el
éxito hubiese sido mayor. Hoy, apenas diez años después, de los 327 municipios
autónomos probablemente una considerable cantidad no es eficiente de manera
óptima. No obstante, este experimento altamente democrático, otorgar “la
potestad normativa, fiscalizadora, ejecutiva, administrativa y técnica” (Ley de
Municipalidades, Art. 4°), lo que es el ‘jane’ de la autonomía, ha sido un salto
adelante. Estas reformas son calificadas como un gran éxito. Nadie asocia esta
autonomía con separatismo. Tampoco la autonomía de las universidades públicas es
considerada como separatista.
Ahora leemos que “sólo tres departamentos están listos” y, peor, que no más de
dos departamentos pueden, según expertos y funcionarios del Gobierno central,
aplicar la autonomía.
Parece que se confunde autonomía con autarquía. Según la RAE, autonomía
significa “potestad que dentro del Estado pueden gozar municipios, provincias,
regiones u otras entidades de él, para regir intereses peculiares de su vida
interior, mediante normas y órganos de gobierno propio.” Autarquía significa
“autosuficiencia, política de un Estado que pretende bastarse con sus propios
recursos, evitando, en lo posible, las importaciones de otros países.” La
argumentación, incorrecta, de que sólo dos o tres departamentos de Bolivia están
en condiciones de regirse con autonomía es respaldada con argumentos sobre el
poderío económico, citando datos del INE, como si se tratase de lograr la
autarquía de un Estado independiente. Eso es falso pues se ha repetido hasta el
cansancio que Santa Cruz no pretende separarse de Bolivia, no busca mediante la
secesión crear un nuevo Estado por más que éste sea viable, según los expertos.
Es entendible que, confundiendo así al público, el centralismo se siente feliz
pues tiene un argumento, no importa si es falso, para defenderse.
¡Qué argumento transparentemente interesado! Interesado en que seis o siete
departamentos sigan gobernados desde La Paz, pues son demasiado pobres. Este
argumento es falso. En la actualidad del centralismo ya existe una estructura
para autogobernarse. Tenemos un “Régimen de Descentralización Administrativa del
Poder Central a nivel departamental” (Ley N° 1654, art. 1°). Hasta la
infraestructura ya existe.
Este argumento de que “sólo tres departamentos están listos” es una
justificación torpe de que el centralismo es la única salvación. Las
desaparecidas corporaciones de desarrollo, sobre todo Cordecruz, han sido
superiores a las prefecturas por su mecanismo de la toma de decisiones a cargo
de cruceños, en la planificación.
Volviendo a los departamentos que no están listos para autogobernarse, para
planificar ellos mismos su propio futuro: ¿cuándo estarán listos? Me quedo con
Willy Brandt: ¡Mehr Demokratie wagen!
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