Incertidumbre de precios en los mercados por la subida del diésel
Costo. Los principales productos que podrían ser afectados son los que se traen desde el interior del país.
Darwin Pinto
Luego que desde la semana pasada largas colas de vehículos
esperaran combustible en los surtidores y que el Gobierno dispusiera aumentar el
precio del diésel un 23% (de 40 centavos de dólar a 49)para asegurar el
abastecimiento de ese carburante evitando así el contrabando, ayer en los
mercados se respiraba un ambiente de incertidumbre en cuanto al precio de las
frutas y legumbres especialmente.
Mientras en algunos sectores de los mercados Abasto, Los Pozos y La Ramada los
precios de la fruta y las legumbres habían aumentado desde algunos centavos
hasta un par de bolivianos, en otros de los mismos centros de abastecimiento se
mantenían con sus precios normales.
“Sí, también la yuca, el plátano y la papa ha subido en algunos centavos, pero
por el fin de año nadie quiere escatimar. Supongo que el golpe será más claro en
enero, cuando pase todo este periodo de fiestas”, dijo Marcela Arana (35)
compradora en el mercado Abasto.
“No, la verdad yo no he sentido el aumento. Estoy comprando todo para la cena de
Año Nuevo, y me parece que los precios se mantienen”, afirmó Gladys Segovia
(29), en el mismo mercado.
Gregoria Choque, vendedora de verduras, cebollas y papas en Los Pozos, dice que
ellos aún no han subido los precios de sus productos tras el alza del precio del
diésel. “¿Subió el diésel? Yo eso no sé, pero si aumentamos o no los precios me
han dicho los del sindicato que eso se va a decidir en enero. Hasta ahora los
precios han subido en la mercadería que traen en camiones desde el interior del
país, pero hay que esperar que llegue el año 2005”, afirmó.
En La Ramada, Carmen Vidaurre (49), desde su puesto de frutas afirma que no sabe
nada de aumento de precios, pero que ya era hora de hacerlos. “Hay que esperar
al año 2005, en estos días todos estamos tratando de vender lo más que se pueda,
además sólo faltan horas para el nuevo año, ahí seguro que va a haber cambios”,
afirmó ayer al ser consultada.
Hubo confusión, caos y
tráfico
Un verdadero caos había ayer en los mercados de la capital
cruceña debido a la cantidad de gente que acudió a ellos para hacer sus compras,
tanto de fin de semana, como para la fiesta de Año Nuevo.
En el interior de los mismos era casi imposible caminar debido a carretilleros y
personas cargadas de bolsas con los implementos comprados. Además, la lluvia del
jueves hizo que en algunos sectores, especialmente del mercado Abasto, se vieran
con barro y deshechos malolientes.
Sin embargo, donde más se notó la aglomeración fue en las avenidas y calles
aledañas.
Mientras que en el mercado La Ramada el trabajo de Tránsito mantenía a los
micros ocupando un solo carril de la avenida Grigotá, dejando expedita la ruta
para el resto de los autos (aunque no faltaban los taxis que se paraban en media
avenida para recoger pasajeros), a dos cuadras alrededor de Los Pozos y en el
tercer anillo, afuera del Abasto, el tráfico era insoportable pese al trabajo de
Tránsito. El caos también se debía a las largas colas de vehículos esperando
combustible.
Juan Carlos Rau / Economista
No incidirá en la variación del
dólar
Hay una incidencia
directa en los precios de la canasta familiar porque el combustible es uno de
los costos operativos más importantes en la cadena de producción agrícola.Tanto
productores como consumidores se verán afectados por este costo, que provocará
un reajuste en los precios. Sin embargo, tampoco se trata de un extremo porque
es una variación y en la medida que la demanda soporte el incremento de los
precios de los productos finales deberían mantenerse o subir. El industrial
trasladará su gasto en el consumidor final. Empero, se debe entender que el
Estado no tiene condiciones para continuar subsidiando los costos de los
combustibles porque está en un estado crítico y ello lo imposibilita de atender
las necesidades en salud y educación, los resultados los estamos viendo en los
servicios sanitarios deficientes. No se puede seguir cargando en las espaldas
del Estado semejante gasto ($us 90 millones anuales) porque incide en el déficit
fiscal. Lamentablemente, la peor parte se la lleva la gente porque los sueldos
continúan congelados como a principios de 2004. El impacto social es negativo
porque nos afecta directamente en la inflación que aumentó en los últimos meses
por efecto del Impuesto a las Transacciones Financieras, sin duda éste es otro
tributo más. Sin embargo, en el caso del dólar frente al boliviano no habrá
mayores cambios porque tiene una variación programada anual y para evaluar
nuestra moneda se toman en cuenta los parámetros de las monedas vecinas, por lo
que depende de la situación de los otros países.
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