Mauricio Bacardit / Sacerdote jesuita «El principal reto ahora es resolver el tema de la pobreza”
Fue nombrado por la Iglesia para dialogar con las partes en conflicto sobre las autonomías departamentales. Dice que no se quedaron cruzados de brazos. Afirma que hay que crear instituciones inclusivas
Ricardo Herrera
Bacardit fue uno de los sacerdotes designados por la Iglesia
católica para hablar, de forma paralela, con el gobierno y los cívicos en el
conflicto sobre las autonomías departamentales. El jesuita explica el papel que
tuvo la Iglesia y el que tendrá en el futuro sobre el tema.
- ¿Qué rol cumplió la Iglesia católica en el acercamiento entre el Gobierno y
los cívicos?
-Debo aclarar que en diversas noticias se me adjudicó equivocadamente un papel
negociador que no he tenido, ni lo ha tenido la Iglesia. Lo que hemos hecho ha
sido el seguimiento desde afuera del problema conversando por separado con una y
otra parte. Lo que hizo la Iglesia fue exhortar a la paz y a la tranquilidad,
para que no hubiera violencia ni desmanes. Ambas partes han negociado de forma
directa, sin intervención de otros. Eso es bueno, porque no hemos tenido que
estar como pacificadores.
- En las charlas que tuvieron con ambos sectores ¿cuáles fueron los temas que se
abordaron?
- Se puso énfasis en que haya tranquilidad social y ése fue el sentido del
comunicado que lanzamos días atrás. El tema de las autonomías era lógico que se
abordara, pero también se habló de la economía popular, en el sentido de que hay
que buscar una salida al creciente empobrecimiento de las grandes mayorías de
todo el departamento. Tal como estamos, la subida de los combustibles hace que
repercuta en la economía familiar y sobre todo de los pobres.
- ¿Por qué después de tres semanas de conflicto y sólo tras la llegada del
Cardenal de su viaje a Roma la Iglesia tuvo mayor presencia en los debates sobre
el tema?
- Creo que la presencia del Cardenal fue importante, pero en las semanas
anteriores ya estuvimos conversando con una y otra parte. No nos mantuvimos de
brazos cruzados, sino que estuvimos buscando formas de evitar más tensiones.
- El Cardenal había dicho que autonomía sí, pero a través de la Constituyente.
Después de los últimos sucesos, ¿cuál es la posición de la Iglesia?
- Lo que el Cardenal quería decir, pienso yo, es que todo fuera por la vía
legal. Que no se diera una autonomía de hecho pasando por encima de las leyes.
Ahora, creo que la Constituyente no se ha descartado y en ese ámbito se debe
discutir el tema.
- ¿Cuál cree que debe ser el reto del Gobierno y de los cívicos de aquí en
adelante?
Para mí el reto principal es resolver el problema de la creciente pobreza que se
ha mitigado un poquito, pero sigue en el trasfondo de esta situación. Se
necesita crear fuentes de trabajo, que el pueblo pueda vivir dignamente y no de
forma miserable como actualmente lo hace. Ése es para mí el principal reto que
tiene el Gobierno y los gobernados. Hay que crear instituciones inclusivas. Como
dijo el mismo Rubén Costas en su discurso del viernes, se debe hacer un país
incluyente, no excluyente. Las diferencias existen y no creo que se hayan
marcados más después del cabildo del viernes. Ya existen desde hace tiempo, pero
hay que buscar la forma, porque aquí, por ejemplo, se reciben a diario
inmigrantes del occidente y también del interior del departamento, porque en sus
lugares de origen no tienen condiciones para vivir y hay que crearles ámbitos
adecuados en sus tierras para que lleven una vida digna.
- ¿Cuál va a ser la posición de la Iglesia en este nuevo proceso?
- Tratar de mantener la unidad del país, que se cumplan las leyes. El otro tema
es velar para que haya verdadera reactivación económica, porque si no hay
verdadera reactivación económica, seguiremos con los mismos problemas.
Perfil
Dirige la pastoral social
Mauricio Bacardit es
boliviano. Nació el 8 de septiembre de 1936. Trabaja desde los años 70 en la
promoción y desarrollo rural y suburbano de la Iglesia católica. Desarrolló esta
actividad en Chuquisaca, Potosí, Tarija, La Paz y ahora lo hace en Santa Cruz,
desde hace cuatro años. Es director ejecutivo de la Pastoral Social Cáritas y
colabora también con la cárcel de Palmasola.
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