Según la ONU, la catástrofe en el Índico afectó a cincuenta países
AYUDA. Soldados estadounidenses y nativos de la isla de Sumatra hacen señas a un helicóptero que trae alimentos
EFE. Ginebra
La catástrofe en el océano Índico, que ha afectado
directamente a 11 países e indirectamente a otros 39, ha enseñado a la comunidad
internacional la urgente necesidad de invertir más en educación y de incluir a
los maremotos en los sistemas de alerta rápida para desastres naturales ya
existentes.
Así lo subrayó ayer el director de la agencia internacional de la ONU para la
reducción de los desastres naturales (ISRD), el venezolano Sálvano Briceño, el
cual puso como ejemplo que la existencia de un sistema de alerta de huracanes en
países como Cuba o México permite que cuando ocurren se salven muchas vidas.
“El fenómeno afectó a mucha más gente que la de los once países ribereños del
Índico, que sufrieron el desastre directamente. Otros 39 países en desarrollo se
vieron indirectamente afectados y perdieron a ciudadanos, turistas y
expatriados”, dijo Briceño.
El sismo y posterior maremoto ocurrido en el Índico hace trece días ha costado
la vida a más de 153.000 personas en esa región y ha dejado sin hogar a unos 5
millones.
El director del ISRD subrayó que ese desastre “nos ha hecho aprender sobre la
importancia de la educación, de desarrollar sistemas de alerta temprana, de
tener regulación específica para la construcción en las costas, de la
colaboración regional e internacional, así como del mensaje que los medios de
comunicación pueden llevar a los ciudadanos para evitar el próximo desastre”.
“Aunque los desastres suelen ser muy localizados y afectan a una región
específica o a una comunidad, como ocurrió con el terremoto en la ciudad iraní
de Bam, hay que recordar que los desastres no reconocen fronteras y afectan a
regiones enteras, como pasó en el Caribe con los huracanes de 2003”, agregó.
Respecto a la importancia de la educación, Briceño señaló que en Tailandia se
produjeron, el 26 de diciembre, dos hechos que permitieron salvar muchas vidas.
Explicó que: “Más de 1.800 personas se salvaron porque un jefe tribal reconoció
que algo estaba pasando en el mar y decidió evacuar a su pueblo hacia la
montaña. En Phuket, un niña inglesa de 10 años salvó a 100 turistas porque
recordó que en las clases de geografía había aprendido algunas señales sobre la
evolución de los tsunamis y alertó a su madre”.
“En Japón, Hawai o Cuba, los niños saben desde muy pequeños lo que son las
tormentas tropicales, los ciclones o los terremotos porque están familiarizados
con los fenómenos y han aprendido en las escuelas”, apuntó.
Briceño agregó que la utilización de mensajes de alerta por teléfonos móviles
permitió también que otras personas se salvaran.
Asimismo se refirió a la necesidad de que los Gobiernos regulen las normas para
la construcción de edificios en las zonas costeras, habitadas por unos 3.000
millones de personas en todo el mundo.
Precisó que en dos de los países afectados, como Bangladesh y Maldivas, el
desastre fue menor porque ya existen normas que obligan a construir los
edificios costeros en lugares elevados para evitar las consecuencias de las
inundaciones por las lluvias tropicales.
“La alerta temprana salva vidas”, agregó el experto venezolano, que señaló como
“un primer paso” la decisión adoptada el jueves en Yakarta por los líderes
regionales de crear un sistema de alerta rápida para la zona, como ya existen en
el Pacífico, en el Caribe y en el Mediterráneo.
Recordó que ya hace 15 años, las agencias de la ONU recomendaron la puesta en
marcha de sistemas de ese tipo a los gobiernos del Índico, pero “no se hizo
porque esos países tienen otras prioridades en zonas con enormes carencias
sociales y económicas”.
Destacó la oportunidad que se presenta con la Conferencia Mundial para la
Reducción de Desastres Naturales, que se celebrará en Kobe (Japón) del 18 al 22
de enero, para tratar sobre esos sistemas y para que los países los desarrollen
en los próximos años.
EEUU
busca limpiar su imagen bélica
El despliegue militar estadounidense en los países afectados
por el sismo está siendo interpretado por medios y analistas como un intento de
limpiar la imagen bélica de Washington en las naciones musulmanas, concretamente
en Indonesia.
La Casa Blanca ha ofrecido $us 350 millones en ayudas de emergencia y para la
reconstrucción de las naciones afectadas, y una buena parte irán al antiguo
Sultanato de Aceh, al norte de la isla de Sumatra, la zona más castigada por el
maremoto con casi 100.000 muertos.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Colin Powell, comentó el jueves en
Yakarta que “por el momento” su país no comprometerá más fondos, aunque
reconoció que una tragedia de tal magnitud necesitará mucha ayuda y Estados
Unidos la aportará.
A este acto de generosidad económica se unió el envío a aguas del norte de
Sumatra del portaaviones Abraham Lincoln, con cinco buques de guerra, una docena
de helicópteros y aviones para dirigir las tareas humanitarias y el reparto de
ayuda.
Se trata del mayor despliegue militar estadounidense con carácter humanitario
desde la erupción del volcán Pinatubo, ocurrida en 1991 en Filipinas, y donde
murieron un millar de personas y 1,8 millones fueron desplazadas.
Por cuestiones prácticas aquel despliegue estaba justificado contando con que a
las faldas del Pinatubo se levantaba la base aérea estadounidense de Clark,
desde donde las tropas partían hacia la guerra de Vietnam.
En
la jornada
Deuda
El G7 acepta moratoria
El G7, grupo de los siete países más industrializados presidido este año por
Gran Bretaña, aceptó una moratoria en el reembolso de la deuda de los países
afectados por el maremoto en Asia, según un comunicado divulgado ayer. El G7
indicó que los ministros de Finanzas del grupo “acordaron dar su apoyo a la
suspensión del pago de la deuda de los países afectados por los tsunamis”. El
Grupo instó, asimismo, al BM y al FMI a evaluar de forma completa las
necesidades financieras para la reconstrucción de las naciones azotadas.
Operaciones
Annan visita a afectados
El mayor operativo humanitario en tiempos de paz se dirigió a las remotas zonas
de la provincia de Aceh en Indonesia, mientras médicos y soldados aceleraban sus
esfuerzos por mantener vivos a los sobrevivientes del maremoto. Un día después
de una cumbre de emergencia en Yakarta, el secretario de la ONU, Kofi Annan, y
el jefe del BM, James Wolfensohn, realizaron una gira por la provincia del norte
de la isla de Sumatra, la región más afectada por el tsunami.
Tráfico
Se aprovechan de huérfanos
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo ayer que confirmó
un caso de tráfico de niños huérfanos o separados de sus padres en Indonesia,
tras el tsunami que mató a más de 153.000 personas. Los informes de niños
robados empezaron a conocerse poco después de que las olas gigantescas arrasaran
13 naciones con costas en el Índico, y dejaron más de un millón de personas
heridas y sin hogares. El reporte de Unicef es el primer caso que se confirma.
Fallecidos
Cifra continúa aumentando
El listón de las 150.000 víctimas mortales del maremoto del pasado 26 de
diciembre en las costas asiáticas del sur y sureste fue superado ayer con
153.000 muertos, según un balance provisional. Este agravamiento del balance de
muertos confirmados proviene esencialmente de una nueva cifra de víctimas en
Indonesia, donde un responsable del Ministerio de Asuntos Sociales anunció que
han perecido al menos 101.318 personas. Indonesia había señalado hasta el
momento 94.200 muertos.
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