Vuelve la calma con la recaptura de Meneses
Control. Momentos en que Meneses es conducido al Comando policial
Jesús Aponte Vargas
Fuga pone otra vez en el tapete las miserias
de la Policía
Puede morirse si no sigue tratamiento
Tras la recaptura de Javier Meneses López (29), un reo acusado de asesinato,
múltiples violaciones y robo agravado, volvió la calma a la ciudad,
especialmente a las personas que fueron víctimas.
Meneses fue sentenciado a 30 años de prisión, sin derecho a indulto, por la
muerte de María Alejandra Jiménez Antelo (18), ocurrida en 1998. También fue
acusado por robos agravados ocurridos en más de una treintena de domicilios
cruceños, lugares donde además abusó sexualmente de varias mujeres que
ocasionalmente encontró.
El operativo, realizado por agentes del grupo especial de la Dirección de
Investigación y Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) y de Inteligencia del
Comando policial, se llevó a cabo aproximadamente a las 11:30 en una pensión
ubicada sobre la avenida Jenecherú, barrio San Antonio, zona de la Pampa de la
Isla.
La acción estuvo dirigida por el subcomandante departamental de la Policía,
Germán Flores, luego de recibir una información que daba cuenta que Meneses se
encontraba en ese sitio.
Los policías irrumpieron en el lugar y se encontraron con varias habitaciones
que fueron requisadas y en una de ellas hallaron a Meneses, que miraba
televisión junto a una menor de aproximadamente seis años.
Los uniformados no le dieron tiempo para que reaccione. Meneses tampoco hizo la
intención de oponer resistencia y sólo se abocó a hacer lo que los policías le
indicaban.
Posteriormente,Meneses fue trasladado al Comando Departamental de la Policía,
donde el jefe policial, Federico González, el subcomandante, Germán Flores y el
jefe de Diprove, Ramiro Vega, ofrecieron una conferencia de prensa en la que
detallaron el operativo para la recaptura.
Meneses, pese a la insistencia de varios medios de comunicación para que hable y
diga cómo se fugó del hospital, no dijo ni una sola palabra y en horas de la
tarde fue trasladado, primero a la PTJ, y luego a la cárcel de Palmasola, donde
deberá cumplir 30 años de prisión impuesta por un tribunal de sentencia.
El reo fugó la madrugada del pasado lunes de la sala de Neumología del hospital
San Juan de Dios, cuando los dos policías que lo custodiaban abandonaron el
lugar por distraerse en otra tragedia ocurrida el primer día de Carnaval. En esa
oportunidad, llegaban los cadáveres de dos personas que fueron asesinadas en la
calle Ballivián y el movimiento en ese nosocomio era inusual.
Meneses, que el pasado jueves cumplió 29 años, fue a preguntar por el precio de
una habitación que estaba en alquiler en la pensión Merito, ubicada en la
avenida Jenecherú, barrio San Antonio de la populosa zona de la Pampa de la
Isla.
Francisco Vásquez Rodríguez (57), propietario del inmueble, dijo que Meneses se
quedó desde la mañana del pasado jueves en el lugar y que iba a pagar Bs 250
mensualmente.
“La verdad es que uno a veces ni siquiera pregunta por el nombre de la persona
que quiere alquilar, lo que uno quiere es que le caigan unos pesos. Sin embargo,
quiero aclarar que él no es conocido de ninguno de mis familiares y no sabíamos
que era el recluso buscado porque si ven como lo muestran en la televisión y
como ahora está, no se parece en nada”, dijo Vásquez.
La Policía aseguró, sin embargo, que Vásquez y otras personas que se encontraban
en la vivienda, serán citados a declarar en la PTJ.
Rosario Antelo, madre de María Alejandra, públicamente había manifestado que “no
me trago la píldora de que ese individuo se fugó, yo creo más bien que los
policías tienen mucho que ver en esto”.
Sin embargo, el comandante policial, Federico González, respondió que le
devolvía la tranquilidad a la familia Antelo y que la Policía cumplió con su
deber de recapturar a un reo que nunca debió salir de Palmasola e indicó que los
jueces y fiscales no deberían ordenar su internación en ningún hospital.
Echó saliva a las esposas para fugar
Javier Meneses López, que el pasado jueves cumplió 29 años, contó ayer en la
PTJ cómo se fugó.
En su declaración, aseguró que el pasado 2 de febrero fue internado en el
hospital San Juan de Dios porque se encontraba delicado de salud, debido a la
tuberculosis que padece.
Allí permaneció durante tres días hasta que el día 7 en la madrugada escuchó
bulla y llanto en el ingreso al hospital, momentos en que los dos escoltas y las
enfermeras, salieron a enterarse de lo sucedido.
Allí aprovechó para sacarse las esposas que estaban sujetadas a la cama, le echó
bastante saliva y logró su objetivo.
Luego encontró un bisturí que habían dejado en un basurero y lo utilizó para
cortar la malla de una ventana por la que salió hasta la calle Cuéllar. Luego
tomó un taxi y se dirigió a la plazuela Blacucita, donde compartió dos días con
varios alcohólicos.
Indicó que no se comunicó con sus familiares para no implicarlos en la fuga.
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