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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 04, Enero de 2005

../20050104/images/sa3.jpgOsvaldo Hurtado / Ex presidente de Ecuador y de la Asamblea Constituyente «Los medios pueden dirigir la asamblea»


Asegura que una Asamblea Constituyente no es la solución a todos los problemas, pero cree que Bolivia puede aprovechar para hacer un pacto y orientar su futuro. Recomienda que se la utilice para reorganizar el Estado. Dice que es clave la elección de las mejores personas para dirigir el proceso


Verónica Paz S.

- ¿Qué beneficios traerá la Asamblea Constituyente para Bolivia?
-Una constituyente es un paraguas para todos los habitantes de un país y por lo tanto, es la síntesis de muchos puntos de vista, de algunas posiciones diferentes e intereses contrapuestos para definir lo que le interesa al común de la gente. Sin embargo, no debe verse como la solución a todos los problemas. El destino de una Asamblea Constituyente dependerá de quiénes la integran y la dirigen.
- ¿Cómo se debe hacer para elegir a las mejores personas?
- Un punto es el número de personas que integrarán la Asamblea Constituyente y de ahí vendrá el debate que tenga cada región, cada provincia o cada departamento. En mi opinión, todos los integrantes de la asamblea deben provenir del voto de los ciudadanos. Primero se debe definir en la sociedad civil cuáles son las organizaciones susceptibles de tener una representación en la asamblea. El otro punto es la calidad de los constituyentes. Deben ser personas con una formación en economía, política, sociología y asuntos del Estado.
- ¿Cuál es el número recomendable de los asambleístas?
- Es mejor una asamblea de pocos miembros que una asamblea multitudinaria. Menos de un centenar es un número razonable para integrar una Asamblea Constituyente, pues éste es un debate distinto al debate de un Congreso nacional que es fundamentalmente un debate político. El debate de una asamblea constituyente se refiere al debate del principal instrumento jurídico del Estado. Es un debate especializado y técnico. Es un debate de escritorio. Muchas de las decisiones de una asamblea se las toma en el seno de las comisiones internas mediante largos estudios y deliberaciones. Para todo eso se necesitan personas no sólo bien formadas sino además con un espíritu abierto generoso y humilde para darse cuenta de que la verdad puede venir por diversos caminos y no sólo por los propios. Esto no es frecuente en la política latinoamericana, que se caracteriza por un agudo grado de intolerancia y de sectarismo. Es necesario abrir las puertas al capital extranjero. Algunos consideran que mientras una democracia es más participativa es mejor. Estoy a favor de la participación, pero un exceso de participación puede hacer que la democracia funcione ineficientemente, se paralicen las decisiones y puede traer perjuicios económicos y sociales.
-¿Cuál sería el lugar ideal para realizar la asamblea?
- De acuerdo a mi experiencia, mientras más lejos esté la asamblea de los micrófonos, y de las cámaras de TV será mejor, porque los latinoamericanos tenemos tendencia a decir una cosa cuando estamos frente a un micrófono y decir otra cosa cuando estamos en el silencio de una habitación. No es que se aísle a la prensa, porque se debe informar. Sin embargo, que estén lo suficientemente aislados de un contacto regular, que perturbará el trabajo de la asamblea constituyente. En ese sentido, es mejor que no esté en la capital de la república.
¿Qué tiempo es el indicado?
- Es muy relativo. Si la Asamblea Constituyente hará una nueva constitución necesita de tiempo, pero si lo único que hará será reformar la que está vigente precisará menos tiempo. Pero es mejor que los asambleístas tengan el tiempo suficiente y no estén apremiados por el paso de los días. Eso depende de la realidad de cada país, pero una asamblea no puede quedarse uno o dos años en funciones, entre otras razones porque siempre es un elemento de conflicto.
- ¿Los temas deberían definirse previo a la asamblea?
- No es fácil porque esos grandes temas aparecerán durante el debate electoral. Será el debate de las universidades, de los partidos políticos, pero sobre todo de los medios de comunicación. Los medios tienen una tarea fundamental, porque ellos pueden de alguna manera definir la agenda de la Asamblea y conducirla, dando énfasis en lo que consideran fundamental para su país, pero no sólo poniendo en sus espacios esos temas, sino dándoles mayor cobertura a los que consideran fundamentales y menos a los que son secundarios.
-¿Cuál es su recomendación para Bolivia, que planifica una asamblea el próximo año?
- Que la Asamblea Constituyente se ocupe más de la organización del Estado que de la declaración de los derechos y de la libertad. Las declaraciones latinoamericanas están repletas de principios que no se cumplen, que son teoría pura y están en contraposición con la realidad del continente. Lo que hay que hacer en América Latina es crear instrumentos y mecanismos para que esos derechos se conviertan diariamente en una realidad. Una Asamblea Constituyente tiene como tarea fundamental organizar el Estado de una manera que permita que la economía crezca, que sea estable, que la política social pueda elaborarse y ejecutarse para mejorar el sistema.
-¿Cuáles serían las ventajas de que Bolivia realice una asamblea en estos momentos?
- Primero, que Bolivia puede hacer un pacto para orientar su futuro. Hay muchos conflictos en Bolivia. La constitución puede ser un instrumento jurídico y la constituyente un medio. El primero para la legislación y el segundo para el debate. Si la economía boliviana no crece o no es estable, no podrán mejorar las condiciones de la población y el crecimiento de la economía. No tiene que ver sólo con el orden sino con la inversión si no hay posibilidad de que el ahorro nacional financie la inversión.

Perfil

Un estudioso de la política

Presidió una comisión que elaboró los proyectos de ley de Elecciones y Partidos y de Referéndum en el año 1977, que sirvieron de base para la transición de la dictadura a la democracia en Ecuador, país en el que nació.
Fue vicepresidente y presidente de la República de 1981 a 1984, y presidente de la Asamblea Constituyente, en 1998. Desde hace más de 20 años que está a la cabeza de un centro de estudio de política y economía. En ese lapso ha publicado una decena de libros, entre los que se encuentran Como en el poder político en Ecuador, en el cual hace un estudio interpretativo de la historia de Ecuador. Hace dos años escribió: Una constitución para el futuro. Su último escrito es Deuda y Desarrollo en Ecuador contemporáneo.

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