La Higuera: éxodo por miedo al pasado
Testimonio. Irma Rosado, vive en La Higuera, vende fotos del Che y cuenta la historia de la delación que aún los atemoriza
Darwin Pinto
Pobreza. La superstición y el temor a represalias por una delación de hace
casi 40 años, aún golpea a este villorrio en los valles cruceños, que en tiempos
de la guerrilla tuvo 80 familias y ahora sólo quedan diez
Pese a los años, en el pueblito que lleva el mismo nombre de la planta
bíblica maldita por Jesús, el temor por una delación ocurrida hace casi 40 años
aún es causa de que los pocos habitantes que quedan se sigan marchando montados
en burro y como toda pertenencia, la ropa que llevan puesta, mientras los que se
quedan se dedican a contar lo ocurrido.
La Higuera está a 15 kilómetros de Pucará, sobre una ruta sinuosa y cortada por
vertientes de agua que baja de los cerros. Si bien padece los mismos problemas
de sequía y pobreza del pueblo vecino (lo que obliga a la gente a marcharse), el
temor a una venganza hizo que de 80 familias que vivían en el lugar durante la
guerrilla del Che Guevara en 1967, sólo quedaran diez a la fecha, según
Margarita Ovando, viviente del lugar, dato reconfirmado por otros habitantes de
la zona.
Al amanecer del 26 de septiembre arribamos al Abra del Picacho, donde los
vecinos celebraban una fiesta. Seguimos sin demasiados temores, pero al llegar a
La Higuera, hay evidencia de que se conoce la ruta que llevamos y decidimos
tomar el camino a Pucará (Harry Pombo Villegas, general cubano, sobreviviente de
Ñancahuazú).
“Fue Pedro Peña. Los guerrilleros habían cortado el teléfono para que no los
delaten desde la Higuera y se estaban yendo a Pucará. En ese tramo, encontraron
a Peña. Él estaba en una quebrada y les vendió algunas cosas. Los guerrilleros
le pagaron en dólares, y de paso le dieron otro poco para que no los delate”.
Interrumpe el relato para decir: “Si quiere le vendo una foto. En diez pesos,
con eso me ayudo un poco, con eso y con la ventita”.
Agrega: “Peña llegó a su casa, le mostró a su mujer los billetes y ella lo trató
un montón. Como no conocía los dólares, le dijo que esos billetes no servían y
que se había dejado engañar. En venganza, Peña se fue a Pucará y los delató. Ahí
fue cuando los militares lo agarraron al Che en la Quebrada del Yuro, cuando
éste iba a Pucará”, dice Irma Rosado que entonces tenía 21 años, y que ahora,
con más de 60, sale de su tienda cuando ve llegar a alguien y cuenta la historia
con todo y brillo de ojos incluido, aunque el cuento ya lo haya contado más
veces de las que ella misma puede contar.
-¿Y qué pasó con Pedro Peña?
-Desapareció. Nadie supo de él. Así desaparecieron muchos cuando se enteraron de
que estaban matando a la gente que tuvo que ver con la muerte del Che. La gente
pensó que los cubanos iban a venir hasta acá para vengarse, y entonces empezaron
a irse...
A lo que se refiere Rosado quizá es a lo que el soldado que capturó al Che, y
que prefiere no dar su nombre, le dijo al periodista Luis Crespo de la BBC de
Londres, en un artículo publicado el 14 de octubre de 2004:
- ¿Tiene miedo de contar esto después de 37 años? (contó cómo atrapó al Che)
-Este asunto yo me lo guardé en mucha reserva, porque había una logia de
venganza. Me enteré de que al guía Honorato Rojas lo mataron, no sé en qué
circunstancias. A nuestro comandante, Joaquín Zenteno Anaya, que era nuestro
jefe de comando de Estado Mayor en Vallegrande, lo mandaron de embajador a
Francia donde lo asesinaron. Yo tuve nomás que estar callado. Se habla de la
maldición del Che. Yo lo tomo a broma, pero prefiero que no se mencione mi
nombre.
Yo disparé pero no maté a ningún guerrillero. En mi delante murió un compañero.
Se levantó y una ráfaga le perforó el estómago, ha pasado tanto que ya no
recuerdo su nombre.
¿Maldición del che?
- El presidente René Barrientos murió en 1969 cuando su
helicóptero se cayó.
- El jefe de Estado Mayor, Juan José Torres, fue asesinado en
1976 en Argentina.
- El comandante de la VIII División (encargado de las
operaciones que acabaron con la guerrilla) Joaquín Zenteno, fue asesinado en
1976 siendo embajador en París.
- El ayudante general del Ministerio del Interior, Roberto
Quintanilla, que tuvo a su cargo el corte de las manos y la confección de la
mascarilla del Che, fue asesinado en noviembre de 1970 en el consulado de
Bolivia en Hamburgo, Alemania.
- El comandante del Batallón de Ingenieros No. 3 de
Vallegrande y encargado de los entierros de los guerrilleros, Andrés Selich,
murió producto de una golpiza, acusado de participar en una conspiración
contra el entonces presidente, Hugo Bánzer.
- El comandante del Batallón Ranger que capturó al Che, Gary
Prado, recibió un tiro, en circunstancias no aclaradas.
- Honorato Rojas, guía de la guerrilla y del Ejército
en la emboscada del Vado del Yeso, fue asesinado a un año de la muerte del
Che.
Fuente: Google: Maldición del Che
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