img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 09, Enero de 2005

../images/blanco.gifEntre lo grotesco, la sinrazón y el malestar social



Susana Seleme Antelo

Un entrañable amigo me hizo llegar el siguiente correo electrónico: “¿Los chulupis, suchas, murciélagos y demás habitantes multiétnicos te han botado del campanario? Hasta ahí llegan los loteadores. Si podés volver, desde esa altura que te permite ver el horizonte, ayudame a salir de este país que se está yendo a la mierda.” Primero me causó gracia por ingenioso. Pero luego me inundó un estremecimiento desolado por la carga de humor negro y, quizás, hasta premonitorio.
El alza del precio de los carburantes contribuye dramáticamente al malestar social instalado en todo el país, y espero que no signifique que nos estamos yendo a tal parte. Sin desconocer los componentes políticos, sociales y otros, el origen de ese malestar sigue siendo, en última instancia, la persistente crisis económica, la no reactivación productiva, la falta de empleo y trabajo estables. Y el malestar se expresa entre lo grotesco y la sinrazón, entre la intolerancia y la violencia.
El incremento de carburantes estaba contenido en el Presupuesto General de la Nación que el Poder Ejecutivo envió al Congreso en octubre pasado, que los parlamentarios rechazaron y devolvieron al Ejecutivo. En el plazo de ley, el Presidente aprobó ese presupuesto, sin modificaciones. El incremento era una exigencia de los organismos de financiamiento internacional.
Según un dirigente del sector soyero, el ‘dieselazo’ puede tumbar las 60.000 hectáreas de soya cruceña por falta de competitividad, pero en ese tumbe, también tumbarán al Gobierno. Ojalá que esos catastróficos presagios no se cumplan y que las autoridades, los sectores productivos y sociales encuentren una salida razonable y racional, que nos aleje de fatales improvisaciones, de la sinrazón, la violencia y la intolerancia.
Sinrazón fueron los actos de vandalismo que sufrieron la Prefectura y la sede de los transportistas. No es que hubiéramos esperado pía mansedumbre de la población ante el incremento del diésel, de la gasolina, del transporte público y, por ende, de los bienes de la canasta familiar. Pero tampoco queríamos violencia ciega.
Por otra parte, la sinrazón de esa violencia ¿merecía la intolerancia de los dirigentes del transporte público que con un paro indefinido, en protesta por la agresión a su sede, deja a cientos de miles de personas sujetas al desplazamiento por la ciudad como malamente puedan?
Grotesco fue un programa de televisión local sobre el impacto del ‘dieselazo’. Los televidentes fuimos testigos de un pugilato bochornoso entre el conductor del programa y dos autoridades políticas cruceñas. En términos de ciudadanía somos iguales autoridades y simples mortales, pero el ‘vos’, los gritos y el uso de adjetivos desaprensivos tienen connotaciones de incivilidad, pues lo cortés y el respeto no quitan lo valiente. Lo que descalifica ese hecho no fue sólo la grosería de la imagen, sino lo grotesco de la manipulación en la construcción mediática informativa.
¡A dónde nos conduce este malestar social, como si Bolivia y Santa Cruz no se merecieran otras oportunidades para un mejor destino! O tiene asidero la ácida ironía de mi amigo, que mantengo en reserva por respeto a la intimidad. Yo seguiré en este campanario, aunque a veces el horizonte se vea loteado por la sinrazón de la violencia y grotescas expresiones de intolerancia.

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.