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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 09, Febrero de 2005

Defensor del Lector

Un magnífico regalo de Año Nuevo

Estimado lector:
A la agencia Arzabe & Jire -que maneja la publicidad de la empresa chuquisaqueña Fancesa- se le ocurrió que, como tema para el calendario que ésta obsequiaría a sus clientes en el presente año, "sería interesante trabajar con etnias y grupos originarios de Bolivia mostrando sus costumbres y actividades cotidianas".
Para poner en práctica esa ocurrencia, la agencia conjugó ante las cámaras de Pablo Manzoni a tres de las guapas modelos orientales conocidas como las “Magníficas" - Carla Morón, María René Antelo y Andrea Herrera - con unos cuantos nativos altiplánicos, vallunos, selváticos y yungueños.
Ellos, por lo general, estereotipadamente sobrecargados de atuendos típicos y adminículos folclóricos. Y ellas cubriendo parcialmente su desnudez con estilizados trapos y sombreros diseñados a semejanza de los característicos de esas culturas nativas, así como provistas de látigos, lanzas, arcos y flechas, además de terrones de musgo, hojas de árboles y hasta material para sahumerios.
Los lentes -y más tarde los montajes- situaron en primer plano y en luminosa posición central a las famosas modelos profesionales y en el trasfondo, casi siempre oscuro, a los improvisados modelos, preferentemente tocando sus ancestrales instrumentos de música.
La agencia hizo de lo así logrado esta apreciación: "El resultado es impactante; es una linda mezcla del hoy, el presente de Bolivia, con sus tradiciones." ¿Se tendría quizás que entender, entonces, que a la actualidad moderna de Bolivia la caracterizan las mujeres blancas, altas y angloparlantes y que al pasado primitivo lo representan los cobrizos y menudos indios y negros que hablan lenguas autóctonas?
En cualquier caso, en su edición del 19 de diciembre, EL DEBER dedicó la portada y la página central de su suplemento Sociales a ensalzar el calendario comercial desplegando en policromía siete de las fotografías a incluirse en éste, acompañadas de una breve crónica con tres apostillas.
La precedía este titular de gran tamaño:
"ESPECTACULAR: Fancesa mostrará la belleza de las etnias." ¿Lo hará en verdad? No lo cree así una columnista del diario paceño La Prensa y productora de programas en la Televisión Católica, Claudia Benavente.
En su artículo del 30 de diciembre "Las Etnias en la Pasarela" ella considera impresionante aquel despliegue laudatorio del matutino cruceño "... por el pornográfico racismo con el que se plantea la puesta en escena: vemos a las mujeres, todas blancas y delgadas, tal como la estética dominante reivindica como 'bello', rodeadas por indígenas de distintos puntos geográficos.
En realidad, lo último parece ser un montaje que deja ridículamente más pequeños que las modelos a los 'pretextos étnicos'. Y hace luego con severidad esta acotación:
"El hecho que alarma, porque francamente insulta a la bolivianidad en cualquiera de sus colores o sus identidades, es que la belleza magnífica pretenda convertirse en la belleza de las etnias." Y en ciertos detalles de la información que con destaque da EL DEBER.
Sobre el asunto, la licenciada Benavente halla indicios de una actitud racista de los productores del calendario y de las modelos.
En efecto, el cronista del periódico EL DEBER afirma que "obtener estas fascinantes imágenes no fue nada fácil" e indica como ejemplo de ello que "para tomar la fotografía de Carla Morón con un grupo de ayoreodes, los productores tuvieron que buscar a los nativos en el lugar donde viven y, después de pagarles por el trabajo que realizarían, hacerles cortar el cabello, darles un baño y enseñarles lo que iban a hacer en el estudio."
María René Antelo dijo a ese cronista: "Lo más difícil fue sostener una tinajita con fuego para una toma ... Pablo me insistía en que la acercara más a mi cara y yo tenía miedo de quemarme. Además me dolían los brazos de tanto sostenerla y el olor del material que se quemaba para hacer auténtico el sahumerio no era nada agradable."
Ella se quejó, por otra parte, de que el látigo y las botas tarabuqueñas la incomodaban.
Más rotunda, Andrea Herrera declaró: "Fue un trabajo que me hizo sufrir. Lo más difícil fue pegarme al cuerpo un musgo hediondo y húmedo. Para quitármelo me tuve que bañar con alcohol y aceite, pero no salía.
Lloré porque me dolía cuando me lo arrancaban y al mismo tiempo salían mis vellos. Las demás sesiones fueron divertidas; en una de ellas estoy con unos negritos afroyungueños que paraban saltando porque Pablo se lo pedía. En la foto para Rosita Pochi, casi me caigo por el peso de los collares que me puso Quito; eran hartísimos."
Conmovido tal vez por esos relatos, el cronista llamó a tales detalles "sacrificios" de las Magníficas.
En cambio, la analista Benavente concluyó su justificada crítica con estas palabras: "Ahora y durante todo el 2005, para quien compre o reciba el almanaque, piernas, senos, ojos azules, flechas, plumas e indignación flotarán en el aire."
¿Por qué hizo EL DEBER tan amplio, indiscriminado y entusiasta acogimiento a la inminente circulación de aquel segregador recurso propagandístico de una empresa? Ello contraviene cuando menos dos enunciados de la Declaración de Principios del Grupo de Prensa Líder al que pertenece dicho diario.
El artículo 1.2.8: "El Grupo Líder rechaza toda forma de discriminación y estigmatización de las personas por su raza, religión, origen social, nacionalidad, sexo, orientación sexual, idioma, conocimientos u opinión ..." Y el artículo 1.3.8: "... El material publicitario no debe asemejarse al noticioso, de manera que pueda confundir al lector. Los departamentos de Redacción y de Publicidad son autónomos y no tienen entre sí ninguna relación de subordinación."
Haya sido accidental o deliberadamente, hay que lamentar que, además de dar plataforma al inconsciente racismo anotado, la crónica del matutino EL DEBER tenga el desagradable olor a "publinota", al punto de que termina con esta frase ostensiblemente mercantil: "Un esfuerzo y orgullo de Fancesa para sus amigos."
Teun van Dijk, investigador holandés especializado en racismo y periodismo que disertó en La Paz en diciembre, hace esta afirmación:
"Sea de manera intencional o inconsciente, la prensa juega un rol fundamental en la reproducción del racismo en la sociedad. No sólo porque da voz a las actitudes del público blanco, sino, sobre todo, porque define la situación étnica de tal forma que persuasivamente hace que el público adopte los modelos de la élite sobre los acontecimientos étnicos."


