Rendición de rebeldes cierra crisis en Perú
Entrega. Los rebeldes alzan los brazos en señal de rendición en Andahuaylas
AFP. Lima
Salida. Tras la detención de su líder, Antauro Humala,
pasada la medianoche del lunes, los ‘etnocaceristas’ tardaron 12 horas en dejar
las armas y los rehenes
Los rebeldes ultranacionalistas que mantenían a 17 rehenes en
una comisaría del sudeste de Perú se rindieron ayer, poniendo fin a cuatro días
de una rebelión que pidió la renuncia del presidente Alejandro Toledo y que dejó
5 muertos y 14 heridos.
La rendición ocurrió 12 horas después que el jefe rebelde, Antauro Humala, líder
del indigenista Movimiento Etnocacerista, fuera detenido la noche del lunes
cuando negociaba su rendición.
"El proceso de entrega de armas se lleva a cabo en estos momentos en
Andahuaylas”, dijo el mandatario al mediodía de ayer al subrayar que ‘no habrá
contemplación alguna’ con los alzados en armas. Los rehenes fueron liberados
sanos y salvos, aunque estresados, dijeron autoridades militares que indicaron
que los miembros del grupo salieron de la comisaría y dejaron sus armas en el
suelo.
Los rebeldes fueron trasladados a la plaza principal de Andahuaylas (400km al
sureste de Lima), lugar al que llegaron caminando en dos filas, bajo fuerte
custodia militar, mientras que otros lo hicieron en un bus.
Al abandonar la comisaría lanzaron vivas a su organización, a su líder, hicieron
la 'V' de la victoria, a la vez que lanzaron lemas contra el Gobierno del
presidente Toledo.
Una hora antes de la rendición se produjo un intenso tiroteo entre las fuerzas
de seguridad y simpatizantes de los ultranacionalistas en un cerro cercano a la
comisaría. La entrega de las armas fue el epílogo de reuniones que se
reiniciaron temprano entre el grupo armado y autoridades militares en busca de
una salida pacífica al conflicto.
El acuerdo entre autoridades y alzados en armas hizo innecesaria la presencia de
delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que exigían los
rebeldes y los rehenes.
La reanudación del diálogo se produjo a través de un asesor de Humala, Fernando
Bobbio Rosas, que mantuvo una reunión inicial con las autoridades policiales
orientada a poner fin a la crisis, detalló el documento.
Unos 150 hombres del Movimiento Etnocacerista tomaron el 1 de enero la comisaría
de Andahuaylas y retuvieron a los policías tratando de generar un levantamiento
popular contra el presidente Toledo, a quien califican de traidor a los
intereses de Perú y ‘culpable de la chilenización del país’.
Andahuaylas desnuda débil
democracia
La asonada del Movimiento Ultranacionalista Etnocacerista
desnudó las debilidades de la frágil democracia peruana y representa la crisis
más seria en 18 meses de Gobierno del presidente Alejandro Toledo.
A pesar de que la crisis se resolvió sin respuesta militar, el episodio provocó
más críticas que aplausos a Toledo.
La demanda de una Asamblea Constituyente para revitalizar a la democracia y
relanzar un nuevo pacto social asoma en un contexto marcado por la impopularidad
de Toledo, que roza el 90%.
Para el sociólogo Nelson Manrique, "la democracia peruana es insostenible, sólo
uno de cada 10 peruanos la apoya. Un sistema como éste es insostenible".
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