img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

El Deber como tu Página de Inicio

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Club de Lectores
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 25, Diciembre de 2004

La navidad íntima de siete personajes


Fiesta. Sabía usted que Fabio Zambrana creía en Papá Noel y que José Daniel Sánchez, pese a los esfuerzos de sus tíos, nunca aceptó el cuento del viejo regordete. Historias navideñas para leer y disfrutar


R. Herrera y J. Sánchez
 

Tal vez nadie se imaginaría al Presidente de la República armando un pesebre, o al Prefecto esperando que los reyes magos le dejen un regalo en sus zapatos. Cuesta aún más pensar que el siempre formal Álvaro García Linera se divertía cada Nochebuena entre autitos de carrera y dulces, que preparaba su madre. Pero ellos no son muy distintos a otras personas; por el contrario, lejos de sus imágenes de hombres destacados, también esconden historias que pintan otras facetas de sus vidas.
Navidad, entonces, es el momento ideal para hacer aflorar esos recuerdos y por ello 'reclutamos' a sus familiares más cercanos, para que nos cuenten esas nostálgicas fiestas. Así, las madres de Carlos Mesa, del árbitro Marcelo Ortubé, del líder de Azul Azul, Fabio Zambrana, y del primer bachiller Down, José Daniel Sánchez, revisaron sus álbumes de recuerdos para revelarnos anécdotas divertidas y curiosas. No se quedaron atrás los hermanos de Carlos Hugo Molina y la primogénita de la familia Knijnenburg, con las travesuras del campeón de tiro deportivo, Rudolf. Un retazo de la vida privada de siete personajes, que se alegraron con la fantasía de Papá Noel, las sorpresas de los regalos y el abrazo fraterno de los seres queridos.

 

Elba Marchetti | Madre de Fabio Zambrana

La Nochebuena le trajo su primera guitarra

Las navidades infantiles de Fabio estuvieron repletas de fantasía. Días antes de Nochebuena, la familia Zambrana se reunía para idear nuevas formas de decorar el arbolito. Rodeaban al Niño Jesús con sus juguetes y adornos favoritos. “Mantuvimos viva la tradición familiar para que nuestros hijos disfruten de una fiesta alegre y dulce”, recuerda Elba Marchetti, madre del líder de Azul Azul. Fabio fue de aquellos niños que vivieron la fiesta con todos sus ingredientes: la visita de Papá Noel, la cena íntima y la oración en honor al Niño. Pero lo que más recuerda la señora Elba es la insistencia de su hijo por algunos regalos: “Siempre quiso una pelota y una guitarra. Fue por eso que a los diez años le regalamos su primer instrumento”.

 

Wilma Kohn | Madre de José D. Sánchez

Nunca lograron engañarlo con el truco de Papá Noel

José Daniel Sánchez nunca esperó regalos especiales. Es más, sus padres se encargaron de explicarle que lo más importante de la celebración era pasarla en familia. En una de esas mágicas noches, ‘Cuti’ tenía permiso para divertirse con los fuegos artificiales y jugar hasta el cansancio con un improvisado Papá Noel, que llegó a su hogar. Pero ellos no contaban con la viveza de José Daniel que descubrió el engaño de los tíos. “La primera Navidad fue la más especial, porque su condición me hizo abrir mi corazón y olvidar los problemas”, relata la madre.

 

 

Ericka Knijnenburg | Hermana del campeón nacional de tiro

Rudolf esperaba la Navidad todo el año

El campeón nacional de tiro deportivo, Rudolf Knijnenburg, pasó parte de su niñez en una hacienda que tenían sus padres lejos de la ciudad. Su hermana mayor, Ericka, recuerda que su papá les hacía escribir una carta con sus peticiones de regalo a Santa Claus. Ella y Rudolf acompañaban sus mensajes con zanahorias que dejaban junto al árbol de Navidad... Las zanahorias, por supuesto, eran para los venados de San Nicolás.
“Mi hermano se preparaba todo el año y hasta se aprendió un villancico, que siempre repetía. Algunas veces, mi padre le preguntaba qué estaba estudiando y como a él no le gustaban los libros, empezaba a cantar el villancico”, recuerda Ericka .

