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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 09, Enero de 2005

Testigos. Un grupo de cubanos y bolivianos se reunieron en EL DEBER para dar su testimonio de lo que significa vivir en la isla que es gobernada por Fidel

Cerca de 2.000 profesionales bolivianos

Hechos en Cuba


S
ocialismo. En cada compatriota el Gobierno de Fidel Castro invirtió cerca de 50.000 dólares. De las universidades de la isla egresan potenciales médicos, docentes, cineastas y hasta preparadores físicos


Roberto Navia Gabriel

La revolución cubana, que el primero de enero pasado cumplió cuarenta y seis años de edad, fue celebrada con devoción por doña Lizzy Barrón. Esta mujer boliviana de edad madura arroja los mejores datos de su vida: “Mis ocho hijos fueron bendecidos por Fidel Castro quien les abrió sus brazos generosos y les permitió profesionalizarse”.
Al menor de ellos, Oscar Eduardo Tapia Barrón (24), ya le dicen ingeniero. Estudió telecomunicaciones en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría de La Habana.
Con el sello cubano, el boliviano fue contratado en España por una empresa de servicios informáticos e instalación de redes y fue profesor de matemáticas, física y química. Cuando llegó al aeropuerto de Barajas no fue recibido como los miles de migrantes que ruegan a Dios para que las autoridades españolas no sospechen que escaparon de Bolivia para no morirse de hambre. Los otros hijos de Lizzy Barrón, entre los que se encuentran tres mujeres, también estudiaron en la isla caribeña.
Pero los Tapia Barrón no son los únicos que fueron beneficiados con las becas de estudio que otorga el Gobierno de Fidel Castro desde hace varias décadas.
Hasta la fecha, cerca de 2.000 jóvenes bolivianos salieron cargados de sueños hacia Cuba, y la mayoría regresó con un cartón bajo el brazo. Fueron a sumar conocimientos, principalmente en las áreas de salud y educación, cuenta Pablo Martínez Gálvez, un cubano de barba espesa que está ocupado en conformar la asociación de residentes cubanos en América Latina. Este hombre maneja los datos históricos y estadísticos sobre Cuba y sus relaciones que mantiene la isla con Bolivia y otros países del mundo.
El embajador de Cuba en Bolivia, Luis Felipe Vázquez, concuerda en que cerca de 2.000 bolivianos se graduaron en Cuba, pero aclara que no todos fueron beneficiados con becas, puesto que muchos llegaron a la isla a refugiarse y después buscaron la forma de ingresar a las universidades.
Los primeros bolivianos se iban envueltos de esperanzas y con uno que otro temor escondido en algún rincón del equipaje. El comunismo era una palabra muy grande y misteriosa, puesto que los medios de comunicación casados con el oficialismo estadounidense publicaban leyendas que hacían ver a Fidel Castro como el monstruo de siete cabezas. “Nada que ver. El presidente de Cuba es una persona muy amable y carismática. Yo estuve cerca de él y hasta le saqué una foto”, dice Jenny Ampuero, directora del Paraninfo Universitario. Ella fue varias veces a Cuba, impulsada por los seminarios que le permitieron aumentar su bagaje de conocimientos en las áreas de economía y de comunicación.
Ampuero rescata la calidez humana de los cubanos y el tremendo aporte científico que dieron al mundo en las áreas de la medicina, la educación y las artes.
Guadalupe García, de sangre minera y encariñada de la vida, a pesar de que ésta le jugó malos momentos, fue una de las 15 personas que en 1983 se subió a un avión con destino a La Habana. En aquella época tenía 19 años de edad y estaba cerca de cumplir su sueño: estudiar Tecnología Azucarera. A punta de esfuerzos consiguió su objetivo en apenas seis años.
“En Cuba me daban todo: casa, comida, libros y dos mudadas de ropa al año”. En realidad, dice que eso era todo lo que necesitaba en la vida. La moda de ir de compras no formaba parte de su rutina. Lo que buscaba era que alguien apueste por su educación, es decir, un tipo de mecenas que le permita estudiar a cambio de que sólo se dedique a estudiar.
En 1989, después de egresar de ingeniería, en Santa Cruz, el ingenio Guabirá la recibió con los brazos abierto. Pero cuando se puso de moda la privatización y los gobiernos hicieron creer que los extranjeros eran menos corruptos que los bolivianos en el manejo de las empresas estatales, Guadalupe García quedó sin trabajo, como sucedió con tantos otros bolivianos. Guadalupe también fue a parar a España y después de tragar incontables angustias encontró un cálido trabajo en las Islas Canarias.
Cuba también fue decisiva en la vida de Abel Mendoza Martínez. Huérfano, cobijado en una institución de beneficencia, el humilde joven, después de salir bachiller de un centro educativo para adultos de Santa Cruz, postuló a una beca en la isla. Allá estudió lo que soñaba cuando era niño: Ingeniería Mecánica. Pero fue más allá porque después de graduarse como ingeniero hizo esfuerzos personales para hacer una maestría. “En la isla, el que quiere ser alguien en la vida lo puede lograr porque hay oportunidades para todos”, agrega Mendoza y en sus ojos se dibuja una eterna nostalgia por la Cuba que lo cobijó cuando estaba lleno de sueños inconclusos.
El cubano Pablo Martínez Gálvez estima que en la actualidad hay por lo menos 600 ciudadanos bolivianos en las aulas de las universidades cubanas aprendiendo los mejores oficios del mundo. Dice que muchos de los nuestros están explotando su lado artístico en las facultades de cinematografía y hay quienes están estudiando para preparadores físicos.
Este es el caso de Elio Argandoña, un jovencito que gracias a la colaboración cubana está a punto de dejar Yapacaní, no para siempre, como él dice, pero sí para formarse profesionalmente y regresar con más fuerzas para servir al país.
El arquitecto Carlos Barrero da fe de todos los testimonios que dieron los bolivianos que fueron formados en la isla caribeña. Barrero es el coordinador del Instituto Cultural Boliviano-Cubano, cargo que le ha posibilitado conocer muchas historias que se fueron tejiendo desde hace dos décadas, cuando salieron del país los primeros bolivianos rumbo a Cuba, con un montón de esperanzas y uno que otro misterio porque estaban a punto de conocer un país que no obedece las órdenes de EEUU.

