Propios y extraños, entre los que se encuentran
en el desempeño de alguna función pública, están lanzados en una frenética
competencia de promesas que se irá descontrolando más y más hasta el próximo 24
que será cuando, la región cruceña, recuerde sus máximas glorias.
Políticos de alto, mediano y de escaso vuelo, de los diversos poderes que
conforman el estado nacional, en particular del ejecutivo y del legislativo,
descienden hasta nuestros ahumados llanos de este tiempo con su carga apreciable
de promesas. No hay cosa, no hay obras que no estén dispuestos a ofrecer a
manera de homenaje a Santa Cruz de la Sierra, que está inmersa, con toda su
gente, en jornadas de franco fervor cívico.
Con paquetes bajo el brazo, los representantes de ambos poderes se están dejando
ver a pesar de la densa cortina de humo ocasionada por la quema de nuestros
montes y de nuestras pampas, y por la intensa y despiadada sequía. Dirán su
palabra oficial y extraoficialmente y así, entre cantos de sirena transcurrirá
nuestra fiesta cívica departamental.
En seguida, cada cual retornará por donde se vino. La vida monótona volverá a
sus viejos cauces. Nada extraordinario sucederá. Seguiremos cargando con
nuestros viejos problemas y arrastrando las dificultades y las limitaciones de
dos siglos. Eso es lo que ha venido sucediendo desde que tenemos uso de memoria
y ninguna razón hay para pensar que se pueden dar cambios significativos.
Si hubiéramos tenido que atenernos a las tantas promesas con que han endulzado
nuestros oídos, sin duda seguiríamos siendo la olvidada y empolvada aldea
confinada en la inmensidad de sus pampas y de sus montes. Felizmente, a su
debido tiempo nos dimos cuenta del engaño y de la mentira y nos decidimos por
ser los protagonistas, los artífices de nuestra suerte y de nuestro destino.
Por esfuerzo propio, por un tenaz y emprendedor espíritu, entonces, Santa Cruz
de la Sierra se puso de pie y empezó a andar hacia adelante. Lo que se ha
logrado, lo que se ha alcanzado trabajando con inteligencia y de sol a sol, es
la mejor certificación de que no nos equivocamos en nuestro cambio de actitud.
Nada de esperar por las promesas. Nada de esperar por la concreción de los
discursos de los demagogos. Poner manos a la obra, resolver y llevar adelante
nuestros propios asuntos en el plano estricto de las realidades fue la fórmula
novedosa. Aplicando con disciplina esta fórmula, Santa Cruz de la Sierra logró
un liderazgo nacional que nadie, racionalmente, se atreve a discutir.
Pero no sabemos porqué todavía, los propios y los extraños, en los días de la
efemérides se repiten con su discursos, insisten con sus promesas que nadie les
reclama, que nadie espera. Mejor lo harían, en todo caso, si en vez de cháchara
sin sustancia y sin sentido, se quitasen el saco, se arremangasen la camisa y se
pusieran manos a la obra, a trabajar como la gente de bien.
Ya no abrimos la boca frente a las promesas de costumbre de los portavoces del
ejecutivo o del legislativo. Preferimos darles la espalda. Es lo que en realidad
se merecen.
Llega la primavera
Oso Molino* ®® Sonría Plis
Hoy quiero hablar con las flores. Caminar por ese
tapiz de color que tienen las calles de la ciudad, cuando llega la primavera y
la fecunda para hacerla más bella. Es una experiencia única. Los árboles en tono
amarillo son la sombrilla refrescante y abajo las flores agonizantes. Obviamente
hay que caminar lentamente porque yo me resbalé, me saqué la mugre y escribo
adolorido de mi rodilla pero con el espíritu encendido de las mejores fantasías.
Llega la primavera y el vientre de la tierra se convierte en una alfombra
parchada de color y aromas. Hoy galopan más entusiastas mis hormonas. Hoy estoy
chocho de la vida, porque ya huelo la primavera dando la vuelta a la esquina y
además, porque pagué los impuestos de mi cacharro, cosa que no es muy romántica,
pero importante para que no te joroben la vida, mientras transitas por el caos
de la city.
Anticipadamente hoy veo a mi medio limón (antes de casarme era media naranja)
pero la veo como si fuera una magnífica y la correteo por todo el patio de mi
pequeña casa, aunque cuando la agarro me canso tanto, que se me pasan las ganas,
pero en mi mente siempre está la poesía con la que saludo a la primavera,
compañera de mi corazón siempre enamorado, porque yo soy un convencido de que la
primavera es juventud y la juventud no hay que perderla. Hay que contagiarse de
ella y el mejor contagio de juventud, se logra por medio de la piel, por eso
sueño siempre robando besos a azafatas de la feria de la minifalda, aunque me
digan viejo verde. Hoy quiero saludar a la primavera, prima hermana de esta
tierra, que sin contar la humareda transitoria, tiene el cielo más puro de
América, pero eso no tiene nada que ver con mi inspiración, aunque me esté
afectando los bronquios.
Igual, Santa Cruz en septiembre inaugura la feria y abre el telón para mostrar
el show de flores y de belleza que encierra la primavera. Por eso hoy voy a
levantar mi copa por el amor, por la juventud, por la belleza, por la paz, por
un buen par de piernas, un ombligo enjoyado y por los labios color sangre de una
morena que trabaja en la farmacia de mi barrio y me vende viagra con rebaja, por
si algún día me anime a piropearla.
* Catedrático de la Universidad San Agustín de Aquilino en Historia de la Epoca
del Romanticismo en las estepas rusas, entrenador de Catachas Cachas Can o sea
Lucha Libre y compositor de boleros.