La sagrada familia se muestra
a través de la pintura colonial
Muestra. Estará abierta por al menos tres meses, el CITC se encuentra frente a la plaza 24 de Septiembre
Tanya Imaña Serrano
Colores, texturas, luces, sombras, técnicas disímiles, pero la misma
temática, La sagrada familia, confluyen en la exposición de pintura colonial del
Centro de Interpretación Turística y Cultural (CITC). La exhibición estará tres
meses.
Las 14 obras que componen la muestra pertenecen a un coleccionista privado que
prefiere mantener su nombre en reserva por la seguridad de sus cuadros.
Las obras datan de entre los siglos XVI y XIX y la mayoría es de autores
anónimos. Algunos, como La adoración de los tres Reyes Magos, atribuido a
Melchor Pérez de Olguín (la máxima figura de la escuela potosina), y otros como
La Virgen de la leche, a Fray Vitti. Se pintaron en lo que hoy es territorio
boliviano, principalmente en Potosí.
La sagrada familia en Nazaret es un cuadro mestizo neoclásico que data del siglo
XVIII, lo denota su composición, la distribución y el uso de las sombras.
La Virgen hilandera, también mestizo neoclásico, muestra su estilo en el cargado
del vestido y la forma en la que la Virgen está sentada. Lo mismo ocurre con El
niño de la espina (1700), que es del mismo autor. Aquí, el Niño Jesús está
jugando con la corona de espinas.
La visión de San Francisco (siglo XVII), también es mestizo manerista. Las
facciones son delicadas, típicas del manerismo. La figura de un ángel escondido
de una víbora (el mal) es muestra de la influencia mestiza del pintor. El
coleccionista advierte que el colorido de las nubes (café) y la forma del brazo
son típicos del estilo de la escuela potosina.
La huida a Egipto, manerista del siglo XVII, pertenece a Fray Vitti, italiano
que fue discípulo de Fray Angelo, impulsor del manerismo. Vitti enseñó en Sucre,
Cuzco y México. Según el coleccionista, el primer estilo que se pintó en la
colonia fue el manerismo.
San José, el Niño y la cruz (siglo XVIII) es del estilo tenebrista. Las sombras
dan más expresión a los rostros tanto de personajes como de los ángeles que,
contrariamente a lo acostumbrado, están tristes. La distribución de las nubes
muestra el estilo mestizo, lo mismo que el brocatado.
Nuestra Señora de las Nieves es una de las obras más conocidas de esta
colección. Es manerista. Perteneció a Juan José Campeda y Herrera, Marqués de
Tojo (desde lo que hoy es Tarija, hasta Salta). Fue usada para evangelizar. La
peculiaridad de esta obra es que la Virgen lleva los hombros descubiertos.
La Adoración de los tres Reyes Magos es una obra renacentista atribuida a
Melchor Pérez de Olguín.
La Virgen Lavandera, también de Pérez de Olguín, es la obra en la que el pintor
se autorretrata, 'mejorado'. El uso de la sombra y lo oscuro es preponderante.
Su estilo es mestizo, lo demuestran los ropajes de sus figuras.
La Anunciación es un cuadro de Vitti, según el coleccionista. Data del siglo
XVII y es manerista. El color es lo más sobresaliente.
La Virgen de la leche es manerista, al igual que La Virgen y el Niño, que están
pintados en clara de huevo, se le atribuyen a Vitti. Son los más difíciles de
restaurar.
La Sagrada Familia es otra de las obras anónimas. Su estilo es manerista
mestizo, es del siglo XVIII. La Virgen del Carmen muestra a las almas 'en
desgracia', representados por los nativos ardiendo en el infierno.
Hace referencia a las indulgencias que sólo los pudientes (y blancos) podían
pagar para ganarse el cielo, lo que para los ‘indios’ era prohibitivo. Es un
cuadro mestizo neoclásico.
Finalmente, está otro cuadro en el que aparecen La Virgen y el Niño, pero esta
vez con un paisaje de fondo. Pertenece al manerismo del siglo XVII.
Estos últimos cuadros poseen vistosos marcos de madera diseñados por el
coleccionista. Todos en el estilo colonial. En la actualidad este personaje
posee más de un cenetenar de obras coloniales.
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