¿Qué pasa con las otras 9?
Christopher Carden
El 3 de enero el columnista Francisco Justiniano S. concluyó su artículo
(Avasallamientos de tierra: lo legal y lo legítimo) pidiendo una respuesta a la
pregunta del título. Estaba refiriéndose al hecho de que solamente un millón de
hectáreas son cultivadas de los 10 millones cultivables.
En el caso de las tierras bajas del Este, clasificadas en el PLUS como aptas
para la agricultura intensiva, se debe tomar en cuenta que el Plan de Uso de
Suelos (PLUS) es un trabajo macro; se define millones de hectáreas como aptas
para la agricultura intensiva. En el caso de los agricultores que cumplen
cabalmente la ley en cuanto a la planificación de sus desmontes, aproximadamente
un 30% de sus tierras supuestamente cultivables quedarán como cortinas
rompevientos.
Lamentablemente la ley no obliga a los agricultores a realizar un estudio de
suelos a nivel de finca. Los pocos que lo han hecho, voluntariamente, para mejor
planificar el desarrollo sostenible de sus propiedades, han descubierto que,
como promedio en la zona, la tercera parte de sus suelos ‘cultivables’ no lo
son. Además estos suelos ‘no cultivables’ no se presentan en franjas grandes y
rectangulares que se acomodan a la forma tradicional mecanizada de preparar
tablones cultivables. Por ende, un desmonte ‘normal’ da como resultado la
‘habilitación’ de muchas hectáreas no aptas para los cultivos.
Por no invertir unos miles de dólares a comienzos en un estudio de suelos que
luego sirve para el diseño del plan de desmonte, el agricultor pierde dinero
habilitando suelos que no le rinden ni nunca le van a rendir. Además causa daños
ecológicos, a veces graves.
Por otro lado, el agricultor, sea grande o chico, no pretende habilitar toda su
propiedad virgen en un año sino durante todo un periodo de 5 o hasta 20 años. Se
supone que el agricultor cree que la rentabilidad de su propiedad va a aumentar
con actividades a mayor escala; esto es su incentivo para ampliar la superficie
de sus cultivos. Sin embargo su capital limitado no le permite habilitar toda la
propiedad en el corto plazo. Muchos no tienen otra opción que autogenerar su
capital de inversión
La agricultura es una actividad bastante riesgosa particularmente en las
condiciones climáticas y comerciales de Santa Cruz. Los años ‘boom’ son pocos
comparados con los años desastrosos. El Gobierno ayuda poco o nada. El acceso al
crédito es, a lo mejor, muy caro. No debe sorprender, entonces, que el
desarrollo total de una propiedad es un proyecto de largo plazo que nunca debe
resultar en la cultivación intensiva de más de un setenta por ciento de su
superficie.
Así contesto la pregunta del estimado columnista Justiniano.
* criscarden@hotmail.com
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