En España y Bolivia apoyan a familiares de fallecidos
Humilde. Esta vivienda fue hipotecada para que Mariela Salvatierra viaje a España. En la foto, el padre de la víctima
Berthy Vaca y agencias
Solidaridad. En el país ibérico varios
españoles respaldaron el pedido de los residentes bolivianos: que el Gobierno
regularice su estadía. En Santa Cruz, una concejala gestionó nichos en el
Cementerio General
Los familiares de los cinco inmigrantes
bolivianos fallecidos en un accidente vial el pasado viernes en la localidad de
Hellín, Albacete, han recibido muestras de solidaridad en España y Bolivia, un
día después del siniestro que conmocionó a una gran parte de la población en
ambos países.
Ayer, tras el funeral, unas 200 personas, latinoamericanos y españoles,
marcharon hasta el parque municipal. Allí se reunieron en un círculo y leyeron
un manifiesto en el que instaron al Gobierno de la nación a que les integre en
la sociedad española “como miembros de pleno derecho” y que ponga fin a los
“irregulares” para evitar que surjan “accidentes tan desgraciados como el que
tuvo lugar el viernes”.
En su homilía el obispo de la Diócesis de Albacete, Francisco Casse, instó a las
autoridades españolas a derribar las fronteras sociales y sicológicas en favor
de los miles de latinos que viven en ese país.
A preguntas de los periodistas al término del funeral, la delegada del Gobierno
en Castilla-La Mancha, María del Carmen Valmorisco, no se pronunció sobre la
posibilidad de regularizar la estancia en España de los familiares de las
víctimas y afirmó que “hoy es el día del cariño y mañana empezaremos a hablar de
documentos”.
En Santa Cruz de la Sierra varias funerarias se ofrecieron para donar ataúdes
con sus respectivos complementos para el velatorio de los cuerpos.
Asimismo, la concejala Romy Paz gestionó cinco nichos en el Cementerio General
para darles cristiana sepultura a Eldy Guzmán Tecos (28), su esposo Alberto
Escalante Parada (35), Jesús Subirales Durán, Mariela Salvatierra de Montaño y
María Adriana Pérez Ruiz.
Las fosas están en terreno municipal del camposanto. Los familiares de las
víctimas agradecieron el gesto de la autoridad, que indicó que serán enterrados
ahí en forma definitiva.
La concejala reveló que consiguió la ayuda gracias a su hijo Edmundo, que tuvo
la iniciativa de dotarle una morada final a su amigo Jesús Subirales Durán, a
quien conoció en el colegio Saint George, donde él estudiaba y el fallecido
trabajaba como portero.
“Al gestionar el nicho para Jesús Subirales no podía quedar indiferente con los
demás, así que conseguí para los otros, gracias a Dios”, dijo Paz.
Asimismo, la concejala añadió que ayudará con ropa y el estudio para John Jairo
(4) y Andrea (6), hijos de Mariela Salvatierra, cuyos padres tuvieron que
hipotecar su humilde casa en una entidad bancaria para costearle el viaje a
España.
El percance ocurrió alrededor de las 7:00 en un paso a nivel, cuyas señales de
alto no fueron respetadas por el conductor del vehículo en el que iban los
connacionales con rumbo a una finca agrícola ubicada a unos 30 kilómetros del
municipio de Hellín. El tren de pasajeros que iba de Cartagena hacia Madrid
arrolló el automóvil unos 400 metros hasta convertirlo en un amasijo de
chatarra.
Critican
inoperancia de los diplomáticos
Las cinco personas que llegarán a Bolivia
acompañando los ataúdes con los cuerpos de los inmigrantes bolivianos que
murieron en el accidente del viernes pasado, traen consigo cartas firmadas por
residentes connacionales que están molestos con los representantes diplomáticos
de Bolivia en España, que “poco o nada hacen en beneficio” de la gente que
emigra en busca de mejores días.
Es más, según Jorge Osorio, un inmigrante boliviano, la desgracia fue atribuida
a la embajada y al consulado con sede en Madrid, pues Bolivia es el único país
americano que no ha firmado un acuerdo con el gobierno de España para que
otorgue la licencia de conducir a sus ciudadanos.
Osorio afirmó que el accidente se produjo porque el que iba conduciendo el
vehículo todos los días debía eludir las rutas troncales de la ciudad y cruzar
vías de mayor peligro para evitar a los policías que en todo momento les exigen
licencia de conducir.
Por otra parte, la repatriación de los cinco cuerpos podría darse el lunes o
martes, pues ayer no había certeza sobre la fecha exacta. El ayuntamiento de
Hellín se hará cargo de la repatriación a Bolivia de los cadáveres que, según
informaron fuentes municipales, se llevará a cabo el próximo martes por la
noche, después de que los féretros sean trasladados al aeropuerto de Barajas.
Sin embargo, ayer Osorio manifestó que el viaje no estaba plenamente confirmado
para el martes y que podría adelantarse al lunes.
Autoridades y
mucha gente de Hellín asistieron al funeral
Medio millar de personas asistieron ayer en
Hellín (Albacete), al funeral ‘in corpore sepulto’ celebrado en memoria de las
cinco personas de nacionalidad boliviana que fallecieron el viernes cuando el
coche en el que viajaban fue arrollado por un tren Altaria procedente de
Cartagena y con destino a Madrid.
El sepelio, concelebrado por el obispo de la Diócesis de Albacete, Francisco
Casse, y otros cinco sacerdotes de la localidad, tuvo lugar en la iglesia de la
Asunción, que se encontraba completamente llena.
Junto a un gran número de familiares, vecinos y compatriotas de los cinco
fallecidos, también asistieron al funeral el alcalde de Hellín, Diego García
Caro, las consejeras de Administraciones Públicas, Matilde Valentín, y de
Trabajo y Empleo, María José López y la delegada del Gobierno en Castilla-La
Mancha, Carmen Valmorisco, así como el delegado de la Junta en Albacete, Manuel
González.
Durante el sepelio se vivieron grandes momentos de emoción, especialmente cuando
un coro boliviano de la parroquia del Corazón de Jesús de Hellín interpretó
canciones del país natal de las víctimas.
Muy emotiva resultó también la homilía del obispo Casse, que hizo hincapié en la
necesidad de acoger a estas personas “que vienen de tan lejos” y de “derribar
las fronteras sentimentales y psicológicas que existen, para hacer así una sola
familia entre todos”.
Tras el funeral, unas doscientas personas se manifestaron de manera espontánea
por la calles más céntricas de Hellín hasta llegar al parque municipal portando
dos banderas de Bolivia.
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