Regreso a clases sin libros en Faluja
Arreglos. Un iraquí y sus cuatro hijos trabajan en las reparaciones del ingreso a su vivienda, que se perdió en los combates
AFP. Faluja
Tres meses después de la ofensiva de EEUU que dejó a Faluja en ruinas,
profesores, alumnos y voluntarios intentan recuperar entre los escombros los
libros escolares para una vuelta al colegio muy atrasada.
"No te acerques al techo que se puede derrumbar", advierte un empleado municipal
que trata de recuperar los ladrillos de las ruinas de lo que fue el depósito de
la escuela de Dhat al Salasil. Los escolares esperan impacientes. Cualquier
libro, incluso estropeado, sirve.
Las autoridades decidieron reabrir el 5 de febrero unas cuantas escuelas de este
antiguo bastión rebelde situado a 50 km al oeste de Bagdad, pese a que la
mayoría de los centros fueron dañados o destruidos.
La mayoría de los 300.000 habitantes huyeron en la ofensiva lanzada el 8 de
noviembre por los marines y las fuerzas iraquíes. El Alto Comisariado de la ONU
para los Refugiados (Acnur) anunció el 11 de enero que casi el 10% de los cerca
de 85.000 desplazados de Faluja habían regresado a sus casas.
"Hemos conseguido limpiar cinco de las seis aulas", dice el director de la
escuela Dhat al Salasil, Chalal Sadah Haraj, que hace visitar el centro, el
único edificio todavía en pie en medio de casas destruidas y de pedazos de metal
retorcido.
"No queda ni un cristal en las ventanas", contrastó.
El retorno de los escolares no será fácil. Lo agrava el hecho de que están
prohibidas las clases mixtas en esta ciudad conservadora que estuvo durante
meses bajo el control de fundamentalistas sunníes.
"Cuando volvía con mi familia, descubrimos que quemaron nuestra casa y
destruyeron la escuela. Me enviaron a otra escuela pero los libros de texto que
había fueron robados y me pregunto cómo voy a estudiar", dice Hadil Jaled, una
niña de 9 años.
Marwa Jawad, otra alumna, tuvo más suerte. "Estaba feliz cuando las mezquitas
anunciaron la vuelta a clase. Volvimos a Faluja y gracias a Dios, nuestra
escuela fue preservada", dice.
Hasta ahora, sólo una de las cuatro escuelas ha abierto las puertas. En las
otras, la mayoría de los profesores faltan. Es también el caso en algunos
colegios femeninos.
La directora del colegio, Aicha dice que sólo dispone de la mitad de su personal
docente. "No sé dónde están o si están con vida. No reciben sus salarios desde
hace meses y no han venido a reclamarlos".
"No tengo suficientes textos para mis escolares y tengo que recibir a los
alumnos de otros tres centros destruidos", dice.
Maysun Hawas, profesora de la escuela Faiha, dice que para "recuperar el
programa debemos dar clases durante el verano (boreal)". Pero aquí, en verano,
la temperatura supera fácilmente los 50 grados Celsius.
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