Una lluvia de poesía para el
paraguas de Mitre
El escritor orureño Eduardo Mitre presenta el lunes en La Paz su nuevo poemario, El paraguas de Manhattan. Lo lanzó a principios de 2004 en Estados Unidos. Tiene el prólogo del español Antonio Muñoz Molina. Se lo consigue desde la próxima semana en la librería Yachaywasi
Ricardo Bajo. Fondo Negro
La poesía de Eduardo Mitre es la poesía de la superficie, lo cotidiano,
tremendamente vital. Su obra sólo se puede comparar en el país con la obra de
Cerruto, dicen algunos. El lunes (18:30) presenta en la Academia de la Lengua
(calle Ingavi en La Paz) su nuevo poemario, presentado el año pasado en Nueva
York, donde reside, y publicado por una editorial española de Valencia, Pre-Textos.
Es El paraguas de Manhattan, prologado por un amigo suyo, el excelente novelista
español, Antonio Muñoz Molina. Mitre, que llegó a pasar el fin de año a su
Cochabamba del alma, compartirá con sus fans que podrán adquirir su poemario de
cuidada y excelsa edición, pues unos 130 ejemplares han llegado a la librería
paceña, Yachaywasi.
Siete años han pasado desde la publicación del último poemario de Eduardo Mitre.
Camino de cualquier parte (1998, Visor) fue publicado en España y obtuvo una
buena acogida de la crítica poética de ese país. Ahora el poeta orureño, criado
en Cochabamba, lanza El paraguas de Manhattan, su noveno libro de poemas,
contando su antología El peregrino y la ausencia, editado en 1988.
El paraguas de Manhattan fue presentado a inicios del año pasado en el Centro
Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York. El prologuista de la obra, el
prestigioso novelista español Antonio Muñoz Molina, y su mujer, la exitosa
escritora de literatura juvenil (Manolito Gafotas ha sido llevado incluso al
cine) Elvira Lindo, arroparon a Mitre en la presentación.
Esta vez, en La Paz tampoco estará mal acompañado, pues el poeta y novelista
Jesús Urzagasti, uno de nuestros literatos más reconocidos, hará la tarea de
presentador con un pequeño texto. El paraguas de Manhattan es un canto de Mitre
a la ciudad de Nueva York, en general, y a Manhattan, en particular, con una
especial dedicación a sus ríos, el Hudson y el East River, así como a sus
parques, Central Park, Bryant Park y otras zonas míticas del barrio, como la
avenida Madison, la Estación Central, Long Island, el Metro, Union Square o
Union Turnpike.
Mitre, bajo la notoria influencia del poeta mayor de Estados Unidos, Walt
Whitman, alaba a la ciudad y a sus personajes, la ciega del Metro, los
adolescentes, las caribeñas, los latinos, los porteros...
El 11-S y la huella triste dejada en los habitantes de la Gran Manzana también
es abordado con sentimientos por Mitre, así como el sempiterno conflicto entre
palestinos e israelitas, guerra de baja intensidad que toca particularmente la
vena sensible del poeta.
Homenajes sentidos a Edward Hopper, Mark Rothko y Pollock, con quienes Mitre
dialoga y cede la palabra, así como a sus personajes de carne y hueso, de calle
y aguacero, completan un poemario, que eleva de nuevo la obra de Mitre hacia los
rascacielos de lo sublime y lo sencillo.
Un poema de largo aliento, El paraguas de Manhattan, que da título a la obra,
cierra el libro, editado en marzo de 2004 en tierras españolas. Mitre nació en
Oruro en 1943 y desde entonces, como dice Muñoz Molina en el prólogo, ha
centrado su obra en el ‘despaisamiento’ de quien se siente tan fuera de lugar
que ya no recuerda ningún lugar en el que sea extranjero. Mitre ha vivido a lo
largo de su vida en varias ciudades, desde Granada hasta Nueva York.
El orureño ha publicado: Morada (Caracas, 1975); Ferviente Humo (Cochabamba,
1976); Mirabilia (La Paz, 1979); Desde tu cuerpo (La Paz, 1979); Razón ardiente;
Elegía a una muchacha; El peregrino y la ausencia: antología (Madrid, 1998), La
luz del regreso (La Paz, 1990); Líneas de otoño (México, 1993) y Camino de
cualquier parte (Madrid, 1998).
Como ensayista ha escrito Huidobro, hambre de espacio y sed de cielo (texto
medular del curso dictado en la IV Escuela de Poesía de Medellín) y la antología
El árbol y la piedra: poetas contemporáneos de Bolivia. Mitre estudió literatura
en Estados Unidos y en Francia, donde obtuvo el doctorado con una tesis sobre la
poesía de Huidobro. Su escritura es el resultado de la inteligencia, de la
precisión expresiva y de una dicción impecable.
Su poesía, como señaló Julio Ortega, parte de la precisión de la imagen para
vislumbrar, con las palabras exactas, el deslumbramiento. Hace cuatro años que
reside en Manhattan (Nueva York), donde enseña en Saint John´s University,
Jamaica, Nueva York. Desde 1999 es miembro de número de la Academia Boliviana de
Lengua correspondiente de la Real Española.
Tras Mark Rothko
Qué asuntos más resbalosos
para el deseo de decir:
No alborea ninguna imagen
ni hay líneas claras que seguir.
Solo se están los colores
en un auge de incienso,
concertando celajes
imposibles de traducir.
Pues ¿qué palabras que entonen
las escalas de ese naranja
y, entre el verde y el negro,
la metamorfosis del gris?
¿Y aquel cuarteto de lilas
sobre el blanco marfil?
No, aquí no cabe sino callarse
hasta escuchar con los ojos
el silencio que revele por fin
qué deseaba el deseoso.
Por Pollock
Un estanque de anguilas
que bullen al toque de la mirada.
Un estampido de mariposas
que se quedaron crisálidas
Un bolo de brasas
escupido con rabia.
Una mejilla del silencio tatuada
con la sangre de Orfeo
y la cabellera de Eurídice
ensartada en el viento.
O sólo una pista donde se baila
un rock and roll de líneas
y manchas
y las cobras de la música
que se nos hechizan y pasan
sin devorar una imagen
ni decir palabra.
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