Ahora sale lo mejor y lo peor de la gente
Ironía. Un saludo al nuevo año pintado a dedo en lo que queda de un barrio costeño de Nagapattinam, 350 km al sur de la sureña ciudad india de Madrás
Carlos Orías B. y agencias
La dimensión del desastre en Asia agita las aguas internas en
otros países y entre la gente que sobrevivió a las olas que siguieron a la
Navidad. Cada día que pasa, la realidad en la que millones de personas deben
vivir saca lo mejor y lo peor de la gente.
La solidaridad alrededor del planeta tomó forma de ayuda humanitaria o
económica, y se confronta con actos de delincuencia en las zonas afectadas que
toman como presa a las mismas víctimas.
A 10 días del maremoto, la ayuda prometida para aliviar las necesidades de
millones de sobrevivientes en las costas del sur asiático suman más de $us 1.500
millones.
Un 65% de los aportes proviene de gobiernos, mientras que el resto corresponde a
donaciones privadas, en su mayoría de europeos o estadounidenses que
respondieron de inmediato al llamado de organizaciones humanitarias.
Pero éste es un mundo de contrastes. En el terreno se multiplican las falsas
alertas de maremoto para desvalijar casas, socorristas impostores que roban
cuerpos, sobrevivientes agredidos sexualmente o explotados económicamente. La
realidad es que el maremoto que barrió el sur de Asia no sólo hace emerger la
mejor cara de la humanidad.
Y mientras cientos de turistas que vacacionaban en Tailandia o en Indonesia
decidieron no ser evacuados para quedarse a ayudar en el rescate de víctimas, o
en las innumerables tareas que surgen en estos días, otros retoman tímidamente
el ritmo de antes del desastre. Toman el sol en playas medio derruidas, acuden a
restaurantes y boliches nocturnos.
Desde otro ángulo, esto que a primera vista parece chocante, ocurre también
debido a la necesidad de recuperar las zonas turísticas rápidamente.
El turismo produce un 3% del PIB de los países afectados.
En un mar de vidas truncadas, el caso de los turistas es apenas una gota. Frente
a la multitud de huérfanos, las organizaciones humanitarias y los gobiernos
temen también que éstos sean recuperados por parientes más preocupados por
cobrar el dinero prometido a los supervivientes que por cuidar de ellos.
Un responsable del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en
India explicó el caso de un hombre que afirmaba ser el tío de un huérfano que no
deseaba irse con él y resultó ser un estafador.
A pesar de que Tailandia se movilizó para ayudar a los siniestrados, el diario
sueco Expressen publicó que un niño sueco de 12 años, Kristian Walker, herido en
el maremoto, fue secuestrado en un hospital. Unicef admitió ayer que los chicos
abandonados tras el maremoto podrían ser presa de los traficantes de niños y que
la adopción internacional debe ser el último recurso para las víctimas.
La catástrofe inspira a los delincuentes incluso en países no afectados. En
Timor Oriental, por ejemplo, unos malhechores hicieron correr el rumor sobre la
llegada inminente de un tsunami para poder robar en las casas abandonadas por
sus habitantes, declaró el primer ministro, Mari Alkatiri.
En Hong Kong se enviaron falsos mensajes electrónicos para pedir ayuda económica
para los siniestrados.
Por último en Suecia, las autoridades piden que no se haga pública la identidad
de los cientos de turistas suecos que continúan desaparecidos en el sureste
asiático para evitar que sus casas sean desvalijadas.
Han pasado 10 días desde que comenzó la pesadilla para millones de personas.
En tan poco tiempo, la organización Médicos sin Fronteras llegó a pedir al
público que deje de donar dinero porque no alcanza a gestionar lo que ya
recibió. Pero pese a esos esfuerzos, en lugares como la isla de Sumatra, la
reconstrucción durará años. Sobra tiempo para manifestaciones de solidaridad y
también ocasión para prolongar la tragedia.
En los países más afectados
- El número confirmado de muertos a causa del sismo y el
maremoto del 26 de diciembre en el Indico es de 145.390, según los balances
provisionales país por país.
- Hay 94.100 muertos en la isla indonesia de Sumatra, la zona
más próxima al epicentro del sismo.
- Sri Lanka confirmó la muerte de 30.196 personas. 3.792
siguen desaparecidas.
- En India, el balance oficial es de 15.485 muertos, entre
los que figuran 9.571 muertos confirmados y 5.914 personas desaparecidas.
- En Tailandia murieron 5.187 personas: 2.463 extranjeros,
2.362 tailandeses y 362 personas cuya nacionalidad se desconoce. Hay 3.810
desaparecidos.
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