Bush asume en una ciudad convertida en fortaleza
Ensayo. Motos policiales, la limusina oficial y la banda para el desfile de Bush
Agencias
Ceremonia. Hay 13.000 guardias
en Washington. Cuidarán la seguridad de medio millón de personas que asistirán
al segundo juramento de George W. Bush como presidente. Irak y la economía en
agenda
Una seguridad sin precedentes rodeará este jueves la
inauguración del segundo mandato del presidente estadounidense George W. Bush,
la primera ceremonia de investidura desde los atentados de 2001. ‘Celebración de
la libertad y homenaje a las Fuerzas Armadas’, es el lema de la ocasión, una
seña de que el despliegue militar en Irak y Afganistán tendrá su espacio en los
festejos.
Hoy habrá una gala ‘en honor a los que sirven’ que reunirá a militares en el
centro de Washington, seguida mañana por tres cenas. Los tres días de ceremonias
culminarán con el juramento del presidente en el Congreso el jueves, y un
desfile de 10.000 músicos de todo el país para marchar hacia la Casa Blanca ante
una multitud estimada en medio millón de personas, cada una de ellas sometida a
una revisión de seguridad.
Pero el trasfondo político de la nueva toma de cargo es menos festivo para Bush.
En una entrevista con el Washington Post, el domingo, Bush afirmó que nadie en
su gobierno debe rendir cuentas por los errores en la ocupación de Irak, ya que
la votación del 2 de noviembre le dio la razón por hacer la guerra. Pero entre
el riesgo de un caos general y las promesas de una democracia lejana, Irak, la
meta del primer mandato, dominará sus próximos años en el cargo.
La evolución de Irak será decisiva para la imagen -hoy controvertida en
extremo-, que el presidente estadounidense deje para el futuro.
Los 150.000 militares estadounidenses que están en ese país confrontan una
insurrección más organizada mientras Bush afirma que Irak, es un campo de
batalla central en su ‘guerra contra el terrorismo’.
Apenas pase la ceremonia del jueves, Irak volverá a ser el tema dominante, con
las elecciones el 30 de enero y el temor ante la situación que vendrá después de
los comicios.
EEUU corre el riesgo de verse obligado a actuar en delicados problemas entre la
mayoría chií del país, que podría ganar los comicios, y las regiones suníes,
donde se temen actos de violencia el día de la votación.
En el frente interno, este segundo mandato comienza con buenos auspicios
económicos, pese a que los enormes déficit y un dólar débil amenazan el
crecimiento.
En 2004 el mercado laboral creó empleos por primera vez desde 2000 (2,2
millones), el consumo se mantuvo elevado y la industria, gran rezagada de la
recuperación, se reactivó con una producción robusta.
EEUU parece haber dado vuelta a la página 2001 y la recesión económica que
siguió a los atentados del 11/9 y la corrupción en grandes empresas.
Sin embargo, aún no se van los nubarrones. Está el déficit fiscal, que con Bush
alcanzó niveles récord. El presidente prometió reducirlo a la mitad de aquí a
cinco años. Y de nuevo Irak y la ocupación: Bush pedirá en febrero $us 80.000
millones adicionales para financiarla.
La crónica de otra invasión anunciada
Nadie en Washington se toma a broma la posibilidad de que
existan planes para iniciar una guerra contra Irán este mismo verano (boreal).
"Creo que lo harán. Soy escéptico sobre que la diplomacia vaya a tener éxito",
dijo el jefe de GlobalSecurity.org, John Pike. Por su parte, Dan Bartlett,
estrecho consejero del presidente Bush, sólo realizó un difuso desmentido cuando
se le preguntó sobre el tema.
El impactante reportaje del periodista estrella Seymour Hersh, sobre supuestos
comandos de EEUU actuando ya en Irán y preparativos concretos de la guerra,
removió los cimientos de Washington.
El artículo, que aparecerá en el New Yorker de la próxima semana, se tomó en
serio porque el autor es el mismo que destapó los malos tratos en la prisión
estadounidense en Irak de Abu Ghraib. Y además porque Bush, en sus entrevistas,
destaca una y otra vez su ‘misión’ política: llevar ‘la democracia y la
libertad’ al mundo y, sobre todo, a los países islámicos.
‘Bush hace lo que quiere’, cree Hersh, un crítico del presidente. Pero no sólo
el ganador del Pulitzer piensa que tras la victoria electoral de los
republicanos los neoconservadores intentarán ahora ‘cambiar el mundo según sus
preceptos’.
Los asesores de Bush son "optimistas sobre la frágil base de poder de los
mullahs, y están seguros de que deben derribarlos pronto", dijo Pike.
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