Mensaje. Ante el inicio de una semana conflictiva en El
Alto y Santa Cruz, Carlos Mesa advirtió que se irá antes de contar vidas. Su
mensaje fue percibido como una amenaza por dirigentes de sectores aludidos
El Gobierno no revertirá el ‘dieselazo’, pese a
las presiones
Transportistas impunes por vacío legal
A pocas horas de iniciarse una semana de paros en los dos
extremos del país, el presidente de la República, Carlos Mesa, emitió anoche un
mensaje en cadena nacional de TV en el que habló sobre el dificultoso momento
que atraviesa su gestión. Reiteró la advertencia que ya hizo su Gobierno sobre
supuestos intentos de reeditar la violencia en las calles y afirmó que está
dispuesto a renunciar al cargo antes que volver a hablar en público con "uno,
tres, cinco o diez compatriotas muertos".
Fue un discurso de 45 minutos en el que el Presidente se mostró intranquilo.
Tras hacer una justificación de las causas que motivaron su decisión de
incrementar el precio de los carburantes, describió al tema como una excusa para
las presiones que recibe desde “dos puntas (...) que no me dejan gobernar”.
A una, que quiere “un cambio de modelo, que el Gobierno nacionalice todo y las
transnacionales se vayan”, la relacionó con el paro cívico convocado para hoy en
El Alto por la Federación de Juntas Vecinales. Allí se exige además la salida de
la empresa francesa Suez Lyonnase des Eaux, que opera la empresa Aguas del
Illimani.
A la otra, que “quiere preservar, no sólo el orden liberal, sino sus intereses
particulares”, la relacionó con la situación en Santa Cruz. Sin mencionar el
paro cívico de este martes y miércoles aquí, mencionó la reciente ‘violencia
física’ que sufrió el edificio prefectural.
Según el analista político Rubén Darío Cuéllar, Mesa buscó polarizar y dividir
las opiniones para prevalecer. “La comparación entre El Alto y Santa Cruz no
cabe porque son realidades diferentes", afirmó
Al “boliviano que no sale a las calles y quiere trabajar”, le pidió no aceptar
que “pequeños grupos (...) nos capturen, no al Presidente de la República, sino
a ustedes”.
Sin embargo, este llamado de fondo en el mensaje fue entendido por diversos
sectores como un chantaje del Gobierno para mantener en vigencia unas medidas
que han recibido un rechazo generalizado.
Anoche coincidieron en este punto opiniones tan distantes como la de Germán
Antelo, vicepresidente del Comité pro Santa Cruz y el diputado del Movimiento Al
Socialismo (MAS), Evo Morales.
Para Antelo, invitado a comentar en un canal de televisión, el mensaje fue un
intento de ‘dividir’ a los bolivianos, y para Morales, consultado en Cochabamba,
"si Mesa quiere irse debería hacerlo sin amenazar ni chantajear”.
Por su parte, el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares,
afirmó que el presidente Mesa buscó “lavarse las manos por su incapacidad para
gobernar”.
“¿En qué se traduce todo esto?” preguntó el mandatario, que anoche buscó
reanimar su relación con la población. Para él, la “reaparición de los
dirigentes derrotados en el referéndum” y de “intereses empresariales
específicos” es una desatención intencionada a las ‘propuestas complementarias’
al incremento en el precio de los combustibles.
Mesa llamó a los sectores a discutir en el ámbito de la racionalidad, y en la
segunda mitad de su alocución lanzó la advertencia de que no actuará como su
antecesor.
En caso de que la situación de violencia crezca y “obligue a este Presidente a
ejercer violencia con la certeza de que eso va a costar vidas humanas, este
Presidente no va a continuar aquí en Palacio de Gobierno” afirmó.
El Presidente jugó sus cartas en el inicio de una semana conflictiva. Los
sectores intentaron de inmediato restar impacto a su opción para mantener la
fuerza de sus medidas.
Mesa describió anoche un escenario extremo que nadie se atreve a materializar y
eso disgustó a sus opositores.
Ante la falta de opciones, Mesa recuperó algo de iniciativa y buscó convertir
las tensiones de esas ‘dos puntas’ en un triángulo de fuerzas. Hizo de su
amenaza de renuncia una fuente de fortaleza para él y de descrédito para quien
la provoque.
Un llamado a respetar el
sistema
El mensaje del presidente fue reprobado anoche por la
dirigencia de los sectores aludidos en su visión de las ‘dos puntas’ que se
oponen de manera ‘sistemática’ a su Gobierno, pero en su alocución el mandatario
les pidió esperar la ocasión en las urnas para tratar de imponer su agenda.
“¿Por qué razón este Presidente tendría que hacer el papel que le tocará a quien
quiera legítimamente ganar las elecciones?” se preguntó.
Y más punzante recordó su posición en la historia del país. “¿Qué hago yo aquí?,
yo soy un presidente de transición histórica cuya tarea es el referéndum, la Ley
de Hidrocarburos, una economía floreciente que podemos construir y una Asamblea
Constituyente que recomponga un escenario social descompuesto”, dijo.
Anoche el mandatario intentó rescatar el nexo con la teleaudiencia y los buenos
números en las encuestas de opinión y lanzó otros cuestionamientos claves a
través del mismo medio por el que recibe los continuos pedidos de renuncia.
“¿Cuál es esta lógica de que cada vez que algo no me gusta lo que tengo que
hacer es pedirle al Presidente que se vaya? ¿Existe una magia que permita a mi
sucesor colocar un escenario totalmente distinto?” cuestionó.
En
respuesta
Óscar Ortiz
Gerente de Cainco
El aumento en las
exportaciones se da a pesar del Gobierno y su irresponsabilidad. El Presidente
dijo que sólo se puede sobrevivir 3 ó 4 meses en el gobierno con demagogia.
Lamentablemente, él lleva 14 meses.
Germán Antelo
Vice del Comité pro Sta. Cruz
Busca enfrentar a
bolivianos y dice que somos radicales. No concibo que un presidente que se
presume inteligente tome ese tipo de actitudes. No se puede subestimar a los
movimientos sociales.
José Céspedes
Presidente de la CAO
Este es otro discurso
más buscando llegar al 2007. Como sector siempre hemos estado buscando el
diálogo, pero nunca hemos tenido una respuesta clara. No nos sentimos en ninguna
punta.
Gabriel Dabdoub
Presidente del IBCE
El discurso incita a
la violencia. No presentó ninguna solución, adoptó la medida del diésel sólo
para cubrir su déficit fiscal. No hay esfuerzos del Gobierno para luchar contra
la pobreza.