Un magnífico regalo de Año
Nuevo
Estimado lector:
A la agencia Arzabe & Jire -que maneja la publicidad de la empresa chuquisaqueña
Fancesa- se le ocurrió que, como tema para el calendario que ésta obsequiaría a
sus clientes en el presente año, "sería interesante trabajar con etnias y grupos
originarios de Bolivia mostrando sus costumbres y actividades cotidianas".
Para poner en práctica esa ocurrencia, la agencia conjugó ante las cámaras de
Pablo Manzoni a tres de las guapas modelos orientales conocidas como las
“Magníficas" - Carla Morón, María René Antelo y Andrea Herrera - con unos
cuantos nativos altiplánicos, vallunos, selváticos y yungueños.
Ellos, por lo general, estereotipadamente sobrecargados de atuendos típicos y
adminículos folclóricos. Y ellas cubriendo parcialmente su desnudez con
estilizados trapos y sombreros diseñados a semejanza de los característicos de
esas culturas nativas, así como provistas de látigos, lanzas, arcos y flechas,
además de terrones de musgo, hojas de árboles y hasta material para sahumerios.
Los lentes -y más tarde los montajes- situaron en primer plano y en luminosa
posición central a las famosas modelos profesionales y en el trasfondo, casi
siempre oscuro, a los improvisados modelos, preferentemente tocando sus
ancestrales instrumentos de música.
La agencia hizo de lo así logrado esta apreciación: "El resultado es impactante;
es una linda mezcla del hoy, el presente de Bolivia, con sus tradiciones." ¿Se
tendría quizás que entender, entonces, que a la actualidad moderna de Bolivia la
caracterizan las mujeres blancas, altas y angloparlantes y que al pasado
primitivo lo representan los cobrizos y menudos indios y negros que hablan
lenguas autóctonas?
En cualquier caso, en su edición del 19 de diciembre, EL DEBER dedicó la portada
y la página central de su suplemento Sociales a ensalzar el calendario comercial
desplegando en policromía siete de las fotografías a incluirse en éste,
acompañadas de una breve crónica con tres apostillas.
La precedía este titular de gran tamaño:
"ESPECTACULAR: Fancesa mostrará la belleza de las etnias." ¿Lo hará en verdad?
No lo cree así una columnista del diario paceño La Prensa y productora de
programas en la Televisión Católica, Claudia Benavente.
En su artículo del 30 de diciembre "Las Etnias en la Pasarela" ella considera
impresionante aquel despliegue laudatorio del matutino cruceño "... por el
pornográfico racismo con el que se plantea la puesta en escena: vemos a las
mujeres, todas blancas y delgadas, tal como la estética dominante reivindica
como 'bello', rodeadas por indígenas de distintos puntos geográficos.
En realidad, lo último parece ser un montaje que deja ridículamente más pequeños
que las modelos a los 'pretextos étnicos'. Y hace luego con severidad esta
acotación:
"El hecho que alarma, porque francamente insulta a la bolivianidad en cualquiera
de sus colores o sus identidades, es que la belleza magnífica pretenda
convertirse en la belleza de las etnias." Y en ciertos detalles de la
información que con destaque da EL DEBER.
Sobre el asunto, la licenciada Benavente halla indicios de una actitud racista
de los productores del calendario y de las modelos.
En efecto, el cronista del periódico EL DEBER afirma que "obtener estas
fascinantes imágenes no fue nada fácil" e indica como ejemplo de ello que "para
tomar la fotografía de Carla Morón con un grupo de ayoreodes, los productores
tuvieron que buscar a los nativos en el lugar donde viven y, después de pagarles
por el trabajo que realizarían, hacerles cortar el cabello, darles un baño y
enseñarles lo que iban a hacer en el estudio."
María René Antelo dijo a ese cronista: "Lo más difícil fue sostener una tinajita
con fuego para una toma ... Pablo me insistía en que la acercara más a mi cara y
yo tenía miedo de quemarme. Además me dolían los brazos de tanto sostenerla y el
olor del material que se quemaba para hacer auténtico el sahumerio no era nada
agradable."
