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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 06, Enero de 2005

../images/blanco.gifAsamblea Constituyente: borrón y cuenta nueva



Mauricio Requena Z.

Bolivia ha fracasado. Ha llegado a su fin. Las estructuras deben cambiar. El sistema está desgastado. La clase política ha colapsado. La corrupción ha llegado a niveles intolerables. La pobreza atenta contra la dignidad del pueblo. Hemos perdido soberanía. Ésta es, en resumen, la visión que tienen los habitantes sobre nuestro país.
Ahora todos hablan de lo que será la Asamblea Constituyente. Los eruditos hacen referencia a una nueva Bolivia, que nacerá con los enunciados de una reluciente Carta Magna.
¿Qué pretendemos cambiar con la Constituyente? ¿Será que todos los bolivianos entendemos la verdadera dimensión del poder que tiene la Asamblea Constituyente que se pretende llevar a cabo en 2005?
Me pregunto: ¿qué clase de país queremos dibujar con las nuevas reglas del juego a plantearse de este evento crucial para Bolivia? Pretendemos concebir un terruño con justicia social, con una clase política con visión de Patria, con bolivianos dignos que no vendan su moral por unos centavos, con libertad, con enunciados democráticos, en fin, una verdadera República.
Y no es que la Asamblea Constituyente será un borrón y cuenta nueva. Es imposible creer que se terminarán los males endémicos con los que nacimos. El problema de fondo está en cada uno de los habitantes de esta tierra llamada Bolivia. Porque cuando dejemos de robar en lo pequeño y en lo grande, recién estaremos preparados para un verdadero cambio. Mientras sigamos evadiendo impuestos, mientras sigamos traficando con la política, mientras continuemos robando luz del tendido de electricidad, mientras hagamos conexiones por debajo de la tierra para robar agua, mientras extendamos el cable para robar la señal de televisión, -estas y otras picardías ya son parte del diario vivir-, seguiremos sumergidos en nuestra miseria y condenados a perpetuar el poder de los corruptos.
La tarea es titánica. No sólo es necesario una Constituyente, no con el cambio de normas y doctrinas, y formas de gobernarnos solucionaremos nuestros problemas. Porque ni con centralismo, ni con autonomías, ni con federalismo se pacificará a los diferentes bandos en disputa. Porque ni la izquierda, ni la derecha quiere perder. Aquí parece no existir un sentimiento de que ésta es nuestra Patria. Aquí parece primar el sentimiento de cómo le robo al prójimo, cómo me hago rico en poco tiempo, sin importar adónde va Bolivia.
Es por eso, en este 2005 el cambio lo tienen que dar todos. El empresario no explotando a su trabajador. El político no ahogando las pocas ilusiones que nos quedan. El pobre dando ejemplo de honestidad. El obrero no robándole horas a su jornal. Si asimilamos lo antes mencionado conseguiremos entendernos, y seguro de que proyectaremos un mejor país para nuestros hijos, en base a un nuevo pacto social que nacerá con la Asamblea Constituyente.

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