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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 04, Enero de 2005

../images/blanco.gif“Asamblea” Constituyente: lo que también podría hacer (II)



Boris Gómez Úzqueda

Una asamblea, ‘pensada’ desde la visión nihilista (del más terrible caos y desorden) puede ‘recontradistribuir’ nuestra tierra productiva de mil maneras, fraccionándola para minifundios, haciéndola improductiva y quitándola de las manos de empresarios agropecuarios, confiscando inversiones y depósitos bancarios, prohibiendo el uso del dólar o el euro, cambiar la moneda, el idioma oficial. ¿Qué tal si dicen: ‘okey’, el idioma oficial de éste país es aimara/quechua/guaraní? Grave/jarabe.
Y puede decidir suprimir, fusionar, disolver municipios, provincias o departamentos del país, hasta cambiarles sus actuales nombres españoles por otros ‘originarios’. Qué tal si Chapare se llamara: ¡Trópico Evístico’!!
Puede ‘recomponer’ a la Corte Suprema y a la Fiscalía. O sea que los recientemente nombrados no se sientan muy seguros ni felices, la Asamblea Constituyente puede decir: nombramos otros magistrados y a otro Fiscal. O suprimir la Corte Suprema y cambiarla por un ‘tribunal de justicia popular’, al más puro estilo marxista.
Hay una seria tendencia de grupos extremistas para suprimir Fuerzas Armadas y Policía Nacional, porque la ultra/izquierda –esa que apoyó la guerrilla en algún momento- enfrentó siempre a las fuerzas regulares de defensa del Estado, y si en una Asamblea Constituyente, sin democracia ni legitimidad como la que quieren hacer, no sólo suprimirá nuestras valientes y gloriosas fuerzas armadas, sino que irá más lejos: podrá cancelar las buenas relaciones diplomáticas del Estado boliviano con la comunidad internacional, particularmente podría enfrentar abiertamente a nuestro país con Estados Unidos.
Estamos en grave peligro de perder la Democracia.
No olviden el peligro de que en esa asamblea de tipo ‘constituyente’ legislativa vinculante, tomen cuerpo las pretensiones de gente enemiga de la Democracia y de la Libertad, porque muchos de los que serán asambleístas se alinearon con Saddam Hussein (recuerden al ex terrorista Mallku Quispe decir que iría a pelear al lado de Hussein), amenazan con incendiar al Parlamento (lo dijo el indígena Evo, hace unos pocos días), invaden tierras productivas (los ‘sin tierra’ querrán declarar el fin de la propiedad privada agraria), los que siembran coca (los cocaleros, que de seguro estarán en esa ‘asamblea’, podrían declarar a todo el país como “zona tradicional de plantación” de coca) y prohibir la coca-cola. Y, naturalmente, los enemigos de la globalización y el ALCA y las inversiones internacionales y la modernidad podrían declarar a Bolivia un Estado indígena premoderno y prohibir el uso de Internet.
Es que una asamblea de ese tipo, cargada de odios y de resentimientos da para hacer muchas cosas contrarias a las reglas del buen vivir. Además, no sabemos cómo ni cuándo va a terminar. Qué tal si esa asamblea, conformada corporativamente (‘cuotas’ de participación sin previa elección para indígenas, cocaleros, etc) imbuida del poder que le otorga el soberano (digamos el pueblo), dice: sesionamos permanentemente. Sería el fin del Estado boliviano moderno y de sus instituciones.
El riesgo de que las cosas se echen a perder y que haya enfrentamientos y guerra civil no es ficción.
De todas formas estaremos firmes quienes defendemos nuestra tierra, nuestros valores democráticos, nuestras fuerzas armadas y nuestra forma y cosmovisión de vida en comunidad con el resto del mundo globalizado.
¿Vieron como es de jodido llevar adelante una Asamblea, sin ponerle un marco legal de objetivos claros y concretos?

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