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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 06, Enero de 2005

../images/blanco.gif¿Qué pasa con las otras 9?



Christopher Carden

El 3 de enero el columnista Francisco Justiniano S. concluyó su artículo (Avasallamientos de tierra: lo legal y lo legítimo) pidiendo una respuesta a la pregunta del título. Estaba refiriéndose al hecho de que solamente un millón de hectáreas son cultivadas de los 10 millones cultivables.
En el caso de las tierras bajas del Este, clasificadas en el PLUS como aptas para la agricultura intensiva, se debe tomar en cuenta que el Plan de Uso de Suelos (PLUS) es un trabajo macro; se define millones de hectáreas como aptas para la agricultura intensiva. En el caso de los agricultores que cumplen cabalmente la ley en cuanto a la planificación de sus desmontes, aproximadamente un 30% de sus tierras supuestamente cultivables quedarán como cortinas rompevientos.
Lamentablemente la ley no obliga a los agricultores a realizar un estudio de suelos a nivel de finca. Los pocos que lo han hecho, voluntariamente, para mejor planificar el desarrollo sostenible de sus propiedades, han descubierto que, como promedio en la zona, la tercera parte de sus suelos ‘cultivables’ no lo son. Además estos suelos ‘no cultivables’ no se presentan en franjas grandes y rectangulares que se acomodan a la forma tradicional mecanizada de preparar tablones cultivables. Por ende, un desmonte ‘normal’ da como resultado la ‘habilitación’ de muchas hectáreas no aptas para los cultivos.
Por no invertir unos miles de dólares a comienzos en un estudio de suelos que luego sirve para el diseño del plan de desmonte, el agricultor pierde dinero habilitando suelos que no le rinden ni nunca le van a rendir. Además causa daños ecológicos, a veces graves.
Por otro lado, el agricultor, sea grande o chico, no pretende habilitar toda su propiedad virgen en un año sino durante todo un periodo de 5 o hasta 20 años. Se supone que el agricultor cree que la rentabilidad de su propiedad va a aumentar con actividades a mayor escala; esto es su incentivo para ampliar la superficie de sus cultivos. Sin embargo su capital limitado no le permite habilitar toda la propiedad en el corto plazo. Muchos no tienen otra opción que autogenerar su capital de inversión
La agricultura es una actividad bastante riesgosa particularmente en las condiciones climáticas y comerciales de Santa Cruz. Los años ‘boom’ son pocos comparados con los años desastrosos. El Gobierno ayuda poco o nada. El acceso al crédito es, a lo mejor, muy caro. No debe sorprender, entonces, que el desarrollo total de una propiedad es un proyecto de largo plazo que nunca debe resultar en la cultivación intensiva de más de un setenta por ciento de su superficie.
Así contesto la pregunta del estimado columnista Justiniano.

* criscarden@hotmail.com

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