Feliz paro general
Paulovich ®®La noticia de perfil
La coincidencia en el tiempo de Año Nuevo 2005 y el alza en los precios de
algunos carburantes me tiene confundido en mis diálogos callejeros y
cafetinescos que sostengo al reiniciar mis actividades normales de periodista, y
de vendedor callejero en las ferias navideñas que todavía continuarán hasta el
día 6 de enero, día de los Reyes Magos.
Como mi puesto de venta en la zona de San Francisco queda muy cerca del despacho
del señor Jaime Solares, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, no
tuvimos más remedio que abrazarnos y besarnos en la mejilla, y mi sorpresa fue
tal que en vez de decirle “feliz Año Nuevo, compañero”, se me cruzaron los
cables y le dije: “Feliz paro general, compañero”.
El sindicalista me miró chueco, y con su cara de chola multada me respondió
agriamente: Lástima que yo no pueda decirle lo mismo, porque usted tiene cara de
‘krumiro’, que así llamaron en Rusia o China a los rompehuelgas. A continuación,
me presentó al señor Abel Mamani, capo de las juntas vecinales de El Alto, que
también me abrazó y me besó diciéndome: “Feliz Año Nuevo, hermanito, para ti y
toda tu familia”, pero al saber quién era yo se limpió la mejilla del beso que
le di y me dijo fieramente “feliz Año Nuevo sin Aguas del Illimani, y espero
verte alguna vez por El Alto, si es que puedo armar otro zafarrancho”. Le
prometí que así lo haría, para que todos seamos felices sin una gota de agua, un
líquido horrible al que algunos definen como ‘un líquido inodoro, incoloro y
estúpido’.
No hay nada que hacer: Ayer fue un día de buena suerte para mí porque me
encontré en la avenida Camacho con el dirigente de los choferes, el señor
Villacorta, que bajó de un taxi para saludarme mientras el chofer le reclamaba
desde su asiento que le pagara la tarifa por el transporte, respondiéndole el
famoso Villacorta ‘todavía no tenemos tarifas aprobadas a raíz del último
gasolinazo’ y el taxista tuvo que marcharse sin cobrar, mientras el señor
Villacorta me decía: “¡Qué atrevidos son estos taxistas, que quieren cobrar
hasta a sus mismos dirigentes, cómo abusarán de los pasajeros corrientes!”. Le
pregunté si pararía el transporte urbano por 24, 48 ó 72 horas o si lo haría
indefinidamente, respondiendo Villacorta: “Mejor son los paros cortos, porque
hay mucha división entre los choferes y muy pocos aguantaríamos un paro
indefinido porque hay que llevar plata a nuestras casas todos los días”. Le di
un pellizco en el ombligo diciéndole que era un pillín, y se fue en primera
hasta su sede sindical donde se realizaría un ampliado.
Cerca del café Berlín, que es magnífico por su ubicación y servicio, me encontré
con la sempiterna dirigente de los maestros, la señora Vilma Plata, con quien
también nos abrazamos y besamos deseándonos mutuamente un Año Nuevo lleno de
paros, huelgas y movilizaciones. Ella me dijo: “Le deseo un feliz año de
conflictos sociales, huelgas y bloqueos, porque sé que todos los desórdenes le
hacen feliz”. Luego acordamos aprovechar el gasolinazo para armar zafarranchos
buenazos porque no debemos perder ninguna oportunidad. Enero se pinta hermoso,
intranquilo y feliz.
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