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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 09, Mayo de 2004

../20040509/images/sa8.jpgNo hay control sobre lubricantes usados que contaminan las aguas


Desperdicios. En Santa Cruz no hay depósitos para los lubricantes de motores


Christian Peña y Lillo H.

Problema. El Municipio desconoce donde se vierten los 500.000 litros de aceite de motor que se desechan mensualmente en la ciudad. Sólo hay una planta recicladora de la grasa líquida. Saguapac está en alerta

En el Municipio desconocen el destino final del 60% de los 500.000 litros de aceite lubricantes que desecha mensualmente el parque automotor cruceño, estimado en 150.000 vehículos. La falta de control es motivo de preocupación en Saguapac, ya que la grasa líquida amenaza con contaminar los acuíferos subterráneos que son las principales fuentes de abastecimiento de agua potable en la ciudad.
El toque de alerta surgió el viernes, después de conocerse un informe de la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía que señala que en la ciudad están registradas poco más de 100 estaciones de servicios que realizan cambio de aceite de motores, pero se desconoce dónde vierten sus residuos.
De las tres empresas recicladoras que existen en Santa Cruz: Jake Oil, Lubribel y Pana Gras, sólo la última cumple con todas las especificaciones y documentación ambiental necesarias para operar, pero no tiene la capacidad instalada para procesar el medio millón de litros de aceite quemado que se produce mensualmente en la ciudad.
Ramón Aguilera, director del departamento de Impacto Ambiental de la Alcaldía, reconoció la gravedad del problema. Afirmó que la mayoría de los propietarios de las estaciones de servicios y de talleres mecánicos no saben dónde botar los aceites residuales que manejan.
La Ley de Medio Ambiente considera a los líquidos grasos y lubricantes como productos “altamente peligrosos”. Según Aguilera, en octubre del año pasado la Superintendencia de Hidrocarburos envió una carta a la Alcaldía previniendola sobre las irregularidades en las que incurren las estaciones de servicio.
El informe que elaboró el Municipio no sorprendió a los ejecutivos de Saguapac que, según el relacionista público de la cooperativa, Emilio Vargas, en uno de los últimos análisis se constató que cada vez son más profundos los niveles de contaminación en las aguas subterráneas. Hace cinco años el daño se detectaba a los 50 metros de profundidad, ahora descendió a los 70 metros.
“Esto significa que las impurezas se están filtrando hacia los acuíferos de mayor profundidad y si no se toman las medidas necesarias podrían complicar los afluentes de donde se extrae el agua que se consume en Santa Cruz, ubicados a más de 350 metros”, explicó Vargas.
En el caso específicos de los aceites la situación es delicada. De acuerdo con un estudio de Saguapac, un solo litro de lubricante líquido es suficiente para contaminar un millón de litros de agua.
En un recorrido que se realizó por 10 estaciones de servicios, se constató que la mayoría de los encargados de los locales venden o regalan los lípidos que sacan de los rodados. Ninguno conoce un lugar donde depositarlos.
La mayoría de los dueños de estos negocios se negó a convesar, pero Elio Camacho, propietario de Servicios Camacho, comentó que un galón del líquido sucio cuesta más que uno sin utilizar. “El aceite quemado vale oro”, indicó.
A su vez, Aníbal Gutiérrez, encargado de la estación de servicio El Arroyo, aseguró que ellos nunca botan los aceites de los vehículos a la calle o en los alcantarillados. Según él, por lo general regalan los residuos a los camioneros que viajan al campo para que lubriquen sus motosierras.
Sin embargo, la Alcaldía está convencida de que por lo menos 300.000 litros de estos residuos son echados a los canales de drenaje pluvial, los ductos de las aguas servidas o a las calles.
“Estamos tratando de encontrar la mejor forma para determinar que industrias o negocios viertan sus aceites a los ductos de aguas negras”, informó el director de Impacto Ambiental de la Alcaldía.

Algunos detalles del problema

Peligrosos. Según la Ley de Medio Ambiente, se consideran sustancias peligrosas aquellas que tienen las siguientes características: corrosividad, explosividad, inflamabilidad, patogenicidad o bioinfecciosidad, radioactividad, reactividad y toxicidad.
Prohibición. Está prohibida la disposición final o confinamiento de sustancias peligrosas por intermedio de servicios de limpieza pública.
Recicladoras. En Santa Cruz hay tres empresas que reciclan los aceites residuales, Lubribel, Jake Oil y Pana Gras. Las dos primeras no cumplen con las normas ambientales requeridas y sólo la tercera está funcionando.

Hay un plan de reciclaje de basura hospitalaria

La maternidad Percy Boland y el Hospital de Niños Mario Ortiz, fueron los centros seleccionados para ejecutar un plan piloto dirigido a transmitir conocimientos sobre el manejo de los residuos hospitalarios, elementos considerados en la Ley de Medio Ambiente, al igual que los acietes, como residuos peligrosos por su patogenicidad o bioinfecciosidad.
El proyecto es financiado por la firma suiza Swis Contact, que invertirá Bs 480.000 y con contraparte de la Alcaldía, que aportará Bs 120.000.
De acuerdo con el plan piloto, los funcionarios de los dos hospitales serán capacitados durante un año para que aprendan a separar adecuadamente los residuos peligrosos.
Un segundo proyecto, que será subvencionado por la misma organización, pretende impulsar la campaña de un aire limpio en Santa Cruz, para que los niveles de contaminación atmosférica desciendan en la capital.
La inversión inicial prevista es de Bs 798.000. La empresa Sermacomet se interesó por colocar en práctica este trabajo, que consiste en regular la expulsión de gases tóxicos de los vehículos y promover la colocación de las rosetas ambientales. El proyecto fue enviado la semana pasada al Concejo Municipal, donde la comisión de Medio Ambiente elaborará un informe que luego será considerado en el plenario.
Otro forma de mejorar el tratamiento de los residuos peligrosos, es con la aplicación del plan de reciclaje de la basura domiciliaria que a finales del año pasado estuvo a prueba en los barrios residenciales Sirari y Equipetrol.
Juan Carlos Añez, gerente técnido de Emacruz, dijo que el proyecto está concluido, pero una de las dificultades para aplicarlo es que el plan piloto no alcanzó los resultados esperados. “Para nosotros reciclar el papel, vidrio, cartón, plástico y aluminio de la basura que genera la ciudad, es antieconómico”, afirmó Añez. Informó que se invertirán cerca de $us 9.000 mensuales en una campañas de educación ambiental.
Por otra parte, Emacruz comenzó a colocar en diferentes plazas, plazuelas, parques y colegios de la ciudad 500 basureros nuevos. “Son parte de la campaña de educación ambiental. La gente debe tener donde poner sus residuos”, agregó Añez.

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