No hay control sobre lubricantes usados que contaminan las aguas
Desperdicios. En Santa Cruz no hay depósitos para los lubricantes de motores
Christian Peña y Lillo H.
Problema. El Municipio desconoce donde se
vierten los 500.000 litros de aceite de motor que se desechan mensualmente en la
ciudad. Sólo hay una planta recicladora de la grasa líquida. Saguapac está en
alerta
En el Municipio desconocen el destino final del
60% de los 500.000 litros de aceite lubricantes que desecha mensualmente el
parque automotor cruceño, estimado en 150.000 vehículos. La falta de control es
motivo de preocupación en Saguapac, ya que la grasa líquida amenaza con
contaminar los acuíferos subterráneos que son las principales fuentes de
abastecimiento de agua potable en la ciudad.
El toque de alerta surgió el viernes, después de conocerse un informe de la
Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía que señala que en la ciudad están
registradas poco más de 100 estaciones de servicios que realizan cambio de
aceite de motores, pero se desconoce dónde vierten sus residuos.
De las tres empresas recicladoras que existen en Santa Cruz: Jake Oil, Lubribel
y Pana Gras, sólo la última cumple con todas las especificaciones y
documentación ambiental necesarias para operar, pero no tiene la capacidad
instalada para procesar el medio millón de litros de aceite quemado que se
produce mensualmente en la ciudad.
Ramón Aguilera, director del departamento de Impacto Ambiental de la Alcaldía,
reconoció la gravedad del problema. Afirmó que la mayoría de los propietarios de
las estaciones de servicios y de talleres mecánicos no saben dónde botar los
aceites residuales que manejan.
La Ley de Medio Ambiente considera a los líquidos grasos y lubricantes como
productos “altamente peligrosos”. Según Aguilera, en octubre del año pasado la
Superintendencia de Hidrocarburos envió una carta a la Alcaldía previniendola
sobre las irregularidades en las que incurren las estaciones de servicio.
El informe que elaboró el Municipio no sorprendió a los ejecutivos de Saguapac
que, según el relacionista público de la cooperativa, Emilio Vargas, en uno de
los últimos análisis se constató que cada vez son más profundos los niveles de
contaminación en las aguas subterráneas. Hace cinco años el daño se detectaba a
los 50 metros de profundidad, ahora descendió a los 70 metros.
“Esto significa que las impurezas se están filtrando hacia los acuíferos de
mayor profundidad y si no se toman las medidas necesarias podrían complicar los
afluentes de donde se extrae el agua que se consume en Santa Cruz, ubicados a
más de 350 metros”, explicó Vargas.
En el caso específicos de los aceites la situación es delicada. De acuerdo con
un estudio de Saguapac, un solo litro de lubricante líquido es suficiente para
contaminar un millón de litros de agua.
En un recorrido que se realizó por 10 estaciones de servicios, se constató que
la mayoría de los encargados de los locales venden o regalan los lípidos que
sacan de los rodados. Ninguno conoce un lugar donde depositarlos.
La mayoría de los dueños de estos negocios se negó a convesar, pero Elio
Camacho, propietario de Servicios Camacho, comentó que un galón del líquido
sucio cuesta más que uno sin utilizar. “El aceite quemado vale oro”, indicó.
A su vez, Aníbal Gutiérrez, encargado de la estación de servicio El Arroyo,
aseguró que ellos nunca botan los aceites de los vehículos a la calle o en los
alcantarillados. Según él, por lo general regalan los residuos a los camioneros
que viajan al campo para que lubriquen sus motosierras.
Sin embargo, la Alcaldía está convencida de que por lo menos 300.000 litros de
estos residuos son echados a los canales de drenaje pluvial, los ductos de las
aguas servidas o a las calles.
“Estamos tratando de encontrar la mejor forma para determinar que industrias o
negocios viertan sus aceites a los ductos de aguas negras”, informó el director
de Impacto Ambiental de la Alcaldía.
Algunos detalles del
problema
Peligrosos. Según la Ley de Medio
Ambiente, se consideran sustancias peligrosas aquellas que tienen las siguientes
características: corrosividad, explosividad, inflamabilidad, patogenicidad o
bioinfecciosidad, radioactividad, reactividad y toxicidad.
Prohibición. Está prohibida la disposición final o confinamiento de
sustancias peligrosas por intermedio de servicios de limpieza pública.
Recicladoras. En Santa Cruz hay tres empresas que reciclan los aceites
residuales, Lubribel, Jake Oil y Pana Gras. Las dos primeras no cumplen con las
normas ambientales requeridas y sólo la tercera está funcionando.
Hay un plan de reciclaje de basura
hospitalaria
La maternidad Percy Boland y el Hospital de Niños
Mario Ortiz, fueron los centros seleccionados para ejecutar un plan piloto
dirigido a transmitir conocimientos sobre el manejo de los residuos
hospitalarios, elementos considerados en la Ley de Medio Ambiente, al igual que
los acietes, como residuos peligrosos por su patogenicidad o bioinfecciosidad.
El proyecto es financiado por la firma suiza Swis Contact, que invertirá Bs
480.000 y con contraparte de la Alcaldía, que aportará Bs 120.000.
De acuerdo con el plan piloto, los funcionarios de los dos hospitales serán
capacitados durante un año para que aprendan a separar adecuadamente los
residuos peligrosos.
Un segundo proyecto, que será subvencionado por la misma organización, pretende
impulsar la campaña de un aire limpio en Santa Cruz, para que los niveles de
contaminación atmosférica desciendan en la capital.
La inversión inicial prevista es de Bs 798.000. La empresa Sermacomet se
interesó por colocar en práctica este trabajo, que consiste en regular la
expulsión de gases tóxicos de los vehículos y promover la colocación de las
rosetas ambientales. El proyecto fue enviado la semana pasada al Concejo
Municipal, donde la comisión de Medio Ambiente elaborará un informe que luego
será considerado en el plenario.
Otro forma de mejorar el tratamiento de los residuos peligrosos, es con la
aplicación del plan de reciclaje de la basura domiciliaria que a finales del año
pasado estuvo a prueba en los barrios residenciales Sirari y Equipetrol.
Juan Carlos Añez, gerente técnido de Emacruz, dijo que el proyecto está
concluido, pero una de las dificultades para aplicarlo es que el plan piloto no
alcanzó los resultados esperados. “Para nosotros reciclar el papel, vidrio,
cartón, plástico y aluminio de la basura que genera la ciudad, es
antieconómico”, afirmó Añez. Informó que se invertirán cerca de $us 9.000
mensuales en una campañas de educación ambiental.
Por otra parte, Emacruz comenzó a colocar en diferentes plazas, plazuelas,
parques y colegios de la ciudad 500 basureros nuevos. “Son parte de la campaña
de educación ambiental. La gente debe tener donde poner sus residuos”, agregó
Añez.
|