| La navidad
íntima de siete personajes
Fiesta. Sabía usted que Fabio Zambrana creía en Papá Noel y que José Daniel Sánchez, pese a los esfuerzos de sus tíos, nunca aceptó el cuento del viejo regordete. Historias navideñas para leer y disfrutar
R. Herrera y J. Sánchez
Tal vez nadie se imaginaría al Presidente de la
República armando un pesebre, o al Prefecto esperando que los reyes magos le
dejen un regalo en sus zapatos. Cuesta aún más pensar que el siempre formal
Álvaro García Linera se divertía cada Nochebuena entre autitos de carrera y
dulces, que preparaba su madre. Pero ellos no son muy distintos a otras
personas; por el contrario, lejos de sus imágenes de hombres destacados,
también esconden historias que pintan otras facetas de sus vidas.
Navidad, entonces, es el momento ideal para hacer aflorar esos recuerdos y
por ello 'reclutamos' a sus familiares más cercanos, para que nos cuenten
esas nostálgicas fiestas. Así, las madres de Carlos Mesa, del árbitro
Marcelo Ortubé, del líder de Azul Azul, Fabio Zambrana, y del primer
bachiller Down, José Daniel Sánchez, revisaron sus álbumes de recuerdos para
revelarnos anécdotas divertidas y curiosas. No se quedaron atrás los
hermanos de Carlos Hugo Molina y la primogénita de la familia Knijnenburg,
con las travesuras del campeón de tiro deportivo, Rudolf. Un retazo de la
vida privada de siete personajes, que se alegraron con la fantasía de Papá
Noel, las sorpresas de los regalos y el abrazo fraterno de los seres
queridos.
Elba
Marchetti | Madre de Fabio Zambrana
La Nochebuena le trajo su
primera guitarra
Las navidades infantiles de Fabio estuvieron repletas de
fantasía. Días antes de Nochebuena, la familia Zambrana se reunía para idear
nuevas formas de decorar el arbolito. Rodeaban al Niño Jesús con sus
juguetes y adornos favoritos. “Mantuvimos viva la tradición familiar para
que nuestros hijos disfruten de una fiesta alegre y dulce”, recuerda Elba
Marchetti, madre del líder de Azul Azul. Fabio fue de aquellos niños que
vivieron la fiesta con todos sus ingredientes: la visita de Papá Noel, la
cena íntima y la oración en honor al Niño. Pero lo que más recuerda la
señora Elba es la insistencia de su hijo por algunos regalos: “Siempre quiso
una pelota y una guitarra. Fue por eso que a los diez años le regalamos su
primer instrumento”.
Wilma
Kohn | Madre de José D. Sánchez
Nunca lograron engañarlo con
el truco de Papá Noel
José Daniel Sánchez nunca esperó regalos especiales. Es más,
sus padres se encargaron de explicarle que lo más importante de la
celebración era pasarla en familia. En una de esas mágicas noches, ‘Cuti’
tenía permiso para divertirse con los fuegos artificiales y jugar hasta el
cansancio con un improvisado Papá Noel, que llegó a su hogar. Pero ellos no
contaban con la viveza de José Daniel que descubrió el engaño de los tíos.
“La primera Navidad fue la más especial, porque su condición me hizo abrir
mi corazón y olvidar los problemas”, relata la madre.
Ericka
Knijnenburg | Hermana del campeón nacional de tiro
Rudolf esperaba la Navidad
todo el año
El campeón nacional de tiro deportivo, Rudolf Knijnenburg, pasó parte de su
niñez en una hacienda que tenían sus padres lejos de la ciudad. Su hermana
mayor, Ericka, recuerda que su papá les hacía escribir una carta con sus
peticiones de regalo a Santa Claus. Ella y Rudolf acompañaban sus mensajes
con zanahorias que dejaban junto al árbol de Navidad... Las zanahorias, por
supuesto, eran para los venados de San Nicolás.
