img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 10, Febrero de 2005

../20050210/images/sa2.jpgCardenal: las fiestas deben humanizar


Penitencia. El cardenal Terrazas exhortó al arrepentimiento verdadero para no recibir en vano la salvación


Darwin Pinto.

El Papa no presidió el Miércoles de Ceniza

En la homilía realizada el Miércoles de Cenizas, para dar inicio al arrepentimiento de la Cuaresma católica después del jolgorio carnavalero, el cardenal Julio Terrazas se dirigió a los feligreses que abarrotaron la Catedral metropolitana y dejó en claro que las fiestas verdaderamente alegres son aquellas que dignifican al ser humano, sin excesos, apariencias, violencia ni dolor.
“Una verdadera diversión es la que revaloriza al ser humano, la que coloca a la persona en el pedestal del respeto, una fiesta que no humaniza es una fiesta de la que hay que cuidarse. Si estamos contentos por el Carnaval, la alegría se debe a que ésta debe humanizar, arrepintiéndonos por los actos de dolor y violencia. Que nuestras acciones de penitencia ayuden a vencer las tentaciones del mal”, dijo.
Pidió a los creyentes que en la Cuaresma (40 días antes del inicio de la Semana Santa) el perdón no se quede sólo en la cruz de ceniza en la frente, que llegue al corazón, que es donde se encuentran las raíces de los sentimientos. “Los exhortamos a no recibir en vano la salvación, para que no volvamos el próximo año con el mismo cuento”, señaló.
Entre tanto, el papa Juan Pablo II, de 84 años, impuso ayer la ceniza a todos los asistentes a la misa que celebró en su habitación del Policlínico Gemelli de Roma, donde se encuentra internado desde hace ocho días, debido a una crisis respiratoria.
Así lo aseguró ayer el diario vaticano L'Osservatore Romano, el cual precisó que con ese gesto el Papa, con indomable vigor espiritual, ha invitado a la iglesia universal a emprender un camino de plegarias hacia la santidad.
Las cenizas usadas en la imposición que se hace los Miércoles de Ceniza se hacen quemando los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. En la bendición de las cenizas se usan cuatro plegarias, todas antiguas.
Las cenizas son rociadas con agua bendita y ahumadas con incienso. El propio celebrante, sea obispo o cardenal, recibe, ya sea parado o sentado, las cenizas de algún otro sacerdote de casta elevada, según lo indica la enciclopedia católica en el sitio web: www.enciclopediacatolica.com

Ceniza: símbolo de humildad

El simbolismo de la imposición de ceniza en la frente es el siguiente: la condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte; la situación pecadora del hombre; la oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda; la resurrección y el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas.
Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando narra que "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gen. 2,7). Eso es lo que significa el nombre de Adán. Y se recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gen. 3,19).
Por extensión, representa la nulidad de la criatura con respecto al Creador, según las palabras de Abraham: "Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor" (Gen. 18,27). Esto lleva a asumir una actitud de humildad (humildad viene de humus, tierra): "polvo y ceniza son los hombres" (Si. 17,32), "todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" (Qo. 3,20), "todos expiran y al polvo retornan" (Sal. 104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb. 42,6) es explícitamente signo de dolor y de penitencia.

 

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.