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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 30, Enero de 2005

../20050130/images/es2.jpgLos centros culturales ya perdieron a los vecinos


Descuido. El centro de La Cuchilla es el más abandonado. Tiene la hierba crecida, goteras y fisuras


Paulina Brucela

Recorrido. La mayoría de los consultados ignora las actividades que ofrece la Alcaldía en esos recintos. Sólo funcionan como desactualizadas bibliotecas

Los Centros Culturales de Santa Cruz de la Sierra se encuentran casi abandonados. La infraestructura está deteriorada e incluso están ‘cercados’ por la hierba crecida y sólo el cemento y el ladrillo de los patios interiores ofrecen un ‘oasis’ al visitante. Con 10 años de ofrecer cada vez menos actividades, los vecinos lo conocen sólo por el servicio de biblioteca que ofrecen, aunque añaden que está desactualizada y cada vez les sirve menos a sus hijos.
Las pocas propuestas de actividades culturales ha llevado a los vecinos a confundirlos con simples viviendas. Así los ve una vecina del barrio Guaracal-La Morita, Felicia Rojas. Para la mujer, era una pena que no viva mucha en gente en una casa tan grande siempre tan vacía.
En los Centros de La Villa Primero de Mayo, Plan 3.000, Guaracal-La Morita, Pampa de la Isla, El Bajío, barrio Oriental, Villa San Luis, Rancho Nuevo, La Cuchilla y Estación Argentina se pudo constatar que sus instalaciones requieren de un mantenimiento: las ventanas y los vidrios están sucios, las paredes necesitan una mano de pintura, los patios exteriores tienen hierba crecida, parecen abandonados.
El Centro Cultural Rancho Nuevo es una prueba de ello. Pese a que es una infraestructura nueva y que nunca fue inaugurada oficialmente, requiere de un mantenimiento urgente. Tiene fisuras en las paredes, y el techo está plagado de goteras. Los vecinos lo lamentan, porque ellos dieron prioridad a esta obra sobre otras cuando fueron consultados sobre qué infraestructura necesitaban en el marco del Programa de Alivio a la Pobreza.
Entre los centros más cuidados está el de Lazareto y el de El Pajonal. La diferencia de estos con sus ‘hermanos’ es notoria. Todo está ordenado y tanto en los interiores como en el emplazamiento existe limpieza.
Armando Terceros, director general de Cultura y Patrimonio, manifestó que uno de los factores que influyen para que las instalaciones se encuentren en mal estado es que no tienen un portero contratado por el municipio. Desde el año 2000, su ítem fue borrado de la estructura municipal y la limpieza y el cuidado de la infraestructura están a cargo de personas que han firmado un convenio con la Alcaldía de vivienda por trabajo.
“Si fueran empleados municipales estarían obligados a cuidar la infraestructura. Además, al recibir un sueldo no tendrían que buscarse otro trabajo para poder vivir y le dedicarían todo su tiempo al cuidado del lugar”, comenta el músico y autoridad cultural.
Explica también que se tuvo que dejar a medias el mantenimiento de la infraestructura por falta de presupuesto. “Por ejemplo, este año teníamos previsto invertir Bs 13 millones, pero el Concejo ya nos recortó 2 millones", dice Terceros.
Y hay urgencias. En abril se inicia el Festival Internacional de Teatro, que tiene como uno de sus principales escenarios a los Centros Culturales de Barrio. Sin embargo, esto no ha sido tomado en cuenta en el Programa Anual Operativo del municipio y hasta el momento, el mantenimiento diario lo cubre la familia que vive en el local.
Así lo comenta la encargada del Centro Cultural de la Cuchilla, Erika Rojas. “No me dan material de limpieza”, dice y se le nota, porque éste es uno de los centros más descuidados.
"Mientras tanto, ellos hacen lo que pueden, ya que no reciben sueldo. La Alcaldía sólo cubre el agua, la luz y la vivienda del portero, es por ello que se ven obligados a dejar personas extrañas para cuidarlos. Como no tienen un sueldo no les queda otra que salir a buscar trabajo fuera y, claro, ya no les queda tiempo para encargarse de los centros", reconoce Terceros.
También se pudo constatar que los vecinos desconocen las actividades culturales que realizan los recintos y, quienes conocen de los cursos de teatro, pintura, dibujo, música, guitarra, danzas y literatura, es porque pasan por delante o por la portera que les comunica. La mayoría de las personas consultadas considera que los centros no cumplen una función social.
Terceros manifestó que si la gente desconoce lo que se realiza es porque no se difunde las actividades culturales esto se debe a la falta de presupuesto. Además remarcó que las actividades no son permanentes, ya que se realizan entre cinco a seis actividades al año. Todo depende del presupuesto que le asignen.
Guillermo Soria, uno de los cuatro extensionistas de la Casa de la Cultura, afirmó que han recibido poca colaboración de parte de los medios para la difusión de las actividades culturales y que las personas que asisten a los cursos lo hacen porque viven cerca del lugar.
Soria comentó que en los barrios donde hay mayor participación son la Villa 1º de Mayo, Plan 3.000, Oriental y Rancho Nuevo. “En los barrios más alejados no hay mucha asistencia e incluso hay que rogarles para que asistan”, dice.
Esto, sin embargo, contrasta con las demandas de los barrios en la última consulta que la Alcaldía hizo para elaborar su Plan de Desarrollo Municipal Sostenible. Allí se constató que más de un centenar de barrios reclamaba mayor cobertura cultural y programas para mantener a sus hijos alejados de las calles. Eso fue en 2002, pero no se vio reflejado en los presupuestos municipales posteriores a esta fecha.
La profesora Asunta Valverde, vecina de la Estación Argentina y ex presidenta de uno de los extintos directorios de los centros, comentó que desconoce la actividad que realizan en su barrio. “Así como van no favorece en nada. Si hacen algo, no lo sabemos y no estoy conforme con esto. Ahora es un elefante blanco”, sentenció.
Así, entre el abandono y el olvido, se reparten 12 recintos en la ciudad. Lejos quedaron los días en los que eran el centro de reunión de los vecinos.

