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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 01, Enero de 2005

../20050101/images/in1.jpgLas víctimas del maremoto pueden pasar de 150.000


Paisaje. Una vista aérea de lo que hasta el domingo pasado era una zona poblada de la provincia indonesia de Aceh


DPA. N. Dheli/Yakarta/Co

Cinco días después de la catástrofe en el sur de Asia, continuaba ayer aumentando sin cesar la cifra de muertos que, según datos oficiales, ya suma 120.000 personas, aunque se teme que pueda ser más de 150.000.
Tan sólo el Gobierno de Indonesia teme que los fallecidos sean más de 100.000, aunque oficialmente sólo confirma 80.000. En el noroeste de la isla indonesia de Sumatra fueron encontrados nuevos cadáveres, dijo la ministra indonesia de Salud, Siti Fadillah Supadi.
Las autoridades advierten de la aparición de epidemias. Además, si la ayuda necesaria no se hace llegar a los supervivientes, el hambre será otro gran problema. El peligro de enfermedades, que podrían costar la vida a decenas de miles de personas en las áreas afectadas por la catásfrofe, es cada vez más elevado.
En Sri Lanka, los tsunamis segaron la vida de casi 30.000 personas, según datos ofrecidos ayer, que indican 28.475 muertos y 4.872 desaparecidos. El estado insular, junto con Indonesia, son los países más afectados por la catástrofe en el golfo de Bengala.
En India, el Gobierno confirmó 7.736 muertos, aunque se teme que la cifra escale hasta los 12.000. En Tailandia murieron 4.500 personas, según datos oficiales. Tan sólo en la provincia Phang Nga, al norte de la isla turística Phuket, hay 3.689 fallecidos registrados, entre ellos 2.027 extranjeros, dijo el vicegobernador de la provincia Haitun Waichi.
La Organización Mundial de la Salud señala que en el sur y sureste de Asia unos cinco millones de personas se han quedado sin hogar por la catástrofe natural. Sobre todo la falta de agua potable amenaza a cientos de miles de personas. Ayer trabajaban sin descanso miles de voluntarios, que ayudan a enterrar o quemar cadáveres.
Según el jefe de la Cruz Roja en Indonesia, Sanusi Maha, se necesitan decenas de miles de voluntarios. Entre tanto, el Gobierno indio retiró la alarma por un posible nuevo maremoto, aunque pide a los Estados costeros que sigan alerta.
La alarma dada el jueves hizo que cundiera el pánico en India y Sri Lanka. La buena noticia procede del archipiélago de las Andamán y Nicobar, donde el fuerte oleaje no acabó con las tribus aborígenes que viven en las islas.
"Nuestros helicópteros y barcos de la Armada han confirmado que las tribus están seguras", dijo el jefe de guardia costera, Arun Kumar Singh, al diario The Telegraph.
Los sentineleses, por ejemplo, considerados hostiles y que no suelen salir de su isla, dispararon sus flechas hacia los helicópteros, informa el diario. Este ataque es la prueba más segura de que la tribu sobrevivió.

Rescatistas abrumados por los daños

Los equipos de rescate siguen hallando cadáveres y están abrumados por la magnitud de la catástrofe en Sri Lanka, donde más de 28.000 personas murieron por los tsunamis ocurridos el domingo pasado.
El distrito peor parado de Sri Lanka es el de Ampara, en el este de la isla, donde han muerto unas 10.400 de las 28.400 personas fallecidas en el país, y ayer, viernes, seguían realizándose entierros masivos en fosas comunes.
"Los cadáveres continúan llegando a la costa, aunque no tantos como los primeros días, pero ayer encontramos 66 cuerpos más", declaró Abdul Mayid Naoshad, un dirigente político local encargado de los enterramientos de la comunidad musulmana de Ampara.
"El domingo pasado, cuando organizábamos los entierros de las primeras víctimas, llegó un vehículo de la Policía, y un agente nos pidió ser fuertes y que nos preparásemos para lo que íbamos a ver", dijo Nao- shad. "El oficial nos llevó a la parte de atrás del camión, abrió la puerta, y entonces vimos unos 200 cadáveres de niños", narró Naoshad, quien agregó que "pensé que me iba a desmayar". "Por un momento nos quedamos en silencio y, entonces, todos nosotros, hombres adultos, empezamos a llorar como bebés", afirmó. "Gente que nunca había llorado en su vida, lloraba abrazándose a quienquiera que estuviera de pie a su lado", relató

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