Tentaciones
bolivianas 2005
Paulovich ®®La noticia de perfil
Durante la visita que me hizo el Diablo ayer sábado y que concluyó con una
derrota vergonzosa del Maligno quien retornó a los infiernos con el rabo entre
las piernas y el ‘afeitado’ de sus cuernos, aproveché para conseguir información
útil que me proporcionó el citado.
Haciéndome el bolastracas le pregunté acerca de las principales tentaciones que
hacen ‘supichir’ a mis compatriotas en el año 2005; sonriendo el Diablo ante mi
requisitoria, comenzando por repetir la frase que utilizan los personajes cuando
son entrevistados por la radio, la prensa y la televisión: “Muy inteligente su
pregunta, señor periodista y trataré de responderla con la mayor ecuanimidad y
una tableta de Ecuanil...”, poniendo a continuación en su rostro un gesto
reflexivo, cual si se hallara pensando.
Luego de unos instantes de meditación, me dijo el Diablo: “La primera tentación,
o sea la más frecuente que sienten los bolivianos en este tiempo es la de ser
Presidente de la República, anhelo que sienten desde niños y del cual tiene la
culpa alguna tía metiche que suelta como si nada la premonición explosiva que
dice: “Qué lindo e inteligente es este niño, estoy segura de que llegará a ser
Presidente de la República en cuanto le crezcan pelines debajo del ombligo”.
Pregunté al Diablo si esta tentación viene de muy antiguo, respondiéndome:
“Viene desde que se creó la República y cada vez con mayor fuerza, aunque la
premonición no es exclusiva de alguna tía, sino que también suele provenir de la
abuela, la madre o la imilla de la casa”.
Como el tema me pareció interesante, le dije al Diablo que la tentación de ser
Presidente de la República seguramente es más débil en épocas de crisis y de
períodos democráticos, soltando el Diablo una carcajada para después decirme:
“¡Qué va, hermanito, cuando la crisis económica se acentúa y las democracias se
convierten en sistemas muy débiles, los bolivianos se enloquecen y la epidemia
de los presidenciables se extiende por todo el territorio nacional, surgiendo
candidatos hasta en Achacachi, en el oriente, el occidente, el norte y el sur!”.
El Diablo continuó hablando con inteligencia, porque no es ningún cojudo, y me
dijo: “Ahora que cada departamento elegirá a su prefecto la ambición
presidencial se convierte en prefectural, con la idea de ser primero unos
presidentes chiquitos y de ahí dar el salto para llegar a la Presidencia de la
República, o sea que la tentación permanece, aunque momentáneamente cambia de
nombre”.
Me gustaron las palabras del Diablo y le pregunté por qué un número tan elevado
sucumbe en la tentación de ser Presidente si nuestro país es una olla de
grillos, nadie está contento con nadie, todos se oponen a todo, y el Presidente
suele vivir acorralado queriendo agradar a todos con un presupuesto menor que
Disney World, donde unos se cuelgan de tus bolas y otros te las comienzan a
estrujar. ¿Por qué hasta el Evo y el Mallku pretenden ser presidentes de
Bolivia, o por lo menos prefectos departamentales? El Diablo me dijo: “Es que la
Presidencia tiene alguna cosita...”.
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