Diez años se van como si nada. Hoy, 17 de
junio y ante una expectativa total en todo el mundo, Bolivia se centraba en
los ojos de millones de personas: abría el Mundial de Estados Unidos en 1994
en la ciudad de Chicago, enfrentando en el encuentro inaugural a Alemania,
que llegaba como último campeón de la cita deportiva más importante del
planeta.
Fueron 90 minutos inolvidables. En el banquillo, el español Xabier
Azkargorta impartía las instrucciones. Lo acompañaban Carlos Aragonés, Luis
Orozco y su compatriota Antonio López. Bolivia pese a mostrar un buen
fútbol, al final no pudo en el debut y con un gol de Jurgen Klinsmann, los
germanos terminaron imponiéndose por 1-0 en el estadio Soldier Field.
Azkargorta también recordó la fecha. “Fue algo inolvidable, si hasta hoy me
duran los nervios”, dijo el español que ayer se mantuvo pegado al televisor
viendo los partidos de la Eurocopa de naciones. “Es para una radio de acá en
la que comentamos de fútbol”, añadió el ‘Bigotón’, arquitecto de la hazaña
nacional.
Mientras en el centro de la cancha se desataba el espectáculo del acto
inaugural, los jugadores escuchaban atentos al Vasco. “Estén concentrados y
hagan lo que saben. Sólo así se van a divertir”, les dijo. El calentamiento
se lo tuvo que realizar en un mismo ambiente junto a la selección alemana
que desde ese momento trató de ganar en la guerra sicológica.
En una de esas, Lothar Matthaeus, el capitán alemán, mandó un ‘pelotazo’ que
por poco pega en Etcheverry. “Las miradas estaban duras. Eran momentos de
tensión pero no dimos importancia a ese hecho”, recuerda William Ramallo que
fue titular en el debut. “Decidimos ignorar el hecho y nos dirigimos a la
cancha. Estábamos metidos de lleno en lo que sería el partido”, agregó.
Pero al pisar el gramado surgió la primera sorpresa. El gramado estaba
húmedo y de inmediato varios jugadores tuvieron que cambiar de botines. Al
final del primer tiempo Azkargorta ordenó una ducha fría para todos y de
inmediato les tomó la temperatura en el oído, porque según él, es el lugar
exacto por la cercanía con el cerebro.
La condición del gramado hizo que el arquero Trucco resbalara cuando salió a
cortar a Klinsmann. Llegó el gol y luego Askargorta comenzó a mover sus
piezas. Ordenó el ingreso de Jaime Moreno por Baldivieso y el de Marco
Etcheverry por Ramallo. Y cuatro minutos después viene otro golpe: el
‘Diablo’ se va expulsado por un choque con Matthaeus. Al final fue 1-0 y el
Mundial comenzó.
Hace poco el ayudante de campo de esa selección, el español Antonio López,
dijo que el momento vivido con Valencia cuando ganó la Liga en España y la
Copa de la UEFA, fue similar al festejo en Bolivia. “Le tengo un gran cariño
a tu nación, por lo que pasamos”.
De aquella realidad a la que actualmente se vive, hay una larga distancia.
Bolivia está última en las eliminatorias y no consigue un rumbo. El fútbol
nacional se quedó en el tiempo y desde hace años que paga las consecuencias
con derrotas que perseveran.
La selección nacional estaba en boca de todo el mundo
Roberto Aguirre. Enviado a USA 94
Pese a ser un país casi desconocido, con un fútbol subdesarrollado, en el
Mundial 94 nuestra selección estaba en boca de todos. La razón era sencilla:
Bolivia fue el rival del entonces campeón, Alemania, en el partido
inaugural.
La cobertura informativa que recibió la selección fue la de un equipo
favorito, no por su potencial de juego, sino por los escasos antecedentes
que se tenían sobre Bolivia. Pero la curiosidad, que mata al gato, no
incomodaba al lobo germano. Era tanto su optimismo, que un día antes del
partido un hincha teutón que estaba en el mismo hotel se me acercó y me
apostó $us 50, incluso me daba el empate. Acepté.
El 17 de junio de 1994 fue un día caluroso en Chicago. La gente caminaba
decenas de cuadras para llegar al estadio Soldier Field, una impresionante
mole de cemento, que por dentro tenía la gracia de un circo romano. En las
graderías, se asemejaba más a la Torre de Babel, con hinchas asiáticos,
europeos y latinos.
Quince minutos antes del pitazo inicial, Carlos Bilardo pasó a mil por hora.