Las hazañas del doctor Ojitos

El trabajo del doctor Jeremias Hernández Ojitos hace que los bolivianos lo quieran cada día más. Con su voz inquieta de hombre caribeño, dirige un centro médico que atiende a las personas que necesitan una atención médica especializada y que no pueden acceder a ella, ya sea porque en Bolivia no existen los servicios o porque no tienen dinero.
Para que nadie dude sobre el aporte de Cuba a la ciencia médica, el doctor Ojitos hace recuerdo que fueron los cubanos quienes descubrieron una vacuna contra el cáncer de pulmón y el tratamiento quirúrgico del mal de Parkinson. “Ante tremendos credenciales, la atención médica está garantizada”, dice el doctor Ojitos y afirma que el trabajo de Caribe Salud, (así se llama la institución que dirige), consiste en hacer gestiones para que las personas enfermas puedan ser tratadas en Cuba.
El galeno aclara que su trabajo no es un mérito personal, más bien, dice, representa a todas las instituciones médicas cubanas y a los profesionales bolivianos que también hacen posible que muchos compatriotas no pierdan las esperanzas de una mejoría en su salud.

Cubanos en Bolivia

Andrés Granado
Hasta lo más lejos

Es el coordinador de investigación y asesor de tesis de la Uagrm. Se siente útil en Bolivia porque trata de emular lo que se hace en Cuba, llegar con la enseñanza a los más alejados rincones.

Beatriz Córdoba
Asesora de gerentes

Llegó como profesora invitada para dictar maestrías. Cuando se jubiló en Cuba decidió venir a Bolivia con mayor frecuencia. La buscan empresarios para que los asesore.

Deyerlí Sánchez
Lazos sentimentales

Es licenciada en Bibliotecología. Se casó con un boliviano que admira a Cuba y al Che. Dice que trata de contagiar a los cruceños la solidaridad humana que se practica en su país.

Indira Cabreja
Lucha desde Bolivia

Estudió Locución para Radio y Televisión. Salió de Cuba, llegó a Santa Cruz y se enamoró de Elio Argandoña, un joven que vive en Yapacaní y que consiguió una beca en la isla.

 M. Victoria Villagra
Conoce de cerca la isla

Aclara que es de nacionalidad argentina pero fue seducida por Cuba porque conoce de cerca la realidad de la isla caribeña. “Tengo un sobrino que estudió medicina.

 

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