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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 19, Enero de 2005

../images/blanco.gifEl mensaje de Evo



Paulovich ®®La noticia de perfil

Cuando supe que el dirigente cocalero Evo Morales dirigiría un mensaje a la nación a través de una cadena televisiva me dije: “Verdaderamente, Evo ya está listo para ser Presidente de la República porque así nomás nadie lo hace salvo el presidente Mesa, que nació en un canal, creció entre reflectores luego de haber tomado sus mamaderas frente a las cámaras, no utilizando leche PIL sino leche PAT, nutritiva y vitaminizante”.
Es por ello que el domingo último me preparé desde la mañana para ver y escuchar el mensaje del diputado por Cochabamba, pidiendo a la imilla que me llevara a la cama cacahuetes, Coca Cola, café caliente, sándwiches de chola, cigarrillos y una lata de cerveza Taquiña para entenderle mejor, y esperé el ansiado mensaje, no sin antes colocar su fotografía junto a la imagen de la Virgen de Urkupiña en mi mesilla.
Por fin apareció Evo en la pantalla de mi televisor y fue tan grande mi entusiasmo que empecé a recitar unos versos que aprendí en mi infancia y que dicen: “Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no cruza el mar sino vuela mi velero bergantín”; vino mi imilla, seguidora del Evo, y me preguntó a quién le decía “bergantín” y mandándola callar le pedí que se sentara en el suelo, como corresponde, porque ninguna imilla se sienta en mi cama.
Me hallaba tan nervioso ante el primer mensaje nacional de quien había declarado que “se hallaba listo para ser Presidente de la República de Bolivia” que comencé a descascarar los cacahuetes y mi almohada, mis mantas y mis sábanas se llenaron de las envolturas del maní, pero acepté el sacrificio, pudiendo recién entonces apreciar al diputado por Cochabamba que lucía una camisa blanca a cuadros dejando sus mangas cortas apreciar sus gordos brazos morenos, y en la muñeca izquierda mirar un reloj cuya marca no pude precisar pese a mis esfuerzos visuales, pensando luego en que ese detalle no importaba ya que lo único trascendente era que ese reloj señalaba la hora histórica del primer mensaje del jefe máximo del Movimiento al Socialismo.
Fijé mis ojos en el fondo sobre el cual aparecía la imagen del político marxista, indigenista, bolivariano, castrista, y me encantó ver en la parte superior del cartel azul los colores de la whipala, que dicen lleva los colores del arco iris y que fue la bandera de los indígenas, aunque una muy parecida la llevaron los Tercios Españoles que combatieron en Flandes.
El letrero que la gruesa figura de Evo no permitía leer con facilidad decía “Evo Presidente”, aunque debería decir “Evo listo para ser Presidente”, pero eso no importa porque hoy, mañana o pasado estaremos a su lado, tomándonos algo helado, momento en que abrí la lata de cerveza Taquiña que me trajo mi imilla con agrado. Fue entonces cuando dirigí mi mirada a la egregia figura del líder cocalero.
¡Qué gordo está Evo! Su cara redonda y lustrosa nos enseña el rostro de un hombre feliz y satisfecho, y esa comprobación me llevó a pensar en nuestro actual presidente Carlos Mesa y exclamar: “¡y qué flaco y envejecido está Carlitos!”.
Evo Morales dijo su mensaje a la nación y yo me lo perdí observando macanas, y sin apreciar la hondura de sus palabras.

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