Un paseo de luces excepcional
Ciro Miranda Ricaldi
En los tiempos tan difíciles que vive no sólo la región, sino el país entero
y más aún en épocas festivas como las de fin de año, las razones para estar
felices son pocas, porque se observa pobreza y miseria por doquier.
Lamentablemente, los índices de desempleo y subempleo son altos. Muchos de
nuestros vecinos, por no decir la gran mayoría, han pasado estas fiestas con
austeridad, con la esperanza de que este 2005 sea más benévolo.
Pero, en contrapartida, hay gestos y actitudes dignos de destacar. Algunas de
nuestras instituciones de servicio como la Cooperativa Rural de Electrificación,
han salido de los moldes rígidos que impone el neoliberalismo de ‘dejar hacer y
dejar pasar’ y se han interesado por la comunidad entera. Me refiero al modesto
gesto de presentar y exhibir sin mayor alharaca un ‘paseo de luces’ que fue
orlado con mucho gusto e imaginación por uno de los creativos más conocidos de
la ciudad.
Ese excepcional paseo instalado en los predios de la CRE, fue el más concurrido
de la urbe grigotana porque allí, los pequeños, nuestros niños, han tenido un
espacio para disfrutar de su inocencia y alegría estrechando la mano del mítico
Papá Noel o jugando a la suerte en la ciudadela iluminada en miniatura en
complicidad con unos agraciados conejitos.
Son este tipo de gestos y actitudes de las instituciones de servicio de las que
deben aprender las nuevas autoridades del municipio para dar algo de
entretenimiento y diversión para nuestro mundo infantil, a cambio de los
tributos ciudadanos. Se me ocurre que para 2005, con la ayuda de los mismos
creativos del ‘paseo de luces’ que quedó pequeño por la masiva afluencia de
visitantes, se piense en un proyecto más ambicioso que bien podría ser montado
en la enorme explanada del Parque Urbano para deleite de grandes y chicos.
En esa iniciativa podría participar no sólo la cooperativa de electrificación
sino la de agua que es la más mezquina de todas a la hora de hacer algo a favor
de la comunidad. También se podría incluir en el proyecto a la telefónica y a un
sinnúmero de compañías privadas que, en lugar de dispersar esfuerzos y recursos,
se unan en bien de una bonita causa.
Digo esto porque nuestra urbe, pese a ser la más grande del país, está lejos de
otras ciudades del eje que sí se esmeraron por ofrecer opciones de esparcimiento
para los niños que más que con grandes inversiones, fueron hechas con ingenio y
originalidad.
Modestamente considero que el Parque Urbano, bien podría convertirse si el
municipio así lo planifica, en un paseo que no tenga nada que envidiarle al
Central Park de Nueva York o a los Campos Eliseos de París. Nuestra ciudad, que
se precia de ser la más pujante y trabajadora, está a la zaga en cuanto a
ornato, bienestar común y esparcimiento gratuito para sus vecinos. Hay que tomar
en cuenta que no todos los vecinos están en condiciones para llevar a sus
familias a un paseo por Playland Park o Aqualand.
El próximo alcalde y el presidente del Concejo Municipal tienen la palabra.
*Periodista y consultor independiente, e mail cirochuchio@yahoo.com
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