Las iniciativas personales muestran la cara positiva

No todo es malo. En el Centro Cultural Guaracal-La Morita, el bibliotecario Eduardo Quiller asegura que si los vecinos del barrio no van a la biblioteca de su Centro Cultural, los libros pueden llegar a ellos. Es así que él sale en su bicicleta con libros y revistas. Deambula por la zona ofreciendo su servicio casa por casa. En la zona ya lo conocen y en las escuelas le han dado el nombre de ‘Bibliobici itinerante’.
Quiller comentó orgulloso que uno de los logros que ha tenido con la ‘bibliobici’ es haber enseñado a leer y escribir a Mauro Flores, un niño que padece de leucemia y no tiene recursos para su curación. Éste año tiene planificado ponerle una bocina y un cesto para llevar los libros a su compañera de travesía. Esta sería su forma de llamar la atención, ya que una de las limitaciones que tienen los centros es no contar con mecanismos de promoción.
Actualmente los centros no tienen poder de convocatoria, están perdiendo fuerza y los vecinos sugieren que se deberían retomar las directivas que existían antes, porque era una forma de lograr que los vecinos se apropien de los centros de barrio. Armando Terceros, director de Cultura y Patrimonio, considera que las directivas tienen que volver a reactivarse, ya que esta infraestructura debería estar manejadas por los vecinos. Tal vez así, la Alcaldía se acordaría más anenudo de esta infraestructura creada por una administración autónoma de la cultura.

Radiografía

Centro Cultural
Villa Primero de Mayo

La infraestructura de este Centro requiere mantenimiento. Por ejemplo necesita de una mano de pintura, tiene la yerba crecida. Los baños deben repararse.
Centro Cultural
del barrio La Cuchilla

Este Centro es el que está más descuidado. Desde hace tiempo no se corta la maleza de los exteriores. No tiene un letrero vistoso que anuncie su fin. Tiene vidrios rotos. El piso está malo y necesita reparaciones de techo.
Centro Cultural
Guaracal-La Morita

En el 2001 la Alcaldía perdió el Centro Cultural. El barrio lo tomó para una escuela y sin embargo ahora comprenden que le es útil. Fue el bibliotecario Eduardo Quiller el responsable de su recuperación. Él comenta que su área es la biblioteca y que desde ahí ha buscado la forma de incentivar a la lectura a través de otras instituciones. También ha organizado talleres de animación a la lectura y títeres. Reclama mejoras para el centro y mayor apoyo económico para poder hacer reparaciones de la infraestructura. Los vecinos reconocen los méritos de su bibliotecario.
Centro Cultural
Rancho Nuevo

El Centro Cultural Rancho Nuevo está ubicado en la avenida principal del barrio del mismo nombre. Tiene la fachada diferente de los otros centros y fue construido con dinero del Programa de Alivio a la Pobreza. La portera del centro comentó que "no hace ni dos años que está funcionando y ya tienen fisuras las paredes y goteras en el techo". En otras palabras necesita una refacción general. Al centro se lo conoce más por su biblioteca, ya que no cuenta con un letrero que haga mención de que es un Centro Cultural.
Centro Cultural
Pedro Rivero Mercado

Ubicado en el barrio El Pajonal, este centro es uno de los que están más cuidados. Tiene basureros, no se ven cosas tiradas en los pasillos y la biblioteca invita a la lectura.
Centro Cultural
del Plan Tres mil
Este centro es poco conocido como espacio cultural y la oficina de la Defensoría de la Niñez acapara la atención del barrio. La infraestructura requiere mantenimiento. Necesita una mano de pintura y mayor visibilidad e integración con el barrio.
Centro Cultural
Barrio Oriental

Este centro es uno de los que en peor condiciones se encuentra. No tiene emplazamiento y desde afuera parece una tapera vieja. Tiene múltiples goteras, fisuras en las paredes, necesita una mano de pintura y carece de letrero vistoso.
Centro Cultural El Bajío
La infraestructura requiere pintura exterior e interior y trabajo en los baños. Fue refaccionado para convertirlo en oficina de la Defensoría de la Niñez hace tres años.
Centro Cultural
Estación Argentina

Este centro tiene la hierba crecida, los vidrios de las ventanas están sucios y rotos. Se debe reparar los baños.
Centro Cultural
Villa San Luis

En los exteriores hay malezas. Hay vidrios que necesitan ser repuestos. Las actividades que allí se realizan son promovidas por un grupo de argentinos de la comunidad Willaldea, que ofrecen clases de repostería, cocina, pintura e inglés. Allí también funciona una oficina de la Defensoría de la Niñez.
Centro Cultural
Pampa de la Isla

Este Centro requiere de un mantenimiento general. La hierba crecida le resta visibilidad y pide a gritos una mano de pintura. Se realizan pocas actividades.
Centro Cultural
Barrio Lazareto

Las instalaciones de éste están más cuidadas. Los exteriores están limpios. Sólo les falta un letrero que identifique al centro.

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