San Carlos tiene el primer museo especializado en la etnia Chané
Director. Moreno Giust ha dedicado parte de su vida a rescatar las piezas chanés de las provincias Sara e Ichilo
Pablo Ortiz
La etnia Chané es tal vez la menos estudiada de Bolivia. De
raíz lingüística arawak, ocupó los llanos orientales sobre los que se asienta
hoy Santa Cruz de la Sierra y su dominio llegó incluso al norte argentino, pero
entre el siglo XI y XV fue reducida por los guaraníes y su tradición oral se
perdió para siempre. De los chanés sólo ha quedado la cerámica, piedra y pocos
objetos de metal que señalan que fueron el primer pueblo sedentario de los
llanos. Desde ayer, un museo se encarga de su legado.
En San Carlos, a 111 kilómetros al norte de Santa Cruz de la Sierra, el
municipio invirtió $us 5.000 para exhibir las piezas rescatadas en los últimos
siete años por Moreno Giust, un italiano que se dedicó a recopilar las piezas
que afloraban en toda la zona. Se trata de un museo arqueológico-comunitario que
fue montado por Damián Vaca, director del Departamento de Investigación
Folclórica que busca describir las piezas encontradas en toda la zona. Pero el
trabajo no se detiene allí. Además de lo arqueológico, Vaca se dio a la tarea de
crear un museo comunitario, que refleje la historia y las costumbres de la zona.
Su intención es crear una red de estos sitios en todo el departamento.
Sin embargo, en San Carlos, la principal atracción son los restos cerámicos de
la cultura Chané. Moreno Giust logró recuperar y catalogar más de 500 objetos
que guardaba en su casa, a la espera de que alguna institución gubernamental se
hiciera cargo de la investigación y preservación de las piezas. Urnas
funerarias, diferentes tipos de vasijas, ajuares funerarios y restos humanos se
pueden ver en San Carlos.
Para el italiano, que vive hace más de 30 años en la zona, la muestra instalada
no es el fin sino el principio. Reclama que ya es hora de que el Estado se
interese por investigar el pasado precolombino de los llanos orientales, que de
la zona andina se sabe mucho, pero de las culturas orientales muy poco. “Lo más
importante sería que este museo atrajera a alguna universidad para establecer un
centro de investigación y excavación”.
Mientras llegan, Giust tiene elaborado un mapa arqueológico de la zona, en el
que ha identificado cada uno de los sitios de los que ha recuperado las piezas.
La zona de influencia Chané es muy grande y abarca desde las orillas del río
Palacios hasta San Carlos. Además, cada objeto encontrado es catalogado con
claves que permitan identificar el lugar en el que fue encontrado.
“Los chanés no fueron recolectores, sino una cultura sedentaria, que conocía la
agricultura y que habitaba sus aldeas por mucho tiempo”, dice el italiano, que
ahora tendrá a su cargo la dirección del museo, “hasta que llegue alguien que
pueda hacerse cargo de su investigación.
Las joyas de la colección
Corona de cobre: Los metales como el cobre son muy
extraños en la zona, pero en una urna funeraria, Giust encontró una especie de
corona de este material. En su opinión, esto podría mostrar una relación
comercial entre las culturas de los llanos y del altiplano. Hay un objeto
similar a una cruz que sólo ha visto en el museo de Uyuni.
Adornos líticos: Hay una serie de collares de una piedra azul, que es
originaria de Chile, tanto que es la piedra oficial del país mapochino. También
hay amatistas y piedras de morteros, entre otros utensilios que se han
encontrado en antiguas aldeas de la zona.
Urnas funerarias: Las hay de todos los tamaños. La más grande recuperada
por Giust mide 1,1 metros de diámetro.
Vasijas: La mayoría formaba parte del ajuar funerario de los entierros
chanés. La mayor parte tiene forma circular. Las bases son variadas. Hay
tripodales, planas y con pedestales.
Ornamentación: Es uno de los mayores tesoros. Van desde las lisas,
engobadas, con figuras incisas, figuras antropomórficas, pinturas, hasta figuras
geométricas realizadas con trozos de cerámica sobrepuestas sobre las vasijas.
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