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| Soberana.
Maricruz Ribera lució una fantasía alusiva a la cultura chiquitana. Su
alegría contrastó con el mal clima |
La alegría del Carnaval venció al mal clima
Precarnavalera. La Reina se lució. El ‘pirañee’ se trasladó al bulevar cruceño
Gerson Rivero
El reloj de la Catedral marcaba las 20:50 cuando Maricruz Ribera se subió a
su carro, en la calle Ingavi. El clima no era muy favorable, pero la Reina
del Carnaval cruceño estaba dispuesta a hacerle frente a las adversidades
anoche. Y comenzó lidiando con una pequeña: ponerse la falda. En realidad,
más que falda era un arreglo del cual colgaban muñecos y muñecas con
vestidos típicos del Oriente. Eran parte de la alegoría chiquitana de la
carroza que propusieron los Holgazanes (comparsa coronadora) para la segunda
precarnavalera.
Una vez superado este leve detalle, la Reina enfiló hacia la plaza 24 de
Septiembre. Ya le habían antecedido los siempre amenos e incansables ballets
folclóricos Tradición, Santa Cruz y Kerembas.
Al llegar a la esquina de las calles René Moreno y Sucre, un espectáculo de
fuegos artificiales dio la bienvenida a la soberana. Maricruz respondió a la
gente regalando besos, bailando y con sonrisas que a su vez fueron
retribuidas con aplausos del público.
No obstante, las amenazas de lluvia habían espantado al público, sobre todo
en la plaza. A diferencia de otros años, fuera de la acera este, el resto
estaba desierto. Eso sí, durante el trayecto fue creciendo el número de
espectadores, y al ver que las amenazas de San Pedro no eran más que eso, la
gente comenzó a llegar al bulevar cruceño.
Era en la avenida Monseñor Rivero donde reinaba el ambiente de Carnaval.
Hasta allí se trasladó el tradicional ‘pirañee’ que habitualmente se daba en
la plaza. Aun así, hubo menos asistencia que la semana pasada. El clima
había hecho de las suyas, pero la alegría de Maricruz, los Holgazanes, las
Damas Ketchup, Prodigiosos, Chivarracos y Alegrones logró imponerse, con la
complicidad de Azul Azul que cerró la noche. |