Osvaldo Hurtado / Ex presidente de Ecuador y de la Asamblea Constituyente «Los medios pueden dirigir la asamblea»
Asegura que una Asamblea Constituyente no es la solución a todos los problemas, pero cree que Bolivia puede aprovechar para hacer un pacto y orientar su futuro. Recomienda que se la utilice para reorganizar el Estado. Dice que es clave la elección de las mejores personas para dirigir el proceso
Verónica Paz S.
- ¿Qué beneficios traerá la Asamblea Constituyente para
Bolivia?
-Una constituyente es un paraguas para todos los habitantes de un país y por lo
tanto, es la síntesis de muchos puntos de vista, de algunas posiciones
diferentes e intereses contrapuestos para definir lo que le interesa al común de
la gente. Sin embargo, no debe verse como la solución a todos los problemas. El
destino de una Asamblea Constituyente dependerá de quiénes la integran y la
dirigen.
- ¿Cómo se debe hacer para elegir a las mejores personas?
- Un punto es el número de personas que integrarán la Asamblea Constituyente y
de ahí vendrá el debate que tenga cada región, cada provincia o cada
departamento. En mi opinión, todos los integrantes de la asamblea deben provenir
del voto de los ciudadanos. Primero se debe definir en la sociedad civil cuáles
son las organizaciones susceptibles de tener una representación en la asamblea.
El otro punto es la calidad de los constituyentes. Deben ser personas con una
formación en economía, política, sociología y asuntos del Estado.
- ¿Cuál es el número recomendable de los asambleístas?
- Es mejor una asamblea de pocos miembros que una asamblea multitudinaria. Menos
de un centenar es un número razonable para integrar una Asamblea Constituyente,
pues éste es un debate distinto al debate de un Congreso nacional que es
fundamentalmente un debate político. El debate de una asamblea constituyente se
refiere al debate del principal instrumento jurídico del Estado. Es un debate
especializado y técnico. Es un debate de escritorio. Muchas de las decisiones de
una asamblea se las toma en el seno de las comisiones internas mediante largos
estudios y deliberaciones. Para todo eso se necesitan personas no sólo bien
formadas sino además con un espíritu abierto generoso y humilde para darse
cuenta de que la verdad puede venir por diversos caminos y no sólo por los
propios. Esto no es frecuente en la política latinoamericana, que se caracteriza
por un agudo grado de intolerancia y de sectarismo. Es necesario abrir las
puertas al capital extranjero. Algunos consideran que mientras una democracia es
más participativa es mejor. Estoy a favor de la participación, pero un exceso de
participación puede hacer que la democracia funcione ineficientemente, se
paralicen las decisiones y puede traer perjuicios económicos y sociales.
-¿Cuál sería el lugar ideal para realizar la asamblea?
- De acuerdo a mi experiencia, mientras más lejos esté la asamblea de los
micrófonos, y de las cámaras de TV será mejor, porque los latinoamericanos
tenemos tendencia a decir una cosa cuando estamos frente a un micrófono y decir
otra cosa cuando estamos en el silencio de una habitación. No es que se aísle a
la prensa, porque se debe informar. Sin embargo, que estén lo suficientemente
aislados de un contacto regular, que perturbará el trabajo de la asamblea
constituyente. En ese sentido, es mejor que no esté en la capital de la
república.
¿Qué tiempo es el indicado?
- Es muy relativo. Si la Asamblea Constituyente hará una nueva constitución
necesita de tiempo, pero si lo único que hará será reformar la que está vigente
precisará menos tiempo. Pero es mejor que los asambleístas tengan el tiempo
suficiente y no estén apremiados por el paso de los días. Eso depende de la
realidad de cada país, pero una asamblea no puede quedarse uno o dos años en
funciones, entre otras razones porque siempre es un elemento de conflicto.
- ¿Los temas deberían definirse previo a la asamblea?
- No es fácil porque esos grandes temas aparecerán durante el debate electoral.
Será el debate de las universidades, de los partidos políticos, pero sobre todo
de los medios de comunicación. Los medios tienen una tarea fundamental, porque
ellos pueden de alguna manera definir la agenda de la Asamblea y conducirla,
dando énfasis en lo que consideran fundamental para su país, pero no sólo
poniendo en sus espacios esos temas, sino dándoles mayor cobertura a los que
consideran fundamentales y menos a los que son secundarios.
-¿Cuál es su recomendación para Bolivia, que planifica una asamblea el próximo
año?
- Que la Asamblea Constituyente se ocupe más de la organización del Estado que
de la declaración de los derechos y de la libertad. Las declaraciones
latinoamericanas están repletas de principios que no se cumplen, que son teoría
pura y están en contraposición con la realidad del continente. Lo que hay que
hacer en América Latina es crear instrumentos y mecanismos para que esos
derechos se conviertan diariamente en una realidad. Una Asamblea Constituyente
tiene como tarea fundamental organizar el Estado de una manera que permita que
la economía crezca, que sea estable, que la política social pueda elaborarse y
ejecutarse para mejorar el sistema.
-¿Cuáles serían las ventajas de que Bolivia realice una asamblea en estos
momentos?
- Primero, que Bolivia puede hacer un pacto para orientar su futuro. Hay muchos
conflictos en Bolivia. La constitución puede ser un instrumento jurídico y la
constituyente un medio. El primero para la legislación y el segundo para el
debate. Si la economía boliviana no crece o no es estable, no podrán mejorar las
condiciones de la población y el crecimiento de la economía. No tiene que ver
sólo con el orden sino con la inversión si no hay posibilidad de que el ahorro
nacional financie la inversión.
Perfil
Un
estudioso de la política
Presidió una comisión
que elaboró los proyectos de ley de Elecciones y Partidos y de Referéndum en el
año 1977, que sirvieron de base para la transición de la dictadura a la
democracia en Ecuador, país en el que nació.
Fue vicepresidente y presidente de la República de 1981 a 1984, y presidente de
la Asamblea Constituyente, en 1998. Desde hace más de 20 años que está a la
cabeza de un centro de estudio de política y economía. En ese lapso ha publicado
una decena de libros, entre los que se encuentran Como en el poder político en
Ecuador, en el cual hace un estudio interpretativo de la historia de Ecuador.
Hace dos años escribió: Una constitución para el futuro. Su último escrito es
Deuda y Desarrollo en Ecuador contemporáneo.
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