El mensaje de Evo
Paulovich ®®La noticia de perfil
Cuando supe que el dirigente cocalero Evo Morales dirigiría un mensaje a la
nación a través de una cadena televisiva me dije: “Verdaderamente, Evo ya está
listo para ser Presidente de la República porque así nomás nadie lo hace salvo
el presidente Mesa, que nació en un canal, creció entre reflectores luego de
haber tomado sus mamaderas frente a las cámaras, no utilizando leche PIL sino
leche PAT, nutritiva y vitaminizante”.
Es por ello que el domingo último me preparé desde la mañana para ver y escuchar
el mensaje del diputado por Cochabamba, pidiendo a la imilla que me llevara a la
cama cacahuetes, Coca Cola, café caliente, sándwiches de chola, cigarrillos y
una lata de cerveza Taquiña para entenderle mejor, y esperé el ansiado mensaje,
no sin antes colocar su fotografía junto a la imagen de la Virgen de Urkupiña en
mi mesilla.
Por fin apareció Evo en la pantalla de mi televisor y fue tan grande mi
entusiasmo que empecé a recitar unos versos que aprendí en mi infancia y que
dicen: “Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no cruza el mar
sino vuela mi velero bergantín”; vino mi imilla, seguidora del Evo, y me
preguntó a quién le decía “bergantín” y mandándola callar le pedí que se sentara
en el suelo, como corresponde, porque ninguna imilla se sienta en mi cama.
Me hallaba tan nervioso ante el primer mensaje nacional de quien había declarado
que “se hallaba listo para ser Presidente de la República de Bolivia” que
comencé a descascarar los cacahuetes y mi almohada, mis mantas y mis sábanas se
llenaron de las envolturas del maní, pero acepté el sacrificio, pudiendo recién
entonces apreciar al diputado por Cochabamba que lucía una camisa blanca a
cuadros dejando sus mangas cortas apreciar sus gordos brazos morenos, y en la
muñeca izquierda mirar un reloj cuya marca no pude precisar pese a mis esfuerzos
visuales, pensando luego en que ese detalle no importaba ya que lo único
trascendente era que ese reloj señalaba la hora histórica del primer mensaje del
jefe máximo del Movimiento al Socialismo.
Fijé mis ojos en el fondo sobre el cual aparecía la imagen del político
marxista, indigenista, bolivariano, castrista, y me encantó ver en la parte
superior del cartel azul los colores de la whipala, que dicen lleva los colores
del arco iris y que fue la bandera de los indígenas, aunque una muy parecida la
llevaron los Tercios Españoles que combatieron en Flandes.
El letrero que la gruesa figura de Evo no permitía leer con facilidad decía “Evo
Presidente”, aunque debería decir “Evo listo para ser Presidente”, pero eso no
importa porque hoy, mañana o pasado estaremos a su lado, tomándonos algo helado,
momento en que abrí la lata de cerveza Taquiña que me trajo mi imilla con
agrado. Fue entonces cuando dirigí mi mirada a la egregia figura del líder
cocalero.
¡Qué gordo está Evo! Su cara redonda y lustrosa nos enseña el rostro de un
hombre feliz y satisfecho, y esa comprobación me llevó a pensar en nuestro
actual presidente Carlos Mesa y exclamar: “¡y qué flaco y envejecido está
Carlitos!”.
Evo Morales dijo su mensaje a la nación y yo me lo perdí observando macanas, y
sin apreciar la hondura de sus palabras.
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