La comida, un negocio familiar y rentable
Cuidadosa. Mercedes Paroba (f), en la cocina no deja que un solo plato salga de allí mal servido, se encarga de ver que los alimentos estén bien preparados
Carmen Pérez Carrillo
Siete familias se dieron cuenta de que un negocio
familiar es una manera efectiva para hacerle lance a la crisis económica. Se
dedican a la venta de comida en sus casas y abrieron una pensión, restaurante o
‘agachao’. Cuentan sus historias y algunos secretos de cómo ‘atrapar’ a sus
clientes.
Los esposos Humberto y Wilma Torrejón, que desde hace 28 años venden comida en
su propia casa, a dos cuadras del Zoológico, adaptaron su patio para convertirlo
en una cómoda pensión. Aseguran que gracias a ello han logrado hacer estudiar a
sus cinco hijos.
Doña Wilma dijo que la idea de abrir su negocio fue porque un grupo de amigos
con los que se reunía le dijeron que su comida era sabrosa y que muy bien podía
atender un restaurante.
Así lo hizo. Tienen su pensión y todos los miembros de su hogar cooperan hasta
hoy.
De la misma manera Mercedes y Alonso Paroba, desde hace 25 años, se distribuyen
el trabajo para atender a sus clientes: comprar víveres, preparar comida,
limpiar y administrar su ‘agachao’, que se encuentra ubicado por el avión
Pirata. Esta pareja también se siente conforme con el trabajo que realizan.
Mercedes recordó que después de que las autoridades dispersaran de ese lugar a
los ‘agachaos’, hace cinco años, ellos siguieron con su venta de carne a la
parrilla y comida típica en su casa, no afuera como lo hacían en aquel entonces.
“Aunque el movimiento económico disminuyó por la crisis, los fines de semana
ganamos un promedio de $us 100”, calcula la mujer.
Por su parte Kiko, como mejor se lo conoce al ex jugador de Oriente, Gersan
Montaño ,junto a su esposa Bilinquy, su hijo, cuñados, sobrinos y suegra,
prepara almuerzo al mediodía y cuadril por la noche, en el barrio El Trompillo.
Su esposa dijo que cuando empezaron a tener mayor clientela se vieron en apuros
y tuvieron que ‘contratar’ a sus familiares. “Por ejemplo, mi hermano es el que
compra las verduras, mi hermana hace la chicha”, mi hijo y sobrinos atienden al
cliente y mi madre nos ayuda en la cocina. Es un trabajo en equipo, además en
familia se tiene mayor confianza y el dinero se maneja sin tener pérdidas”. Por
día ganan entre Bs 150 a Bs 300.
Similar historia nos cuenta doña Juanita Cuéllar, como la conocen ex ministros,
ex presidentes, diputados, senadores y modelos como las magníficas que han
llegado hasta su domicilio a saborear sus exquisitos platos típicos.
Cuenta que para mantener a su clientela es con higiene, pues por más que un
puesto de comida sea humilde debe estar limpio y se debe atender bien al
comensal. Por día asegura que gana unos 500 bolivianos y los jueves duplica sus
ingresos.
Los propietarios de los restaurantes “Los Calditos” y “Negrita” y la pensión
Kathy, también son administrados por familias, ahí los jefes de hogar no
tuvieron ningún temor en invertir sus ahorros y emprender una nueva actividad.
Los entrevistados manifiestan que un negocio propio es mejor que estar
recibiendo órdenes de otros, porque uno es quien plantea sus metas y se esfuerza
por ellas.
Flavio Caballero / Capacitador de
Infocal
Pensar en los vecinos y actualizarse
Un negocio propio es una forma de reducir el
cinturón de miseria. La base para emprender un negocio son las ideas que le
gusten al mercado, al futuro cliente. Y para ello básicamente se debe realizar
un pequeño análisis de mercado. Por ejemplo, si quiero abrir una pensión debo
pensar en lo que le gusta a mis vecinos, no a mí. Y si pretendo hacerlo en
familia debo repartir equilibradamente las funciones.Todo parte de una buena
atención. Partir de la premisa de que el cliente tiene la razón. Satisfacer sus
necesidades, mostrarle cordialidad. Además los propietarios deben pasar clases
de cocina y actualizarse continuamente. Si se quiere invertir en un negocio,
obviamente las personas deben estudiar el área. Controlar adecuadamente sus
costos, en el caso de pensiones es más directo, con un balance mensual, uno se
da cuenta si le va ir bien o no y se debe tener mucho cuidado con los ‘amigos’.
Atrapar al cliente
Sabor. Recomiendan que los alimentos deben
ser del día y no cambiar de cocinera, pues el cliente se da cuenta cuando la
comida fue preparada por otra persona.
Limpieza. Por más pequeño y sencillo que sea un puesto de comida, las
mesas y sillas deben estar limpias. No deben faltar cubiertos, la alcuza y vasos
en la mesa.
Atención. El cliente siempre tiene la razón, así no sea cierto, y darle
lo que él pide, no cambiarle su pedido por otro, menos ponerse a discutir con
él.
Rapidez. Todo cliente espera ser atendido de inmediato. Por eso los
miembros del hogar deben distribuirse las funciones, por ejemplo, dos en la
cocina, dos sirven los platos, dos atienden a los clientes y uno cobra el
consumo.
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