Ella se quejó, por otra parte, de que el látigo y las botas tarabuqueñas la
incomodaban.
Más rotunda, Andrea Herrera declaró: "Fue un trabajo que me hizo sufrir. Lo más
difícil fue pegarme al cuerpo un musgo hediondo y húmedo. Para quitármelo me
tuve que bañar con alcohol y aceite, pero no salía.
Lloré porque me dolía cuando me lo arrancaban y al mismo tiempo salían mis
vellos. Las demás sesiones fueron divertidas; en una de ellas estoy con unos
negritos afroyungueños que paraban saltando porque Pablo se lo pedía. En la foto
para Rosita Pochi, casi me caigo por el peso de los collares que me puso Quito;
eran hartísimos."
Conmovido tal vez por esos relatos, el cronista llamó a tales detalles
"sacrificios" de las Magníficas.
En cambio, la analista Benavente concluyó su justificada crítica con estas
palabras: "Ahora y durante todo el 2005, para quien compre o reciba el
almanaque, piernas, senos, ojos azules, flechas, plumas e indignación flotarán
en el aire."
¿Por qué hizo EL DEBER tan amplio, indiscriminado y entusiasta acogimiento a la
inminente circulación de aquel segregador recurso propagandístico de una
empresa? Ello contraviene cuando menos dos enunciados de la Declaración de
Principios del Grupo de Prensa Líder al que pertenece dicho diario.
El artículo 1.2.8: "El Grupo Líder rechaza toda forma de discriminación y
estigmatización de las personas por su raza, religión, origen social,
nacionalidad, sexo, orientación sexual, idioma, conocimientos u opinión ..." Y
el artículo 1.3.8: "... El material publicitario no debe asemejarse al
noticioso, de manera que pueda confundir al lector. Los departamentos de
Redacción y de Publicidad son autónomos y no tienen entre sí ninguna relación de
subordinación."
Haya sido accidental o deliberadamente, hay que lamentar que, además de dar
plataforma al inconsciente racismo anotado, la crónica del matutino EL DEBER
tenga el desagradable olor a "publinota", al punto de que termina con esta frase
ostensiblemente mercantil: "Un esfuerzo y orgullo de Fancesa para sus amigos."
Teun van Dijk, investigador holandés especializado en racismo y periodismo que
disertó en La Paz en diciembre, hace esta afirmación:
"Sea de manera intencional o inconsciente, la prensa juega un rol fundamental en
la reproducción del racismo en la sociedad. No sólo porque da voz a las
actitudes del público blanco, sino, sobre todo, porque define la situación
étnica de tal forma que persuasivamente hace que el público adopte los modelos
de la élite sobre los acontecimientos étnicos."
RESPUESTA A DEFENSOR DEL LECTOR
Nota de la Dirección
La Dirección Ejecutiva de EL DEBER no comparte algunos
criterios vertidos en la columna del Defensor del Lector que aparece en esta
página. No creemos que la producción fotográfica que incluye a modelos
publicitarios y a personas de diferentes etnias sea discriminatoria. Todo lo
contrario: como respuesta a controversias sobre racismo que se suscitaron el año
pasado, la producción intenta destacar la diversidad que existe en Bolivia.
EL DEBER rechaza el calificativo de 'pornográfico' utilizado por una columnista
paceña para describir las fotografías, y otros criterios de ella que también
fueron reproducidos por el Defensor.
La Redacción decidió dar cobertura a esta producción fotográfica porque encontró
en ella elementos de interés general, y no porque haya recibido alguna
instructiva del departamento de Publicidad. Reafirmamos nuestro compromiso de
mantener la autonomía de ambos departamentos.
Finalmente, la Dirección considera que el Defensor del Lector transgrede el art.
3.3.9 de su Estatuto, que dice: "El Defensor del Lector debe abstenerse de
desprestigiar o emitir sentencias sobre el trabajo de los periodistas o de poner
en duda su profesionalidad. Los periodistas afectados por una réplica o artículo
del Defensor del Lector tendrán siempre el derecho a ser escuchados".