Cocaleros y El Alto abren otros frentes de conflicto
Paro. El Alto en un día de huelga. La imagen podría repetirse mañana si el Gobierno no consigue abrir el diálogo
Los Tiempos y Agencias
Semana. Las federaciones del trópico dieron siete días de
plazo para que el Presidente revierta sus últimas disposiciones. El Alto exige
además la salida de una firma francesa de Aguas del Illimani
Las huelgas y movilizaciones anunciadas por diversos sectores
y regiones en Bolivia desde el lunes anticipan una semana de gran tensión
social, mientras el Gobierno anunció ayer que insistirá en el diálogo para
satisfacer las demandas sociales.
Al paro cívico convocado por las organizaciones de Santa Cruz para el martes y
el miércoles próximos para pedir la anulación del decreto que sube el coste de
los carburantes, se agregan el recrudecimiento de los conflictos en Cochabamba y
La Paz.
El Comité Ejecutivo de las seis Federaciones de Productores de Coca del Trópico
de Cochabamba decidió ayer respaldar las medidas de presión contra el Gobierno
anunciadas por diferentes sectores sociales del país para este lunes por el ‘gasolinazo’,
la elevación de las tarifas del transporte, el dictado decreto a favor de las
petroleras y en el caso de El Alto, por el contrato con Aguas del Illimani.
Los cocaleros decidieron apoyar las medidas de protesta a nivel de dirigentes y
dar siete días de plazo al Gobierno para que adopte las acciones exigidas; de lo
contrario, el 15 de enero, en un ampliado a realizarse en Lauca Ñ, determinarían
las medidas que como sector adoptarán, informó su máximo dirigente, el diputado
del MAS, Evo Morales.
Por su parte, la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, también ratificó la
realización desde el lunes de una huelga indefinida para exigir la expulsión de
la multinacional francesa Suez Lyonnaise des Eaux, que opera la empresa Aguas
del Illimani, por considerar que incumplió el contrato que tiene desde 1997.
El Gobierno dispuso el viernes la revisión del contrato y la baja de las tarifas
de la empresa, pero el dirigente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve)
de El Alto, Abel Mamani, ratificó ayer a medios locales que el objetivo es la
salida de la multinacional.
Además, la Central Obrera Boliviana (COB) llamó a una huelga para pedir la
salida del poder de Mesa y nuevas elecciones, además de la nacionalización sin
indemnización de las inversiones petroleras en el país, según dijo el dirigente
máximo, Jaime Solares.
El clima de tensión puede agravarse por el bloqueo de rutas anunciado por la
Federación Sindical de Trabajadores Mineros desde mañana y las acciones del
Movimiento Sin Tierra (MST) que instruyó a sus afiliados sobre el inicio de la
ocupación de tierras.
La semana se anuncia agitada en diversos frentes.
El Gobierno apela al diálogo
El ministro de Gobierno, Saúl Lara, afirmó que el gobierno
insistirá por el camino del diálogo y la concertación a pesar de los conflictos
de que sectores sociales y empresariales de Santa Cruz y la Fejuve de El Alto
enarbolan la bandera de la violencia y la confrontación entre bolivianos,
mediante la ejecución de medidas de presión y paros que van contra el estado de
derecho.
"Las actitud del Gobierno es privilegiar el diálogo, el consenso y la
concertación en el marco del estado de derecho, de ninguna manera represiva,
masacradora y de ninguna forma buscar cargar en las espaldas del pueblo medidas
contrarias", remarcó Lara.
Las medidas de presión y anuncios de conflictos, empezaron a partir del martes
con el paro nacional del transporte público, después de que el Gobierno
determinara el 30 de diciembre de 2004, el alza en el precio de la gasolina
especial en 34 centavos y en el diésel en 75 centavos, decisión presidencial que
causó el malestar del empresariado cruceño.
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