“Mi hermano se preparaba todo el año y hasta se aprendió un villancico, que
siempre repetía. Algunas veces, mi padre le preguntaba qué estaba estudiando
y como a él no le gustaban los libros, empezaba a cantar el villancico”,
recuerda Ericka .
Mary
Linera | Madre de Álvaro García Linera
Loco por los dulces
“Alvarito se enloquecía con los ‘dinkies’ (autos de juguete).
Si le regalaba otra cosa no sentía tanta alegría”, recuerda la señora Mary,
antes de lanzar una risa nostálgica. Camiones o autos deportivos de juguete
eran los regalos navideños favoritos del ahora politólogo Álvaro García
Linera.
Además, su madre lo describió como un niño goloso, ya que en los festejos
navideños de la familia nunca faltaban las galletas dulces y los chocolates.
Por supuesto, Álvaro corría para “devorar hasta el último bocado”.
Teresa
Gisbert | Madre del Presidente de la República
Un gesto solidario que
sorprendió a su madre
La Navidad para la
familia Mesa Gisbert se inicia diez días antes de la víspera de Nochebuena,
cuando arman el pesebre gigante que José y Teresa trajeron de España en los
años 50. Ellos, junto a sus cuatro hijos, eran los encargados de armarlo.
Ahora son sus nietos los que los colaboran en esta tarea. “No acostumbramos
armar árbol, pero el pesebre siempre estuvo presente. Los chicos esperaban
los regalos que les traía el Niño Jesús”, cuenta la madre del Presidente de
la República. De Carlos recuerda una anécdota en particular: “Era época de
Navidad. Vivíamos en San Pedro, un barrio que tiene familias de distintos
estratos sociales. Carlos tenía nueve años y lo sorprendí entregando a los
vecinos regalos que había recolectado. Le pregunté por qué lo hacía y el me
dijo que nosotros siempre le habíamos dicho de que había que ayudar a las
personas más pobres. Nació de él tener ese gesto”.
Teresa Gisbert cuenta también que para la cena navideña preparan picana y
que esta fiesta no será la excepción. En los últimos años, la familia Mesa
Gisbert recibe la Nochebuena en la casa de su hijo más famoso y al día
siguiente el almuerzo es en el hogar de los abuelos.
Ana
María y Plácido Molina | Hermanos de Carlos Hugo Molina
Los regalos sólo llegaban en
zapatos y con los Reyes
En la casa de los Molina, la celebración empezaba con la Misa
de Gallo en la vieja capilla del hospital San Juan de Dios. Después venía la
cena donde los abuelos. “Todo era tan distinto”, dice nostálgica Ana María,
la hermana mayor del prefecto Carlos Hugo Molina. Y tiene toda la razón. Los
regalos sólo se repartían el seis de enero con la llegada de los Reyes
Magos. Ella y sus ocho hermanos solían acomodar sus zapatos en la ventana de
la casa. “Si te habías portado bien, tenías un obsequio”. Eran fiestas
esperadas con ansias por la familia... Momentos en que Carlos Hugo, cuenta
su hermano Plácido, acostumbraba a sacar a relucir sus dotes de artista. Él
y su armónica ponían música al encuentro familiar. “Siempre las amenizaba”.
Graciela
Betancourt | Madre de Marcelo Ortubé
A patadas con el gato
Desde pequeño, el regalo que más apreciaba Marcelo Ortubé era
la pelota, especialmente la de fútbol. Cada vez que se topaba con alguna no
se cansaba de jugar con ella. Su madre Graciela Betancourt recuerda un
suceso especial que ocurrió en una Navidad. “El tío de Marcelo le trajo de
regalo un gato que tenía atado una pequeña pelota de plástico que servía
como adorno. Entusiasmado con el regalo empezó a darle patadas al animal,
pensando que era igual que una pelota. Como era pequeño, tuvimos que
explicarle que el gato no era para tenerlo a patadas”, relata la madre del
árbitro paceño. |