Mauricio Calderón vuelve al cine con Hasta la eternidad
Retorno. Calderón filmó El triángulo del lago en 1997. Fue a 35 festivales
Pablo Ortiz
Mauricio Calderón tardó tres años en lamerse las
heridas que le produjo El triángulo del lago. El director boliviano no se ha
recuperado económicamente de la pérdida que le significó haber producido una de
las películas más caras de la historia del séptimo arte nacional ($us 1 millón),
pero ya está de vuelta y dispuesto a dar pelea. Admite que no ha escarmentado y
lo suyo, la ilusión por hacer cine, es incurable.
Ahora, después de corretear por 35 festivales con su historia de ciencia
ficción, apuesta a la comedia negra. Planea invertir $us 1 millón en Hasta la
eternidad, una cinta a rodarse en La Paz desde abril de 2005, que además de
registrarse en 35 milímetros utilizará hasta tres cámaras en simultáneo.
Para ello se ha conseguido socios. Actualmente cierra los últimos detalles con
coproductores de México, Alemania y España, y no descarta incluir, si puede, a
estadounidenses. El motivo para su presencia en Santa Cruz de la Sierra no es el
Festival Iberomericano de Cine, sino entrevistas con posibles protagonistas de
la cinta. Hoy, a las 14:00 (Teatro de La divina comedia, Calle Güemes 2 Norte
#123), se reunirá con mujeres que aspiran a quedarse con el protagónico de su
película. Necesita personas entre los 23 y 33 años, con imagen latina, buen
cuerpo, experiencia en actuación y que estén dispuestas a realizar un desnudo
frente a las cámaras.
La película tendrá tres roles protagónicos. La primera saldrá de este casting,
habrá otro paceño y el tercero será un extranjero, definido por los
coproductores.
Calderón vuelve al cine en un momento similar a aquél en el que filmó El
triángulo del lago. Hay una efervescencia por producir en Bolivia. Sin embargo,
considera que en la utilización del digital está la diferencia. Para él es un
formato trampa, porque el abaratamiento de costo y poder filmar una escena
muchas veces provoca que los realizadores pierdan el rigor y, si no tienen
cuidado, el hilo de la película. Así, Calderón apuesta por un cine de
entretenimiento y espera que esta vez pueda contar con la complicidad del
público.
Festival Iberoamericano de Cine presenta
MARTES 24
CINE CENTER
SALA A
12:30 Lucía (RCC)
Humberto Solás (Cuba)
15:00 Águilas no cazan moscas (RSC) Sergio Cabrera (Colombia)
17:30 Tus ojos brillaban (PF)
Silvio Fischbein (Argentina)
20:00 Sexo con amor (PF)
Boris Quercia (Chile)
22:30 La fiebre del loco (RTA)
Andrés Wood (Chile)
SALA B
14:30 El desquite (RTA)
Andrés Wood (Chile)
17:00 El viaje hacia el mar (PF)
Guillermo Casanova (Uruguay)
19:30 Tiempo real (PF)
Fabricio Prada (México)
22:00 Un camino en las nubes (PF)
Vicente Amorim (Brasil)
CENTRO SIMÓN I. PATIÑO Salón Exposición
19:00 Nostalgias del rock (ME)
Tonchy Antezana (Bolivia)
Auditorio
19:00 Cortometrajes Huesca
21:00 Cortometrajes Huesca
CENTRO CULTURAL FRANCO ALEMÁN
Auditorio
19:00 Cortometrajes Huesca
21:00 Cortos mexicanos
LA GUARDIA
19:00 La fábula de la bella palomera (ME) Ruy Guerra (Brasil)
Juan Carlos Fortún V. / Periodista
Jugando con la
realidad
A raíz de
un error, el periodista Arcibel Alegría es encarcelado por difamar al presidente
de la República de Miranda. En la cárcel conoce a Palacios y Rengo, dos presos
políticos, con los que entabla una profunda amistad.
Así comienza El Juego de Arcibel, cinta del director argentino Alberto Lecci. La
construcción que hace de los personajes es un factor interesante dentro del
filme. Por ejemplo, el del Rengo (Juan Echanove) que representa al ser fiel a
sus ideales; Pablo (Diego Torres), es un exponente de perseverancia, ya que
entra a prisión con un leve analfabetismo que supera en el transcurso de la
trama. Finalmente, Arcibel (Darío Grandinetti) refleja el conocimiento, elabora
un sinfín de juegos para que los internos se diviertan.
La trama es bastante atractiva por la forma en que entrelaza los hechos
verídicos con los fantásticos. Salvo algunos segmentos que no encajaban con la
historia.
Se destaca el uso del color. Dentro de la cárcel son grises; afuera los colores
son más vivos. En las escenas oníricas, el blanco impera en el vestuario.
La música se vuelve fiel acompañante de la imagen, sabe conjugarse con las
situaciones que son expuestas dentro de la película.
El trabajo de fotografía es también rescatable. Los planos están bien
representados a lo largo del filme.
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