img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 07, Enero de 2005

../20050107/images/sa6.jpgHubo golpes, pinchado de llantas y varios detenidos


Golpes. Los micreros bajan por la fuerza a un taxista para luego golpearlo. Sucedió en el 4to. anillo y av. San Aurelio


B. Ávalos y M. Oropeza

Combustibles. La gente de a pie fue la más afectada por el paro. Los micreros salieron en grupos para pinchar llantas de los vehículos que ofrecían transporte. Golpearon a taxistas y quebraron vidrios

Varios taxistas chicoteados, vehículos con las llantas y los parabrisas destrozados y ausentismo laboral, fue lo que se observó en la jornada de ayer, debido al paro del transporte público.
La gente de a pie fue la más afectada con la medida. Muchos que no se habían enterado de que había paro, esperaron horas y horas en las paradas de los micros. Al final tuvieron que abordar las camionetas o los taxis, que desde muy temprano ofrecían sus servicios. Las primeras cobraron Bs 2 por pasajero, mientras que los taxistas mantuvieron sus tarifas. También hubo gente que utilizó bicicletas para llegar a sus destinos. Incluso no faltaron los que optaron por caminar hasta el trabajo y los que prefirieron retornar a casa.
“Acabo de llegar de Cochabamba, tuvimos que subirnos a una camioneta para llegar al Plan Tres Mil. Ahora vamos a subirnos a otra para llegar a Los Pocitos”, dijo Zenobia Trujillo, que se encontraba con su esposo y sus cuatro hijos.
“No hay pasajeros, parece que la gente no tiene plata para tomar taxi”, se quejó Julio Tórrez, un taxista del Plan Tres Mil, que empezó a trabajar a las 6:00 con la esperanza de transportar mayor número de pasajeros por el paro.
Eran las 9:00 cuando los micreros, en grupos, empezaron a concentrarse en las rotondas de ingreso al Plan Tres Mil, Villa Primero de Mayo y otras zonas populosas para pinchar las llantas de los taxis y camionetas que prestaban servicio público. Armados de palos, piedras y objetos punzocortantes, golpearon a los conductores e incluso a algunos motorizados les rompieron los parabrisas, los faroles y los stop.
“Abusivos”, “Dejen trabajar”, “No sean chupas de los dueños de micros que los explotan”, “Ustedes no son los dueños de las calles”, gritaban los pasajeros a los micreros.
“Están provocando al pueblo, pero eso no quedará así, ya nos estamos organizando. Vamos a acabar con el monopolio en el transporte”, manifestó Rommel Pórcel, presidente del Comité de Vigilancia.
Una hora y media después llegaron los policías y decomisaron varios ‘miguelitos’ y otros objetos. También detuvieron a algunos micreros, pero luego los soltaron.

Paro dificultó el comercio y generó ausentismo

Las consecuencias del alza de los carburantes y el paro de los transportistas se reflejan en la actividad de Santa Cruz.
Ayer los pasillos de instituciones públicas como la Alcaldía y la Casa de la Cultura estaban vacíos. Aunque en estos organismos y las empresas del sector privado no hubo ausentismo laboral, la afluencia de personas a estas instalaciones fue muy baja debido a la dificultad para desplazarse y el costo de los pasajes.
Algo parecido sucedió en los mercados. Ayer en los Pozos los motorizados podían transitar sin problemas por la calle Quijarro, generalmente congestionada. Se notaba la ausencia de los vendedores en las veredas semivacías y la escasez de compradores. Un panorama similar se observó en La Ramada, hasta donde no llegaron todos los comerciantes. Filas enteras de puestos tapados con plásticos y bolsas se veían en el centro de abastecimiento. La mayoría de los vendedores y clientes que llegaron hasta estos centros lo hicieron en camiones y camionetas. Las mismas pasaban peligrosamente repletas por vías como la calle Charcas o la avenida Grigotá. El costo de los pasajes oscilaba entre Bs 1,50 y Bs 2.
Pero los que más aprovecharon fueron los taxis, muchos de los cuales hacían carreras masivas, como los trufis, por las que cobraban entre Bs 2 y 5 por pasajero.

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.