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EDITORIAL

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 11, Febrero de 2005  

>>    EL DEBER, 40 años de su segunda época

Sobre la dorada simiente que con mano firme y generosa y con deslumbrante inteligencia, sembró el destacado jurisconsulto, tratadista y eminente hombre público que fue el doctor Lucas Saucedo Sevilla, EL DEBER se empinó un 11 de febrero de 1965, dando lugar a la que denominamos, sin presunciones subalternas, la segunda época, que ya se prolonga a lo largo de cuarenta años.
De esa primera época que transcurrió bajo la sombra tutelar del Dr. Saucedo Sevilla, quedó una huella honda que se hacía imperioso aprovechar. A eso nos abocamos las nuevas generaciones y, sin falsas modestias, tenemos que proclamar que en ello estamos todavía.
No fue el cansancio, el agotamiento, el acobardamiento, la conformidad cómoda ni la santa resignación, nada de todo esto, lo que truncó la primera época del diario EL DEBER. Fue la violencia descontrolada, la intolerancia política, el caudillismo soberbio, el salvajismo que ostentaba carta de ciudadanía en la época, lo que al final acalló la voz incondicional y por eso urticante, molesta, del periódico que, aunque precario en sus condiciones materiales, era rico en esas raras prendas del valor y del civismo.
Las artesanales instalaciones de EL DEBER en que ponían su fervor abnegados trabajadores gráficos al lado de los pocos periodistas, fueron ferozmente asaltadas por turbamultas alcoholizadas y vociferantes, que destrozaron cuanto pudieron y que culminaron su “hazaña” vaciando toda la tipografía manual de plomo, por el patio, los corredores y la calle. El Dr. Lucas Saucedo Sevilla purgó en la tenebrosa cárcel política de Curahuara sus devociones de cruceño.
Pasaron largos años, extinguida la voz de EL DEBER en su primera época. Pero la simiente no había muerto, la huella profunda no se había cerrado. Sobre esa cimiente y tras esa huella, un 11 de febrero de 1965, restituidas relativamente las garantías ciudadanas, EL DEBER vuelve a ganar las calles sobre los mismos principios éticos y cívicos que le había impreso su fundador.
Mas, tampoco esta segunda época fue de miel sobre hojuelas. Si bien no se llegó a medidas de hecho para silenciar a nuestro vocero que nunca se doblegó al soplo feroz de las pasiones humanas, fue blanco de veladas y de francas amenazas y hasta de conjuras de corte claramente terrorista. “Hay que silenciar de una vez a EL DEBER”, llegó a ser la consigna que se puso en conocimiento de la nueva dirección del diario. EL DEBER navegó, en esta segunda época, en medio de aguas tormentosas y turbias. Pero supo mantenerse incólume y al final, su verdad clara y simple se impuso.
Nadie, ni fuerza política ni organización social o económica, puso un solo peso, un solo ladrillo, una sola piedra, para hacer posible este logro que es en la actualidad el diario mayor EL DEBER. No faltaron los ofrecimientos en los momentos de graves crisis económicas que confrontó la empresa del diario mayor. Fueron desechados todos con el absoluto convencimiento de que la libertad no se trafica, cualquiera sea ella.
Los únicos compromisos del diario mayor EL DEBER son con su país y con su pueblo cruceño en particular. A ellos les renovamos nuestros sentimientos de lealtad y nuestra gratitud, porque nunca nos faltaron, especialmente en las malas.


La Fiscalía: ir de las palabras a los hechos

Raspapinchete

Soplan fuertes vientos de cambio en el Ministerio Público que “es la institución estatal que a través de sus funcionarios (fiscales) se encarga de defender los derechos de la sociedad y del Estado”, según la definición que puede leerse en el Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de Manuel Ossorio.
Se ha puesto en marcha una reestructuración a fondo en dicha repartición que además de mejorar su imagen ante la ciudadanía, pretende optimizar al máximo la prestación de sus servicios.
La creación de nuevas unidades y/o comisiones que funcionarán bajo la tutela de la Fiscalía del Distrito, está contenida en el plan de actividades que el titular de ese despacho, Jaime Soliz, presentó en las horas precedentes a las principales autoridades del municipio y policiales con las que pretende trabajar de estrecha manera.
Una de esas comisiones es la de Tráfico y Transporte que como primera tarea se ha propuesto recuperar para el municipio cruceño la competencia sobre el transporte público. Por donde se le mire es una gestión clave en la búsqueda de soluciones para uno de los más álgidos problemas que aquejan a la urbe cruceña en materia de tarifas y de reordenamiento vehicular.
Combatir el comercio ilegal, el control sobre el expendio de bebidas alcohólicas, disminuir la violencia y las imágenes morbosas que registran cotidianamente en especial algunos medios audiovisuales, son otras de las tareas anunciadas.
Enhorabuena.
El fiscal Soliz parece resuelto a tomar el toro por las astas en la ardua y compleja tarea de ponerle raya a tanto desbarajuste en Santa Cruz de la Sierra y que, entre otras cosas, es hasta ahora nomás la resultante perenne de la ausencia del accionar y del principio de autoridad.
Que se avance más allá de los buenos propósitos para que éstos se materialicen en resultados concretos que beneficien a la población en su conjunto.
Que todo cuanto se ha anunciado formal y oficialmente no se quede como en tantas otras oportunidades para la desazón generalizada... en un saludo a la bandera.

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