Problemas físico-somáticos
Freddy Pando Villalta
Tenía un malestar por todo el alma, así que decidí asistir al médico.
- Doctor, me duele el alma- empecé comentándole y el diálogo siguió así, sin
cortes:
¿Desde hace mucho? Bueno, sí, pero con diferente intensidad. ¿Algún cambio en su
vida? No creo, lo de siempre. ¿Ha absorbido problemas nuevos? En realidad,
persiste una preocupación existencial que me provoca ataques de depresión. Eso
también es común en nuestros tiempos, ya no se considera causal de males. Es que
doctor, siento que mi alma, toda, sufre cosquilleos constantes, casi crónicos.
Ah, eso es gastritis intelectual. Además, doctor, entro en estados de trance y
me siento suspendido en la nada. Bueno, si bien debiéramos efectuar algunos
análisis, estimo que ése es un síntoma de carencias o avitaminosis emocional. ¿Y
eso qué significa, ‘doc’? Pues que posiblemente no reciba de su entorno lo que
espera. Es decir... Por ejemplo, ¿el trabajo lo satisface? Bromea doctor, el
trabajo no satisface, sólo es necesario. Entonces veamos, ¿cómo anda su régimen
alimenticio espiritual? Como bien, creo. ¿Música? Ah, es el alimento espiritual
bien dosificado. ¿Se cuida de no ingerir música chatarra ni escuchar demasiado
las radios? Sólo rock and roll, doctor, un poco de blues de vez en cuando. Y ¿el
amor? Bueno, sabrá doctor que como alimento es el más caro, a veces escapa del
presupuesto. ¿Y el sexo, cómo anda? Calculo que suficiente. Como facultativo,
debo decirle que el sexo es un alimento esencial para su bienestar espiritual,
en todo caso incremente su dosis. Está bien doctor, haré lo que pueda.
Luego de otra serie de preguntas y consecuentes respuestas, el médico merodeó el
consultorio, se tomó reflexivamente la barbilla, se paró delante de mí y dijo
algo que la ciencia médica estaba descubriendo como una verdad científica.
Declaró:
Quiero decirle que por lo observado, el diagnóstico inicial coincide con la
actual tendencia: su problema del alma es de origen físico-somático. ¡Explique
mejor, doctor! Sucede que actualmente la mayoría de las enfermedades
espirituales provienen de desajustes en su vida física u orgánica. Aún no
entiendo. Bueno, que estos males normalmente obedecen a insatisfacciones
físicas, usted insinuó que el sexo ... ¡Pero doctor, el sexo es un alimento
espiritual! Sí, sí, pero no se olvide de que se ejecuta de manera física a
través de órganos. Ya, ya. Entonces, empiece por ejemplo dándole más tiempo a
esa práctica tan sana y sobre todo, natural, desprovista de químicos. Tiene
razón, a veces bebo demasiado alcohol para suplir ese dolor de alma. Sabemos que
el alcohol es una bebida espirituosa, pero no es lo más aconsejable, tiene
químicos. Finalmente doctor, si mi problema es de origen físico-somático, ¿qué
más me aconseja? Será muy importante que deje de reflexionar sobre la realidad,
sobre los aspectos físicos; deje que su organismo, su biología, funcione sin
demasiadas restricciones para que no genere lo que hoy llamamos estrés orgánico,
muy dañino para la psiquis. Caramba, quién se hubiera imaginado que cortar la
gordurita del bife... Sí, sí, ése es un ejemplo, pero siempre hay más. Claro,
ahora entiendo: tanto miedo a todo, tanto miedo a la glucosa, al colesterol,
tantas prohibiciones y limitaciones, tanto culto a la corporalidad olvida que lo
más importante es la salud espiritual... Eso mismo, usted lo ha dicho, ¡tanta
importancia a la vida material nos está erosionando el alma!
Antes de finalizar la consulta, el galeno me derivó, de todas maneras, a un
especialista de estos casos, un biólogo o médico del cuerpo y si bien no estoy
seguro de haber salido con el alma curada (ni siquiera hay curitas para las
heridas del alma, me recordó el doctor), abandoné el consultorio con el vago
presentimiento de entrever en el mundo orgánico una luz, una esperanza.
Para recuperar mi alma, no descarté el hedonismo como opción valedera.
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