 

Mary Linera | Madre de Álvaro García Linera

Loco por los dulces

“Alvarito se enloquecía con los ‘dinkies’ (autos de juguete). Si le regalaba otra cosa no sentía tanta alegría”, recuerda la señora Mary, antes de lanzar una risa nostálgica. Camiones o autos deportivos de juguete eran los regalos navideños favoritos del ahora politólogo Álvaro García Linera.
Además, su madre lo describió como un niño goloso, ya que en los festejos navideños de la familia nunca faltaban las galletas dulces y los chocolates. Por supuesto, Álvaro corría para “devorar hasta el último bocado”.

 

 

Teresa Gisbert | Madre del Presidente de la República

Un gesto solidario que sorprendió a su madre

La Navidad para la familia Mesa Gisbert se inicia diez días antes de la víspera de Nochebuena, cuando arman el pesebre gigante que José y Teresa trajeron de España en los años 50. Ellos, junto a sus cuatro hijos, eran los encargados de armarlo. Ahora son sus nietos los que los colaboran en esta tarea. “No acostumbramos armar árbol, pero el pesebre siempre estuvo presente. Los chicos esperaban los regalos que les traía el Niño Jesús”, cuenta la madre del Presidente de la República. De Carlos recuerda una anécdota en particular: “Era época de Navidad. Vivíamos en San Pedro, un barrio que tiene familias de distintos estratos sociales. Carlos tenía nueve años y lo sorprendí entregando a los vecinos regalos que había recolectado. Le pregunté por qué lo hacía y el me dijo que nosotros siempre le habíamos dicho de que había que ayudar a las personas más pobres. Nació de él tener ese gesto”.
Teresa Gisbert cuenta también que para la cena navideña preparan picana y que esta fiesta no será la excepción. En los últimos años, la familia Mesa Gisbert recibe la Nochebuena en la casa de su hijo más famoso y al día siguiente el almuerzo es en el hogar de los abuelos.

 

Ana María y Plácido Molina | Hermanos de Carlos Hugo Molina

Los regalos sólo llegaban en zapatos y con los Reyes

En la casa de los Molina, la celebración empezaba con la Misa de Gallo en la vieja capilla del hospital San Juan de Dios. Después venía la cena donde los abuelos. “Todo era tan distinto”, dice nostálgica Ana María, la hermana mayor del prefecto Carlos Hugo Molina. Y tiene toda la razón. Los regalos sólo se repartían el seis de enero con la llegada de los Reyes Magos. Ella y sus ocho hermanos solían acomodar sus zapatos en la ventana de la casa. “Si te habías portado bien, tenías un obsequio”. Eran fiestas esperadas con ansias por la familia... Momentos en que Carlos Hugo, cuenta su hermano Plácido, acostumbraba a sacar a relucir sus dotes de artista. Él y su armónica ponían música al encuentro familiar. “Siempre las amenizaba”.

 

Graciela Betancourt | Madre de Marcelo Ortubé

A patadas con el gato

Desde pequeño, el regalo que más apreciaba Marcelo Ortubé era la pelota, especialmente la de fútbol. Cada vez que se topaba con alguna no se cansaba de jugar con ella. Su madre Graciela Betancourt recuerda un suceso especial que ocurrió en una Navidad. “El tío de Marcelo le trajo de regalo un gato que tenía atado una pequeña pelota de plástico que servía como adorno. Entusiasmado con el regalo empezó a darle patadas al animal, pensando que era igual que una pelota. Como era pequeño, tuvimos que explicarle que el gato no era para tenerlo a patadas”, relata la madre del árbitro paceño.

 

 

 

< Anterior ^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2004, El Deber. Todos los derechos reservados.