RESPUESTA A DEFENSOR DEL LECTOR

Nota de la Dirección

La Dirección Ejecutiva de EL DEBER no comparte algunos criterios vertidos en la columna del Defensor del Lector que aparece en esta página. No creemos que la producción fotográfica que incluye a modelos publicitarios y a personas de diferentes etnias sea discriminatoria. Todo lo contrario: como respuesta a controversias sobre racismo que se suscitaron el año pasado, la producción intenta destacar la diversidad que existe en Bolivia.
EL DEBER rechaza el calificativo de 'pornográfico' utilizado por una columnista paceña para describir las fotografías, y otros criterios de ella que también fueron reproducidos por el Defensor.
La Redacción decidió dar cobertura a esta producción fotográfica porque encontró en ella elementos de interés general, y no porque haya recibido alguna instructiva del departamento de Publicidad. Reafirmamos nuestro compromiso de mantener la autonomía de ambos departamentos.
Finalmente, la Dirección considera que el Defensor del Lector transgrede el art. 3.3.9 de su Estatuto, que dice: "El Defensor del Lector debe abstenerse de desprestigiar o emitir sentencias sobre el trabajo de los periodistas o de poner en duda su profesionalidad. Los periodistas afectados por una réplica o artículo del Defensor del Lector tendrán siempre el derecho a ser escuchados".

 


Luis Ramiro Beltrán defensor@eldeber.com.bo

Contáctese con nosotros: abress@eldeber.com.bo

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