En estos momentos no se discute que las condiciones políticas y sociales
del país son propicias para impulsar las autonomías departamentales en todo
el país, lo que está en debate es la forma como se debe aplicar. Mientras
algunos especialistas consideran que la aprobación de una ley es suficiente
para que los departamentos recauden sus impuestos y administren los
recursos, para otros la profundización de la descentralización debe darse en
la Asamblea Constituyente, cuya instalación se prevé para 2005.
Los criterios surgieron durante la mesa redonda que organizó EL DEBER, donde
participaron seis líderes cruceños estudiosos de las autonomías y el
coordinador del Programa de Descentralización del Estado en Paraguay y
consultor del PNUD, Luis Antonio Fretes.
En lo que coincidieron Carlos Dabdoub, José Antonio de Chazal, Jorge Asbún,
Carlos Hugo Molina, Germán Antelo y Joaquín Monasterio es que la
descentralización administrativa y la participación popular sentaron algunas
bases para el proceso autonómico que es impulsado desde Santa Cruz, aunque
también admitieron que ambos procesos son deficientes en la administración
de recursos y en la elección de autoridades departamentales.
A juicio del constitucionalista y ex rector de la Universidad Privada de
Santa Cruz de la Sierra, José Antonio de Chazal, para aplicar el proceso
autonomista propuesto por el Comité Cívico, sólo basta modificar el régimen
económico y financiero de la Constitución para que los departamentos
recauden y administren sus fondos. Para él, no es necesario una reforma
constitucional ni impulsar un referéndum para incorporar las autonomías en
la Asamblea Constituyente, como pretende la dirigencia cívica del país.
La opinión de De Chazal fue compartida por el impulsor de la Participación
Popular y actual prefecto de Santa Cruz, Carlos Hugo Molina, pero fue
cuestionada por el también constitucionalista Jorge Asbún y el
vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Germán Antelo.
Según Molina, lo único que falta en Bolivia para conformar los gobiernos
departamentales, que desaparecieron en 1996 con la aplicación de la Ley de
Descentralización, es que se apruebe el ‘federalismo fiscal’. Es decir, que
las prefecturas cuenten con la potestad de captar impuestos regionales,
coparticipables después con la nación, para utilizarlo en beneficio de la
región, pero sin olvidarse del resto del país.
Sin embargo, para Asbún es necesario la incorporación de las autonomías en
la Constitución, porque representa la garantía para que la ley no sea
modificada por los gobernantes de turno. Además de eso, en la CPE debe
establecerse las competencias y atribuciones de los gobiernos nacionales,
departamentales y municipales.
A su vez, Germán Antelo aseguró que a pesar de que se mencionan avances en
la descentralización y en la participación popular, la gente no percibe los
beneficios. A su juicio, se debe apuntar hacia una Constituyente que
redefina el diseño institucional, donde el Estado deje de actuar como el
proveedor y se transforme en el gestor de interdependencia entre las
regiones autónomas.
“Hace casi un año que vengo expresando mi preocupación, porque los cruceños
no tenemos un proyecto concertado sobre las autonomías y de país. Propongo
trabajar en conjunto por un proyecto”, expresó el dirigente de Nación Camba,
Carlos Dabdoub.
Punto de vista
Luis Antonio Fretes C.
® Consultor del PNUD Paraguay
El Modelo no
funciona sin el control
La descentralización y las
autonomías son procesos que están presentes en la mayoría de los países de
América del Sur. En estos momentos, en la región también se habla mucho de
la democracia electoral, es decir que el sistema se ha restringido a los
procesos electorales permanentes y constantes, pero la democracia es un
sistema mucho más complejo. Los sufragios han cumplido un papel importante
para que las personas se expresen por uno u otro candidato, pero no ha
cumplido el verdadero papel porque no ha mejorado la calidad de las
autoridades ni la calidad de vida de los ciudadanos. Ese resultado de los
representantes no se ve en los indicadores sociales. Paraguay es un país en
crisis. Una nación que en los últimos años ha vivido un descenso enorme de
sus ingresos, un aumento de la pobreza y los indicadores demuestran que los
procesos electorales no funcionan si no están acompañados de un efectivo
sistema de control, aún cuando se elija directamente a las autoridades del
departamento y los municipios. Una autoridad puede ser legítima por el hecho
de ser elegida por el pueblo, pero también tiene que legitimarse con las
elecciones que realiza cada día. Un gobernante no sólo tiene la
responsabilidad de cumplir la ley, sino de cumplir con las promesas de
campaña.
Voces contra el
centralismo
Carlos Hugo Molina | Prefecto
del Departamento
Sólo faltan detalles para las
autonomías
En Bolivia lo único que falta
para construir un gobierno departamental autónomo, es el federalismo fiscal.
