El centro cultural Guaracal lleva su biblioteca sobre ruedas
Labor. Eduardo Quiller, responsable del centro, es el creador de la Bibliobici
Tanya Imaña Serrano
Si los muchachos no van a la biblioteca, el bibliotecario la lleva hasta sus
casas. Eso sucede en el centro cultural y biblioteca Guaracal/La Morita. Su
responsable, Eduardo Quiller, decidió poner en marcha su proyecto de la
Bibliobici para sacar libros y revistas de los estantes, y llevarlos a los
vecinos de su zona.
Una bicicleta acondicionada con compartimentos especiales, para guardar el
material que será repartido, y un megáfono para anunciar el paso de la
biblioteca itinerante son suficientes para que Quiller inicie su recorrido
puerta a puerta. Lo acompañan tres colegiales, miembros del grupo de estudio de
ese centro.
"Nuestro grupo se llama Querembas. Realizamos varias actividades el año pasado y
ahora queremos ayudar a que la gente acuda a la biblioteca", comenta Abel
Sandóval (15), el secretario general del grupo. Alfredo Callapa, Daniel Pérez y
Brenda Céspedes lo acompañan en su labor. Los chicos se reúnen para leer
diversos tipos de libros, aunque sus favoritos son las novelas.
La Bibliobici saldrá a las calles los viernes de 16:00 a 18:00. "Esto se debe a
que tenemos que atender la biblioteca y ésta es una forma de promocionarla.
Queremos mostrar la importancia de la lectura; que la gente se acostumbre a
tener información en las manos", indica Quiller.
Por el momento, la Bibliobici reparte ejemplares del suplemento infantil
Rayuela, afiches y dípticos.
Quiller lamenta que los libros que posee la biblioteca no correspondan a las
últimas ediciones, pues muchos estudiantes que acuden a consultarlos salen
desmotivados, debido a que no pueden completar sus trabajos prácticos.
"El problema es que hay profesores que trabajan con ciertas editoriales y no les
dan un cuestionario a los chicos para que puedan buscar las respuestas en otros
libros", explica el responsable del centro. Aún así, el bibliotecario les ayuda
a resolver sus tareas con el material del que dispone en sus estantes.
Quiller destaca la colaboración de los vecinos y de la junta escolar. “Mónica de
Ribera, la presidenta de la junta, es una de las personas más comprometidas del
barrio. Ella no sólo trabaja de manera conjunta con nosotros, sino que nos da
aliento para continuar.
Y pese a que las condiciones no son las óptimas, manifiesta: "Uno como
funcionario público se debe al pueblo, que es el que le paga. Debe justificar
esa retribución aportando con su trabajo por su cuenta, sin esperar a que el
gobierno municipal le diga qué hacer".
Un diagnóstico para planificar actividades
Los proyectos que el centro cultural y biblioteca La Morita ejecutará durante
este año dependerán de los resultados de un diagnóstico que se está realizando
con una ONG denominada Desafío, Poder Local.
La idea es describir la situación de la cultura en los barrios, que según
Eduardo Quiller es escasa, y a partir de allí generar tareas.
La propuesta se materializará en actividades que surjan por iniciativa propia de
los barrios y de sus artistas. Quiller pretende que el proyecto se extienda al
resto de los centros culturales que dependen del municipio, y así potenciar a
los artistas.
“Queremos ser los representantes de la cultura de barrio y que las propuestas
que se presenten sean horizontales; pero sobre todo, que no tengan que ver con
cuestiones político - partidistas”, sostuvo Quiller.
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