El rey mago Baptista
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Ayer, que fue el Día de los Reyes Magos, me acordé mucho de mi amigo Mariano
Baptista Gumucio a quien le llaman 'Mago' al igual que a su antecesor Mariano
Baptista Caserta, que fue Presidente de la República y un gran tribuno en el
siglo XIX, y decidí escribir esta columna sobre nuestro contemporáneo.
Es que a finales del pasado año Mariano Baptista Gumucio recibió el Premio a la
Gestión Cultural 'Gunnar Mendoza 2004' en un solemne acto al que no pude asistir
por hallarme en esas fechas ejerciendo mi actividad de gremialista o vendedor
callejero en una de las ferias navideñas de la ciudad de La Paz, y por lo cual
percibí modestas ganancias que fueron despilfarradas en las fiestas del Año
Nuevo.
Analizando esa circunstancia me parece que no asistí a dicha actuación cultural
por la envidieja que siento por Mariano Baptista desde que le conocí hace
aproximadamente cincuenta años cuando ambos empezábamos a escribir y él era un
joven serio y disciplinado, mientras que yo alternaba mis primeros pinitos
literarios con el oficio de jardinero en busca de alguna flor de birlocha que
nunca encontré hasta que me marché una tarde por los jardines de España.
Mariano fue siempre el hombre cultural y toda su vida fue una 'gestión
cultural', nombre que lleva el premio que recibió con todos los merecimientos,
pues fue y es leal a su vocación, y no como yo que a veces la traiciono
vendiendo arbolitos de Navidad en las ferias populares y cachorros de dinamita
en épocas que no son de paz y amor.
Mariano Baptista fue ministro de Educación y se propuso como tarea principal
luchar contra el analfabetismo sin hacer caso a mis consejos que le decían: ‘No
son gigantes, Mariano, son molinos de viento’, pero él arremetió contra los
molinos blandiendo su espada hasta caer herido, mientras los 'alfalfabetos' y
los 'analfabestias' se burlaban del Quijote cochabambino.
Como dijo en una crónica Alberto Zuazo Nathes, Mariano Baptista, prolífico
escritor, no sabe exactamente cuántos libros publicó, respondiéndole con una
sonrisa 'son aproximadamente cincuenta', lo cual me permite decir ahora: “Los
libros de Mariano Baptista son sin cuenta”, número sorprendente y más aún en un
país como el nuestro donde muy poca gente lee libros, a tal punto que algunos de
ellos vendemos en las ferias motivos navideños, o nos dedicamos al contrabando.
En su trabajo intelectual, Mariano Baptista Gumucio fue durante muchos años
Director de ‘Ultima Hora’ y del suplemento ‘Semana’, que llegó a convertirse en
el 'Playboy de los pobres' por las fotografías llamativas de mujeres semi
calatas que aparecían en una de sus páginas y que se estrellaban contra la moral
recoleta de hace algunas décadas.
La Editorial ‘Ultima Hora’ también publicó bajo la dirección de Mariano obras de
escritores bolivianos a precios reducidos. Nunca olvidaré que de sus prensas
salieron dos libros de mi autoría: Conversaciones en el Motel, y Manual del
Perfecto Negrero.
Un abrazo para Mariano Baptista Gumucio de este periodista y escritor que
todavía siente envidieja por él.
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