En estos momentos, las prefecturas del país administran más fondos que los
gobernadores paraguayos que son electos por el voto popular. La ventaja que
tenemos en Bolivia, con relación a otros países como Paraguay y Perú, es que
el sustento de la ciudadanía permite que el habitante de una comunidad o
municipio pueda ejercer los sistemas de planificación, inversión pública,
programación de operaciones y presupuesto que son los mismos que utiliza el
presidente de la República o el ministro de Hacienda. Desde el punto de
vista técnico, hemos avanzado en este proceso, pero sólo falta ajustar
algunos detalles y que deben estar contemplados en la reforma
constitucional. Si el concepto de autonomías está asentado desde lo
municipal, ¿por qué no lo vamos a estar en lo departamental? Es un falso
debate si estamos preparados o no para los cambios propuestos.
Germán Antelo | Vicepresidente
del Comité Cívico
NO se puede mantener el estado
centralista
El centralismo ha dejado de ser
el paradigma del desarrollo, ya no se puede pensar en mantener un Estado
centralizado, sino contar con un Gobierno nacional que actúe como gestor de
la interdependencia entre las regiones. Muchos apostamos para que en la
Asamblea Constituyente se introduzca la figura de las autonomías para que se
produzcan los cambios para profundizar la democracia. Queremos que las
regiones elijan a sus autoridades, que capten y administren sus propios
recursos y que diseñen sus normas, dentro del marco nacional. La nueva
Constitución Política del Estado debe contar con un buen diseño
institucional para que se conozca con exactitud cuáles son las competencias
y atribuciones en los tres niveles de gobiernos (central, departamental y
municipal). Es importante que se establezca que no se puede gastar más de lo
que se recauda por impuestos y que el dinero presupuestado en inversión, se
destine para obras en la región.
José Antonio de Chazal |
Constitucionalista
No hay que reformar la
Constitución
No necesitamos de una reforma
constitucional para incorporar las autonomías departamentales, si es que
modificamos el régimen económico y financiero de la Constitución. Se puede
analizar la aprobación de una ley para organizar la estructura y faltaría un
esquema para la elección de las autoridades, pero no es un tema muy
complicado. En el país tenemos dos autonomías reconocidas, la universitaria
y la de los gobiernos municipales. Si hacemos un análisis rápido, percibimos
que la autonomía más completa desde el punto de vista teórico, conceptual y
de aplicación es la universitaria porque tiene libre administración de los
recursos, elección de autoridades, diseño de normas y reglamentos. La
pregunta en estos momentos es ¿en qué momento podemos recuperar el concepto
de régimen económico financiero para impulsar las autonomías? Desde 1994 se
eliminó el concepto de los gobiernos departamentales, creo que fue para
impulsar el municipalismo.
Se alistan para la Constituyente
Carlos Dabdoub | Dirigente de
Nación Camba
Algunos
prefieren concentrar el poder
El tema de las autonomías o
descentralización no es un proceso legal-jurídico, sino que están centrados
en dos elementos: uno está de parte de los que ejercen la capacidad de
decisión que deben tener una mentalidad descentralizadora y el otro es crear
una cultura ciudadana para que la gente entienda el mensaje. Si bien en el
país hay una descentralización y existen instrumentos para avanzar en el
proceso de autonomías, todavía encontramos autoridades que tienen mentalidad
centralista que es una tendencia para concentrar el poder. A los burócratas
y a algunos empresarios privados le interesa más trabajar con un gobierno
central que con uno descentralizado porque es más fácil negociar con un
viceministro. Desde el punto de vista político y administrativo, necesitamos
legitimar a los prefectos y al Consejo Departamental. En la medida que se
avance en la descentralización, ganan las regiones.
Jorge Asbún |
Constitucionalista
Hay que
delimitar las competencias
La discusión sobre las autonomías
es un tema básicamente jurídico. No puede plantearse una autonomía si no
figura en la Constitución, porque de producirse por ley o decreto supremos,
puede cambiar con el gobernante de turno. Este debe ser un aspecto de
definición en la Asamblea Constituyente, donde se tiene que fijar plazos
para definir las autonomías. Se tiene que tomar en cuenta el modelo español,
donde la justicia “desconstitucionalizó” el proceso para que sean los jueces
los que delimiten las competencias autonómicas. En la Constitución se debe
establecer claramente las competencias entre los gobiernos nacionales,
municipales y departamentales, en lo económico, en lo político y en lo
administrativo. Para que haya elección de prefectos y consejeros, debe
proponerse una ley de reformas constitucionales y que se lleve en consenso a
la Constituyente.
Joaquín Monasterio | Senador
por Santa Cruz
Temen que
Santa Cruz plantee la separación
El planteamiento de introducir
las autonomías a través de un proceso gradual me parece correcto y considero
que puede funcionar mejor. La capacidad legislativa es la piedra en el
zapato de las autonomías porque hay una resistencia a aprobarla porque se
piensa que en cualquier momento Santa Cruz podría declarar la separación del
resto de Bolivia. El problema de la descentralización, aparte de lo
económico y de todo lo que funciona, es la capacidad legislativa. Es allí
donde está el fondo del problema. Hacemos leyes nacionales que no se cumplen
y tenemos que pensar en otra concepción. Con las autonomías se tienen que
elaborar leyes marcos para todo el país y en los departamentos se deben
elaborar leyes regionales para que todos tengan la capacidad de cumplir con
lo que se establece. Ojalá podamos llegar a esos niveles de coordinación
para avanzar como país.