Comenzó a preguntar cuáles eran los jugadores tahuichis de Bolivia, para
transmitir por radio.
La selección cayó 0-1, pero dio pelea, no la pasaron por encima, ni fue
engullida como un delicatessen por Alemania, que anotó con un gol de
Klinsmann, tras avivada de Matthaeus, el mismo que hizo expulsar a
Etcheverry.
Los alemanes festejaron. La selección nacional, hinchas y periodistas
incluidos, tenía que partir a Boston temprano al día siguiente, para
afrontar los partidos contra Corea del Sur y España. Me quedé sin pagarle la
apuesta al alemán.
Con
uno menos
Marco Etcheverry
Ingresó en el minuto 78 y tuvo que irse a las duchas a los 82. Una supuesta
falta a Matthaeus provocó que Marco Etcheverry dejara a Bolivia con uno
menos. El árbitro mexicano Arturo Brizio no dudó en sacar el cartón rojo.
Con esta expulsión se le acabó el Mundial al ‘Diablo’ porque le dieron tres
partidos de castigo. El jugador se encuentra actualmente sin equipo
Guido
Loayza | Ex Presidente de la Federación Boliviana de Fútbol
Estábamos tan
pobres
Hay una gran diferencia entre SER
pobre y ESTAR pobre. Quien piensa que ES pobre, se ha instalado
definitivamente en el territorio de la fatalidad, porque uno es lo que es y
además, perder lo que uno es significaría perderse a uno mismo.
En cambio, quien piensa que ESTÁ pobre, ve a su pobreza como una
circunstancia transitoria, un paisaje hostil y mezquino que vale la pena
abandonar lo más pronto posible.
El que ES pobre genera más pobreza, en el afán de reproducir lo que
considera la esencia de sí mismo. El que ESTÁ pobre intenta despojarse de
ella, en la seguridad de que constituye una mochila cargada de piedras
aplastantes del ímpetu y las posibilidades de su ser.
Puede ocurrir que la mochila esté soldada a la espalda: pero al sacarle las
piedras, de una en una, también se disminuye el peso.
¿Los bolivianos somos pobres? ¿O solamente estamos pobres? No tengo la
pretensión desmedida de contestar esas preguntas por todos nosotros.
Solamente puedo aportar una experiencia que nos fue muy querida. La de esos
días, hace ya diez años, en que llegamos al Mundial de fútbol.
Los jugadores, los clubes, la Federación Boliviana de Fútbol, toditos
nosotros estábamos muy pobres en términos de plata, de recursos técnicos,
incluso pobres en admiración de la hinchada propia y de nuestros pares del
resto del mundo. Pero esa pobreza no era nuestro ser y no estaba dentro de
nosotros, estaba afuera. Estaba en ciertas circunstancias que podíamos
tratar de cambiar. Porque estábamos pobres pero éramos trabajadores,
impetuosos, ambiciosos, persistentes, talentosos, colaboradores y
querendones del fútbol.
Así que resolvimos potenciarnos, deshaciéndonos de todas las piedras
circunstanciales que pudiésemos, dentro del estricto calendario de la alta
competencia. Y vaya que nos sacamos cascotes de encima!!!!!. El Dream Team
de la World Cup FIFA 94 siguió estando más pobre que muchos, pero sabía
quién era.
Qué bien se siente, hermano. Qué bien se siente saber que uno puede estar
pobre, pero es alguien, distinto y mucho más que ese algo llamado pobreza.
Estábamos pobres, de entrada había deudas y desaliento en el fútbol
boliviano. Juntamos algún dinero nuestro, pedimos prestado con la garantía
de nuestras casas.
No teníamos selección, sólo una huelga de jugadores con suspensión del
torneo local. Los futbolistas pusieron el hombro. Faltaban técnicos hasta
que logramos un cuerpo técnico internacional.
Paso a paso, un día conseguimos llegar al Centro de Alto Rendimiento de
Barcelona. Y fuimos logrando y consiguiendo.
No teníamos infraestructura pero llegamos a construirla, inclusive un
edificio y oficinas en el interior. Cuando el Dream Team encontró sus
límites futbolísticos del momento, era una selección respetada en el mundo
del fútbol y amada por su pueblo. Además, había subido 48 puestos en el
ranking de la FIFA.
Dejamos como herencia un ejemplo, deudas pagadas, contratos jugosos,
jugadores cotizados. Nos llevó dos años. Ahora pasaron diez.
Diez años después hay otras piedras, distintos impedimentos, nuevas cargas.
