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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 16, Enero de 2005

Soberana. Maricruz Ribera lució una fantasía alusiva a la cultura chiquitana. Su alegría contrastó con el mal clima
La alegría del Carnaval venció al mal clima


Precarnavalera. La Reina se lució. El ‘pirañee’ se trasladó al bulevar cruceño


Gerson Rivero


El reloj de la Catedral marcaba las 20:50 cuando Maricruz Ribera se subió a su carro, en la calle Ingavi. El clima no era muy favorable, pero la Reina del Carnaval cruceño estaba dispuesta a hacerle frente a las adversidades anoche. Y comenzó lidiando con una pequeña: ponerse la falda. En realidad, más que falda era un arreglo del cual colgaban muñecos y muñecas con vestidos típicos del Oriente. Eran parte de la alegoría chiquitana de la carroza que propusieron los Holgazanes (comparsa coronadora) para la segunda precarnavalera.
Una vez superado este leve detalle, la Reina enfiló hacia la plaza 24 de Septiembre. Ya le habían antecedido los siempre amenos e incansables ballets folclóricos Tradición, Santa Cruz y Kerembas.
Al llegar a la esquina de las calles René Moreno y Sucre, un espectáculo de fuegos artificiales dio la bienvenida a la soberana. Maricruz respondió a la gente regalando besos, bailando y con sonrisas que a su vez fueron retribuidas con aplausos del público.
No obstante, las amenazas de lluvia habían espantado al público, sobre todo en la plaza. A diferencia de otros años, fuera de la acera este, el resto estaba desierto. Eso sí, durante el trayecto fue creciendo el número de espectadores, y al ver que las amenazas de San Pedro no eran más que eso, la gente comenzó a llegar al bulevar cruceño.
Era en la avenida Monseñor Rivero donde reinaba el ambiente de Carnaval. Hasta allí se trasladó el tradicional ‘pirañee’ que habitualmente se daba en la plaza. Aun así, hubo menos asistencia que la semana pasada. El clima había hecho de las suyas, pero la alegría de Maricruz, los Holgazanes, las Damas Ketchup, Prodigiosos, Chivarracos y Alegrones logró imponerse, con la complicidad de Azul Azul que cerró la noche.

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