Mesa dijo que la Constituyente es responsabilidad de tres poderes
Discurso. El primer mandatario abogó por una Constituyente de unidad
Correo del Sur/ABI/ANF
El presidente Carlos Mesa dijo ayer que el gran desafío
histórico que tiene Bolivia este año es llevar adelante con éxito la Asamblea
Constituyente, cuya responsabilidad, indicó, recae en los tres poderes del
Estado.
Mesa, en la inauguración del Año Judicial 2005 en la Capital de la República,
señaló que los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo, cada uno con sus
prerrogativas constitucionales pero de forma coordinada, deben contribuir para
el éxito de quienes tendrán la responsabilidad de representar al pueblo
boliviano en la redacción de una nueva Carta Magna.
Expresó el deseo de que esa instancia “sea un escenario de unidad y no de
confrontación” y que tome en consideración al conjunto de los representantes de
la sociedad boliviana y a la totalidad de sus regiones “para que cuando estén
reunidos los asambleístas, sea para la construcción de un país mejor y no el
escenario de una batalla que Bolivia no necesita”.
El jefe de Estado se sumó, como ya lo había hecho antes, “clara y
explícitamente”, al deseo que sea designada la ciudad de Sucre como la sede de
la Asamblea Constituyente.
El Poder Ejecutivo, adelantó, brindará los instrumentos que permitan una
infraestructura adecuada para que la Asamblea Constituyente y sus representantes
puedan sesionar en el lugar que la Ley Especial, que deberá aprobar el Congreso
sobre el tema, así lo disponga.
También se refirió a la necesidad de construir consensos “de manera coordinada”,
pues consideró que esa tarea “es una responsabilidad de las tres cabezas de los
tres poderes del Estado”.
A su turno, el titular de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, hizo una
reflexión de la crisis política y social que enfrenta el país y la necesidad de
construir unidad, “sin intromisiones” o falta de coordinación entre los poderes.
Le siguió, al suscribir los conceptos de su colega, el titular de la Cámara de
Senadores, Hormando Vaca Díez, quien incluso le reclamó al presidente Mesa por
el plan económico y rechazó la política de la “fila india” que estaría aplicando
para solucionar los problemas.
En alusión a la Constituyente, Vaca Díez demandó la construcción de dos pactos,
uno social, vinculado con los sectores menos favorecidos, y el otro regional,
que responda a las demandas de autonomía que especialmente Santa Cruz exige al
país.
El Presidente también destacó que el año judicial se inauguraba, como nunca
antes en la historia democrática reciente, existiendo plena independencia de
poderes.
“El Ejecutivo ha respetado rigurosamente, hasta el detalle, la independencia de
poderes y como nunca antes el Poder Legislativo ha podido llevar adelante el
nombramiento de sus directivas, sin ninguna presión, ni por activa, ni por
pasiva del Ejecutivo”, indicó.
Recordó que el Congreso llevó adelante también el nombramiento de seis
magistrados de la Corte Suprema, dos consejeros de la Judicatura y el fiscal
general de la República, “sin una sola intervención, activa o pasiva, del
Gobierno”.
Posesionados seis ministros
de la Suprema
Los seis nuevos ministros de la Corte Suprema fueron
posesionados ayer durante un acto especial que tuvo lugar en el Salón del Senado
de la Casa de la Libertad, pocos minutos antes de la apertura oficial del Año
Judicial 2005.
La posesión de las nuevas autoridades, que incluyó a dos nuevos consejeros de la
Judicatura, estuvo a cargo del Presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, quien
llegó a Sucre expresamente para cumplir este cometido.
Los nuevos ministros son los abogados Juan José Gonzales Osio, Julio Ortiz
Linares, Alberto Ruiz Pérez, Beatriz Sandóval Bascopé, Rosario Canedo Justiniano
y Wálter Fernández Gutiérrez.
Vaca Díez manifestó que contar con un Poder Judicial completo debe motivar a los
magistrados del Tribunal Supremo a encarar un proceso de modernización del
aparato de la justicia. “En diez años, los bolivianos debemos ver cambios en la
justicia”, dijo.
La autoridad parlamentaria también indicó que la designación de las nuevas
autoridades judiciales tuvo grandes dificultades debido a los momentos de
“debilidad política” por los que atraviesa el Parlamento.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, sostuvo que
la designación de los nuevos ministros “no resuelve por sí solo los problemas”,
y señaló que el Congreso no deberá descansar hasta cumplir los puntos de su
agenda.
Suprema busca una visión
renovada de la justicia
El Poder Judicial inauguró ayer sus actividades oficiales del
año 2005 con “una visión renovada de la justicia” y con la premisa de no
permanecer “ajenos e indolentes a las deficiencias del servicio que, con justa
razón, reducen el aprecio de nuestros usuarios y la fe en la justicia”, según
las palabras del presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez.
En ocasión del solemne y tradicional acto de apertura de labores, que fue
presenciado por el presidente de la República, Carlos Mesa, así como por los
presidentes de las cámaras Alta y Baja, Hormando Vaca Díez y Mario Cossío,
respectivamente, Rodríguez brindó un extenso informe de las actividades
judiciales que le cupo presidir durante el último año.
El magistrado también manifestó que está dispuesto a promover los cambios
necesarios “que liberen al sistema judicial de los pesados lastres que lo anclan
en modelos obsoletos y ritualismos improductivos”, subrayando que el servicio de
la justicia debe ser al mismo tiempo accesible, imparcial, predecible y
eficiente.
Rodríguez celebró la inclusión de los nuevos seis magistrados titulares que
fueron posesionados ayer en una ceremonia previa organizada por el Poder
Legislativo, pero antes pidió el reconocimiento para quienes desempeñaron
interinamente esos cargos desde el mes de agosto pasado.
El presidente de la Suprema reconoció, asimismo, que la crisis que afecta en
estos tiempos a las instituciones nacionales tiene carácter “orgánico y moral”,
pues remarcó que en el caso del Poder Judicial “comporta graves deficiencias de
orden estructural y de funcionamiento”; mientras que, en el aspecto moral,
advirtió que “muchos actores de la judicatura han perdido sus horizontes del
bien actuar”.
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