Año nuevo... ¿Y?
Mario Saucedo W.
- Saucedo, las cosas en el país, este nuevo año, van a mejorar.
- ¿Mejorar? ¿De qué país estás hablando?
- De Bolivia; ¿de qué país creías vos?
- Que tu obsoleta inocencia te valga. Olvidate de mejoras en esto que llamamos
país. Un lugar que, aunque tenga maestro de ceremonias, payasos, malabaristas, y
magos que hacen aparecer y desaparecer cosas, ni siquiera clasifica como circo
pobre.
- La forma que pensás, hace que las cosas sigan igual.
- Para que las cosas mejoren, tienen que cambiar. Y, por si no te enteraste, las
cosas no cambian por sí solas. Vos sos de esos que creen que con decir: las
cosas tienen que cambiar, cambian. Los cambios, para que mejoremos, tienen que
ser de raíz. Y si no los provoca un cataclismo social, que en nuestro país es lo
más probable, tenemos que provocarlos vos, yo, y todos los demás.
- Está bien, no hablemos del cuasi circo. ¡Que por lo menos mejore Santa Cruz de
la Sierra!.
- Escucháme bien: nosotros en Santa Cruz de la Sierra estamos como estamos
porque somos como somos. No encuentro otra explicación. No me vengan con que la
culpa la tienen los extraterrestres preñados, los collas, ni el Gobierno
central. Los únicos responsables de la ruina moral, económica y social en la que
vivimos los cruceños, somos nosotros. Para empezar, nosotros los cruceños
‘rascamos pa’ dentro’. Practicamos la doctrina - si yo estoy bien, me importa un
comino los demás; y si les va mal, mejor pa’ mí –
- Saucedo, cuidado, te estás pasando.
- Somos así, aunque te enojés.
Pero, hay más: El Comité pro Santa Cruz tiene que ser un organismo que
investigue profundamente y emita informes para resolver problemas sociales,
políticos, económicos y otros de la ciudad. El Comité no es una institución para
convocar a bloqueos y paros cívicos.
Parlamentarios cruceños: por alguna rara razón, muchos de ellos, suben a las
montañas y se convierten en enemigos del llano. La idea de tener a esta gente en
el Parlamento nacional, es para que defiendan, cuiden y busquen lo mejor para
Santa Cruz.
Ministros de gobierno que son cruceños: si son obligados por el mandamás de
turno a ir en contra de Santa Cruz, tienen que renunciar. Eso se conoce como
integridad, lealtad y hombría.
Alcalde cruceño: tiene que mostrarle a los ciudadanos que los pantalones que usa
son pantalones largos de hombre, no pantalones cortos de muchacho. Ejemplo: los
mercados públicos de Cochabamba La Paz, de donde supuestamente vienen los
‘indios cochinos’, son quirófanos por su limpieza, comparados con los de Santa
Cruz. ¿Y los alcaldes? ¡Epa!, son más de ochenta mil votos, aunque sean puercos.
Ni hablar de los misiles-micros, de gente tirando basura por todos lados, de los
pordioseros importados, de los canales-viviendas, salud, educación, progreso...
El prefecto: leal al Presidente, nada más. Nuestro desamparo es, hace lo que
dice el ‘Taita’, no lo que necesita Santa Cruz.
Si seguimos así, ¡qué feliz 2005, ni ocho cuartos!
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