Sin embargo, en el fondo de la cuestión, corresponde preguntarse otra vez:
¿por qué no se remueven, siquiera parcialmente? ¿Será que por algún olvido
se han vuelto a considerar fatalidades de nuestro modo de ser, en vez de
circunstancias modificables de nuestro estar?
Los 5
activos del ‘94
Juan Manuel Peña
Juega en Valladolid de España. Ha desarrollado una de las mejores carreras
en el exterior. A diez años del Mundial 94, sigue como pilar de la selección
nacional.
Luis Cristaldo
Pasó por Paraguay, España y Argentina.
Juega en The Strongest desde 2001. El año pasado fue elegido como el mejor
jugador del fútbol boliviano.
Jaime Moreno
Su carrera en la MLS de Estados Unidos ha sido intermitente y en la
selección boliviana no ha tenido mayor relevancia. Este año retornó al DC
United.
Óscar Sánchez
Está en Bolívar desde hace tres años. Es, junto a Peña, uno de los
sobrevivientes en la selección nacional. Su carrera se ha visto salpicada
por la indisciplina.
Julio Baldivieso
Juega desde el año pasado en Qatar. En la selección nacional sigue siendo
uno de los referentes, pese a que se le critica su poco apego a la buena
conducta.
Los 15 inactivos
Marcelo Torrico
Arquero. Viajó a Estados Unidos como tercer arquero de la selección. Jugó en
The Strongest y dejó el fútbol a raíz de una lesión. Se dedicó a la
fisioterapia.
Carlos Fernando Borja
Volante. La camiseta de Bolívar fue la única que vistió. Tras su retiro se
dedicó a la política. Actualmente es diputado. Fue el principal impulsor de
la aprobación de la Ley del Deporte.
Modesto Soruco
Volante. Tras el Mundial siguió jugando en Blooming, equipo en el que se
inició y jugó hasta su retiro. Ahora disputa los campeonatos de barrio de
Santa Cruz.
Mario Pinedo
Volante. Después del Mundial jugó un par de años más y se alejó. Hoy en día
trabaja como entrenador de la escuela de Marco Etcheverry, en Estados
Unidos.
Álvaro Peña
Delantero. Surgió en Blooming. Fue goleador de la Liga con San José. Jugó en
The Strongest, Bolívar, Ibero y Temuco de Chile. Actualmente es el DT de
Oriente Petrolero.
Darío Rojas
Arquero. Después del Mundial jugó en Oriente y Guabirá. En 2003 colgó los
guantes y se convirtió en entrenador de arqueros. Forma parte del cuerpo
técnico de Blooming, que dirige Tucho Antelo.
Miguel Ángel Rimba
Defensor. Después de varios años en Bolívar, pasó a Oriente Petrolero y
luego a Aurora. En 2003 decidió dejar el fútbol activo. Se graduó como
entrenador.
Milton Melgar
Volante. Fue uno de los capitanes de la selección. Está dedicado a la
dirección técnica y tiene una escuela de fútbol. Dirigió en 2003 a la
selección sub 20.
Ramiro Castillo
Volante. En el país jugó en Bolívar y The Strongest. En Argentina militó en
Argentinos Juniors, River Plate y Platense. ‘Chocolatín’ se suicidó en 1997.
William Ramallo
Delantero. Se retiró en 2000 en Aurora de su natal Cochabamba. Estuvo hasta
febrero al frente de la UDD en la ciudad del valle. Hoy está metido de lleno
en su escuela Pelota de Trapo.
Carlos Leonel Trucco
Arquero. Finalizó su carrera como jugador en Bolívar y se vinculó como DT a
Pachuca de México. Dirigió también a las Chivas, Colibriés, Querétaro y la
selección boliviana.
Gustavo Quinteros
Defensor. Llegó al fútbol boliviano como mediocampista, pero en The
Strongest fue alineado de marcador central. Luego jugó en Argentinos Juniors,
para después ser su técnico.
Vladimir Soria
Volante. En 2000 dejó el fútbol para hacerse cargo de la dirección técnica
de Bolívar, equipo al que volvió esta temporada. Como DT consiguió el título
de 2002 con los celestes paceños.
Erwin Sánchez
Volante. Referente de Boavista de Portugal. Ganó en 2001 el único título con
su club, pero una lesión lo obligó a dejar el fútbol. Dirigió al equipo
ajedrezado hasta comienzos de este año.
Mauricio Ramos
Volante. Jugó en Tampa Bay de EEUU. En 2003 fue separado de San José porque
el club orureño no podía pagarle su sueldo. Está inactivo y vive en
Norteamérica.